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Los cinco grandes peligros que amenazan al sur de California en caso de un terremoto

Brian Demetz, residente de Sylmar huye de su casa en llamas, el 17 de enero de 1994, después del terremoto de Northridge.

Brian Demetz, residente de Sylmar huye de su casa en llamas, el 17 de enero de 1994, después del terremoto de Northridge.

(Ken Lubas / Los Angeles Times)

Miembros de un comité de empresas, de política pública y líderes de servicios dijeron que las ciudades más pequeñas del Sur de California y las grandes empresas grandes deben tomar mucho más en serio la amenaza de un gran terremoto, y añadieron que la acción es necesaria “para impedir que el desastre inevitable se convierta en una catástrofe”.

A pesar de avances logrados por la ciudad de Los Ángeles para centrarse en la seguridad contra terremotos, el Sur de California todavía se enfrenta a amenazas significativas que no han sido resueltas.

Una de las más siniestras amenazas se cierne en el borde de la metrópoli del Sur de California en el Paso Cajón. Este es un estrecho paso de montaña donde la Falla de San Andrés — la más larga y peligrosa de California — se cruza con tuberías de gas natural y de petróleo, líneas de transmisión eléctricas, vías del tren y la carretera interestatal 15 al norte de San Bernardino.

Un gran terremoto en la Falla de San Andrés podría mover la falla de un lado a otro, a unos 30 pies de distancia. Un terremoto de gran magnitud causaría la ruptura de tuberías inflamables y dar lugar a una explosión catastrófica y tan poderosa que haría un cráter.

Y si las empresas de servicios públicos no son capaces de cerrar el flujo de petróleo o gas natural, los bomberos podrían ser insuficientes para impedir que un incendio forestal incontrolable se propagara a lo largo de las montañas de San Gabriel y San Bernardino, que peligrarían al igual que el resto del Sur de California, en lo que podría ser el peor terremoto que se haya registrado en más de 150 años.

Hay soluciones para estos problemas, dijo la sismóloga Lucy Jones, quien aconsejó al Comité de Iniciativa de Riesgos de Desastre del Sur de California. Sin embargo, poco se ha hecho precisamente porque mucha gente no conoce el alcance de los problemas, y, si lo hacen, arreglarlos parece desalentador.

“No caiga en la trampa de [pensar] es imposible y no podemos hacer nada” o, “Tenemos que hacer todo. Dé el primer paso. Hágalo. Ahora está en mejores condiciones. Vaya al siguiente paso”, dijo Jones. “Hay mucho que se puede hacer”.

Entre aquellos que insisten en las revisiones están los ejecutivos de Southern California Edison, la Southern California Gas Co., la Compañía de Walt Disney y Wells Fargo, junto con la Corporación de Los Ángeles para el Desarrollo Económico, USC, el Puerto de Los Ángeles y la Asociación de Gobiernos del Sur de California.

Su posición: crear una Iniciativa de Reducción de Riesgo de Desastre para el Sur de California, con la intención de poner de relieve los riesgos no resueltos de terremotos y convencer a los quienes están encargados de tomar decisiones para que les den solución. El grupo emitió un informe con las recomendaciones.

“Es más fácil esconder la cabeza en la arena, pero esto ya no es una respuesta aceptable”, dijo John Bwarie, coordinador del proyecto del comité.

Aquí están las cinco mayores amenazas que enfrenta el Sur de California que podría poner en peligro nuestra capacidad de recuperación después de un terremoto masivo que se registrara en la Falla de San Andrés, y la forma en que se podría arreglar.

  1. Arreglar el Paso Cajón.

Un modo de reducir el riesgo de una catástrofe en el Paso Cajón sería poner válvulas de cierre en ambos lados de la Falla de San Andrés en gasoductos de petróleo y gas natural. Si las tuberías se desactivan automáticamente durante el terremoto, esto podría evitar que se enciendan enormes cantidades de combustible si las tuberías llegaran a romperse, dijo Jones.
Los cambios pequeños pueden hacer una gran diferencia. Jones recordó la fusión accidental de un reactor nuclear japonés tras un terremoto de 9.0 grados y el tsunami de 2011.

Dijo que la fusión de aquel reactor nuclear podría haber sido evitada si el combustible diésel del sistema de refrigeración de reserva se hubiera almacenado a una elevación más alta y manteniendo el reactor en funcionamiento, incluso después del tsunami.

