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‘A mi hija la asesinaron por nada’, dice madre de la bebé que murió de un disparo en Compton

Agentes del Departamento del sheriff del condado de Los Ángeles investigan en el lugar donde la bebé de un año, Autumn Johnson -recuadro-, fue baleada y murió el martes por la noche en Compton.

Agentes del Departamento del sheriff del condado de Los Ángeles investigan en el lugar donde la bebé de un año, Autumn Johnson -recuadro-, fue baleada y murió el martes por la noche en Compton.

(Robert Gauthier / Los Angeles Times; family photo)

El fatal tiroteo de la menor de un año de Compton, Autumn Jackson, mientras dormía en su cuna, ha traído dolor y preguntas a los residentes de una ciudad que por mucho tiempo ha luchado con la violencia insensata.

Un pistolero salió de su carro y abrió fuego en una casa de Compton, matando a la niña Autumn Johnson, dijo el teniente John Corina en una conferencia de prensa el martes por la noche.

Blanche Wandick le estaba preparando una mamila a su hija el martes por la noche cuando lo incomprensible sucedió: una rafaga de balazos penetraron la puerta de la cochera donde ellas vivían, y una bala alcanzó a Autumn Johnson, quien estaba en su cuna.

“A mi inocente bebé la balearon por nada”, dijo Wandick el miércoles afuera de su casa en Compton.

Autumn, quien había cumplido un año la semana pasada, fue pronunciada muerta en un hospital local.

Investigadores creen que el padre de Autumn habría sido el blanco del ataque, dijo un agente de homicidios del sheriff de Los Ángeles.

El teniente John Corina dijo que no sabía si hay una rivalidad existente entre pandillas del área, pero que el padre de la menor, de 24 años, era miembro de una pandilla callejera local.

“Probablemente él era el objetivo, y una bala perdida alcanzó a su hija”, dijo Corina.

Mientras las autoridades segían buscando a dos hombres sospechosos del asesinato, miembros de la familia continúan lidiando con la realidad de la muerte de Autumn.

“A todos nos está costando trabajo”, dijo Marques Slaughter, su tío.

Autumn, dijo, sonreía a menudo y era “el centro de atención y la alegría”

“Su sonrisa te hacía sentir muy bien por dentro”, agregó Slaughter.

Apodada “Minnie”, porque pesó menos de cinco libras al nacer, Autumn estaba empezando a hablar y mostraba una gran terquedad.

“Los antecedentes del padre de Autumn no le daba el derecho a nadie de matar a un bebé", dijo Hicks. “Nuestros corazones están rotos”.

Agentes del sheriff dicen que el pistolero salió de su carro color oscuro la noche del martes, caminó hacia la residencia amarilla cerca de Holly Avenue y San Marcus Street, y le disparó a una cochera adaptada donde Autumn y sus padres vivían. Autumn, quien acababa de celebrar su primer cumpleaños la semana pasada, fue herida en la cabeza.

Las autoridades dijeron que el pistolero regresó a su carro, que huyó hacia el sur sobre Holly. Detectives estaban tratando de determinar lo que detonó la violencia y si el incidente tenía que ver con una disputa entre pandillas, dijo el comandante Rod Kusch, quien se encarga del Buró de Crímenes Mayores del sheriff.

Una testigo, quien declinó dar su nombre completo, dijo haber escuchado varios disparos, seguidos de los gritos de una mujer: “Le dispararon a mi bebé. Le dispararon a mi bebé”.

La testigo dijo que le marcó al 911 antes de salir, y vio al sollozante padre de la bebé salir de la cochera con su hija inconsciente en sus brazos.

“Alguien lleve a mi bebé al hospital”, decía el padre.

Oficiales llevaron en su patrulla a Autumn al Centro Médico St. Francis, en Lynwood, relató el sargento Ulysses Cruz.

Rena Burleson, quien dijo que solía cuidar a Autumn, corrió al hospital cuando supo del tiroteo en redes sociales.

Burleson dijo que cuando llegó ahí, la familia ya se había ido, así que fue a la cuadra donde ella vivía, “para ver si era verdad, y ví que todo estaba bloqueado”.

“Esto simplemente duele y sangra”, dijo la residente de Long Beach.

Audric Crenshaw, de 47 años, de Carson, estaba en una clase de estudio bíblico en una iglesia casi dos cuadras lejos del lugar del tiroteo. Alrededor de otra docena de personas estaban en su clase semanal en Kingdom Life Christian Fellowship.

Crenshaw no escuchó los disparos, pero después supo de la muerte de la menor.

“No es sorpresivo porque se trata de la ciudad de Compton”, dijo Crenshaw con un suspiro mientras aseguraba las puertas de la iglesia. “Pero es sorpresivo para mí porque se trata de un bebé”.

Dijo que la proximidad con la violencia no lo hizo temer. “Pongo mi fe en Dios, no lo que hay en las calles”.

El alcalde de Compton, Aja Brown, calificó el tiroteo como “una tragedia que ningún padre debe experimentar nunca”.

En un comunicado emitido el miércoles, Brown hizo un llamado a los habitantes de Compton a volver a comprometerse para pelear contra la violencia entre pandillas.

“No hay excusa que alguien pueda dar para arrebatarle la vida a una preciosa bebé, quien todavía no había logrado alcanzar su gran potencial en la vida. Aunque nada le puede devolver a Autumn a sus padres, que su muerte no sea en vano”.

No es poco común que un menor se convierta en la víctima de la violencia entre pandillas.

En 2012, el miembro de una pandilla de 15 años, iba en bicicleta a una reunión familiar afuera de una casa en Watts. Él sacó un revolver y abrió fuego, matando al adolescente de 14 años Ángel Mauro Cortez Vega, e hiriendo a su padre de 21 años.

El atacante, Donald Ray Dokins, equivocadamente creyó que el padre era miembro de una pandilla rival debido al color de su camiseta. Dokins más tarde fue condenado por asesinato y sentenciado de 90 años a cadena perpetua en prisión.

El lugar del tiroteo del martes, a casi una cuadra de la primaria Roosevelt Elementary, es uno de los vecindarios en el condado de L.A., según estadísticas de crimen compilados por el L.A. Times.

Durante los últimos seis meses, Compton ha sufrido 475 crímenes violentos, incluidos ocho homicidios, según los registros del Times.

Si desea leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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