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Lanzan ofensiva contra grupo de supremacistas blancos, se les acusa de tráfico de drogas y armas

El fiscal de la ciudad de Los Ángeles, Mike Feuer, anunció que se tomarán acciones civiles contra miembros de una banda de supremacía blanca con sede en el Valle de San Fernando.

El fiscal de la ciudad de Los Ángeles, Mike Feuer, anunció que se tomarán acciones civiles contra miembros de una banda de supremacía blanca con sede en el Valle de San Fernando.

(James Queally / Los Angeles Times)

La fiscalía de la ciudad de Los Ángeles anunció que tomará acciones civiles contra los miembros de un grupo de supremacistas blancos oriundos del Valle de San Fernando y estimó que las denuncias podrían resultar en desalojos.

El fiscal Mike Feuer informó que presentó órdenes contra varios miembros de Peckerwoods del Valle de San Fernando, una conocida pandilla de supremacía blanca acusada de tráfico de drogas y armas, robo de identidad y otros delitos.

Según las denuncias, las propiedades en Granada Hills y Canoga Park eran refugios para la actividad ilegal de pandillas y drogas. Feuer remarcó que los oficiales de policía de L.A. recuperaron múltiples vehículos y tarjetas de crédito robadas, así como heroína y metanfetamina, de la vivienda de Johnny Reed, en granada Hills, un miembro de Peckerwoods acusado de tener vínculos con Aryan Brotherhood, una pandilla de supremacía blanca integrada por prisioneros.

Los investigadores monitorearon las propiedades durante meses, pero Feuer remarcó que es especialmente importante tomar medidas contra las organizaciones criminales racistas en un momento en que los crímenes de odio parecen en alza.

“Estamos luchando para evitar que las pandillas de la supremacía blanca infesten nuestros vecindarios. Ellas traen consigo, desde luego, una mezcla tóxica de violencia, delitos y odio”, aseveró el fiscal.

Cada vivienda que había recibido una queja se ubicaba cerca de una escuela media o preparatoria, remarcó Feuer. Las fotos del interior de cada casa muestran esvásticas y banderas confederadas en las paredes, así como la insignia de la pandilla Peckerwoods.

Las quejas mencionaban a Johnny Reed y Erik Cutshaw, un conocido asociado de la banda de supremacía blanca, así como a los propietarios de cada lugar. Feuer remarcó que su oficina pudo trabajar en una ‘tercera ubicación’ en Canoga Park gracias a la colaboración del propietario.

Un pandillero detonó una bomba casera en esa tercera vivienda a comienzos de este año, según Feuer, pero nadie salió herido. La bomba fue el resultado de una pelea entre bandas, y el fiscal no señaló si hay cargos pendientes en conexión con dicha explosión.

Si la oficina del fiscal gana las órdenes de reducción de molestias ello podría permitir cambios en las condiciones de cada propiedad. Sus dueños normalmente cumplen con ellas y hallan nuevos inquilinos, pero los miembros de pandillas pueden ser desalojados aunque los propietarios se nieguen a cooperar, una medida que Feuer describió como “el último recurso”.

Cuando se le preguntó si su oficina había considerado la presentación de una orden judicial contra pandillas a Peckerwoods, una táctica que la ciudad ha empleado reiteradas veces para apaciguar las actividades de pandillas callejeras, el fiscal prefirió no hacer comentarios, aunque no descartó la posibilidad. “Tenemos una serie muy robusta de órdenes contra pandillas en la ciudad, y buscaremos los remedios precisos en el momento adecuado”, señaló.

Si bien las investigaciones se concentraron en Peckerwoods y su actividad con drogas, Feuer afirmó que las acciones de los grupos de odio en el condado de L.A. se han convertido en una preocupación creciente a raíz de un aumento en incidentes y delitos. “Necesitamos proteger a la gente, especialmente ahora”, remarcó. “No hay duda de que estamos viviendo en un país que está experimentando una mayor tensión”.

Traducción: Valeria Agis

Para leer esta historia en inglés haga clic aquí


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