  1. En las ciudades, las tuberías de agua y líneas de gas natural estallarían durante la sacudida.

La realidad es preocupante. El estallido de las tuberías de agua podría dejar partes del Sur de California sin agua corriente durante seis meses y las tuberías de gas natural pueden alimentar incendios peligrosos para la ciudad.
Algunos expertos señalan que no es práctico reequipar todas las tuberías de agua del Sur de California con versiones resistentes y flexibles a los terremotos. Pero incluso, ayudaría si se añade algún componente o accesorio que no se tenía cuando fueron fabricadas las tuberías.

“No todas las tuberías en los sistemas tienen que ser a prueba de terremotos, pero apuntando a longitudes claves de tubería en el sistema, pueden colocarse suficientes para hacer frente a las necesidades de extinción de incendios de la región”, dice el informe.

También ayudaría la instalación de más válvulas de cierre de gas a control remoto para tuberías de transmisión de gas natural y tuberías de distribución de alta presión.

  1. Las grandes empresas y los políticos locales pueden estar subestimando el peor de los casos.

Mucha gente no sabe qué tan grave pueden ser las consecuencias de un gran terremoto: “El agua y los sistemas de suministro de energía podrían ser desconectados durante semanas y las viviendas de decenas de miles de personas podrían dañarse”, indica el informe, lo cual sería un acontecimiento mucho peor que el experimentado durante el terremoto de Northridge en 1994.
Las grandes empresas necesitan desarrollar un plan para volver a trabajar lo más rápidamente posible. El peor escenario sería que las grandes industrias, como la industria aeroespacial, se den por vencidos y abandonen el Sur de California si la región permanece disfuncional durante mucho tiempo.

Esto significa que negocios como los bancos tienen que saber cómo lograr que sus sucursales continúen en funcionamiento tan pronto como sea posible, quizás instalando generadores de reserva y mantener almacenes de suministros de emergencia.

Baurie dijo que, si es demasiado difícil hacer una serie de mejoras para mantener todas sus sucursales abiertas, por ejemplo, Granada Hills, Northridge y Chatsworth, quizás un plan simple sería mantener solo en operación la sucursal de Northridge.

  1. Muchos Sudcalifornianos no conocen a sus vecinos, y esto va a dañar la capacidad de recuperación de los vecindarios

Un factor clave que podría determinar qué barrios sobreviven y cuáles son dejados a la deriva después de un terremoto es lo bien que trabajen en conjunto los vecinos en su zona para recuperarse, en lugar de darse por vencidos y dejar la ciudad.
Por desgracia, el Sur de California tiene una reputación de vecinos que no se conocen o no saben uno del otro.

Pero se pueden hacer algunas cosas para ayudar a establecer un sentido de comunidad, tales como que las ciudades animen a sus residentes a tener fiestas en el barrio u organizar a las personas para saber uno del otro después de un terremoto.

Jones está trabajando una idea en su propia iglesia: la creación de un sistema en el que las personas son asignadas para estar al pendiente el uno del otro después que se registre un terremoto y practicar un ejercicio de evacuación anual.

  1. Muchas ciudades no requieren que se refuercen los edificios propensos a desplomarse

La ciudad de Los Ángeles ha avanzado en requerir que apartamentos y edificios de hormigón en riesgo de colapso sean actualizados, pero la mayoría de los vastos suburbios del Sur de California no han seguido su ejemplo.
De hecho, hay ciudades que ni siquiera han hecho lo que Los Ángeles comenzó en la década de 1980: exigir el reequipamiento de edificios de ladrillo, los cuales pueden convertirse en proyectiles mortales, incluso durante una sacudida ligera. Las dos mujeres que murieron en 2003, durante el terremoto de San Simeón, -en Paso Robles- murieron cuando colapsó la fachada de un edificio de ladrillo no acondicionado contra terremotos.

Otro problema: El estándar mínimo para los nuevos edificios les permite ser dañados severamente en un terremoto que hasta podría ser necesario que sean derribados. El único requisito es que la gente no muera por ese edificio durante un terremoto.

“Las ciudades tienen que preguntarse: ¿Estamos aprobando edificios que están diseñados para que se caigan, pero que no matarán a nadie? Eso no ayuda mucho a nuestra economía”, dijo Bwarie.

El comité aconseja la creación de un estándar uniforme que sea más fácil para los propietarios de edificios para que elijan los niveles más altos de seguridad mínima, como un edificio que podría mantenerse en funcionamiento, incluso después de un terremoto significativo.

“La vulnerabilidad del Sur de California a desastres naturales demandan que miremos hacia adelante y nos preparemos”, dijo Hasan Ikhrata, director ejecutivo de la Asociación de Gobiernos del Sur de California, en un comunicado. “Es muy importante para nuestra economía y para los 18 millones de habitantes de la región”.

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