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En medio de protestas, un panel concluyó que el LAPD no violó el uso de la fuerza letal al disparar a una mujer negra

Mientras cientos de manifestantes se congregaron en el centro de Los Ángeles, la Comisión de Policía de la ciudad responsabilizó a dos oficiales del LAPD, este martes, por sus tácticas que derivaron en la muerte de una mujer de raza negra en el sur de Los Ángeles el año pasado, pero hallaron que el fatal tiroteo no violó las políticas de uso de fuerza letal del departamento.

La muerte de Redel Jones fue uno de los varios enfrentamientos letales por parte de policías de L.A. que generaron críticas de activistas el año pasado, entre ellos por parte de integrantes de la sede local del movimiento Black Lives Matter (las vidas de la raza negra importan). Un año después de su muerte, su nombre sigue apareciendo en cánticos durante reuniones, en carteles y diseminado por Twitter como hashtag.

Jones, de 30 años, murió luego de que la policía de Los Ángeles afirmara que se acercó a un oficial con un cuchillo en su mano. El LAPD aseguró que Jones coincidía con la descripción de una mujer que había robado una farmacia cercana 20 minutos antes, lo cual llevó a los oficiales a perseguirla por un callejón.

Pero una testigo que asegura haber visto el tiroteo desde su automóvil, en agosto de 2015, cuestionó que la policía abriera fuego y declaró a Los Angeles Times que Jones en realidad estaba huyendo de ellos, sin volverse jamás hacia los policías.

La comisión discutió el tiroteo a puertas cerradas y anunció su decisión a la opinión pública, sin dar detalles de ella. Se espera que una explicación escrita, más detallada, sea dada a conocer próximamente.

Luego del anuncio de la decisión, unas dos docenas de personas dentro de la sala de reuniones de la comisión comenzaron a gritar al panel. “¡Debería darles vergüenza!”, bramó un activista. Mientras el grupo abandonaba la sala, se escuchaban pedidos para que la ciudad deponga al presidente de la comisión y despida al jefe del Departamento de Policía de Los Ángeles.

Otras personas dentro del edificio lloraron y se abrazaron al conocer la decisión de la junta. Algunos reaccionaron con ira; un hombre comenzó a sacudir una barricada de la policía hasta que una mujer lo alejó del lugar mientras le decía: “No es momento para esto. Por cosas así es que la gente resulta baleada”.

Otros abuchearon el nombre de Jones y mostraron sus puños al aire. Muchos marcharon hacia el Ayuntamiento, ubicado enfrente, y golpearon las puertas de cristal del edificio. Los oficiales de policía en el interior de éste mantuvieron las puertas cerradas para contener a la multitud, compuesta por cerca de 100 personas. Mientras tanto, la masa sólo coreaba una frase: “Es nuestro Ayuntamiento”.

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