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La desigualdad de ingresos hace a los ricos menos generosos

Desde la década de 1980--el final de un período de 30 años durante el cual la clase media floreció en los Estados Unidos—la riqueza ha crecido cada vez más, concentrándose en la parte superior de la escala económica, mientras que los estadounidenses de bajos ingresos se han llevado una cuota cada vez más y más pequeña de la riqueza de la nación.

En 2013, el 0.1% de los hogares percibió aproximadamente el 10% de los ingresos antes de impuestos, frente a aproximadamente 3% - 4% entre 1951 y 1981. El Congressional Budget Office calculó que entre 1979 y 2007, los hogares en la cúspide que controlaron el 1% de la riqueza de la nación aumentaron sus ingresos 275%, mientras que los ingresos del nivel más bajo de la economía apenas si alcanzó un 18%.

Un estudio publicado en el PNAS comparó los patrones de donación de ricos y pobres de dos maneras. Usando los resultados de una encuesta representativa a nivel nacional que incluye una oportunidad de donación al final, los investigadores analizaron cómo patrones de dar correspondían a la distribución de la riqueza en los estados de origen de los donantes.

De las 1,498 personas que participaron en la encuesta, la donación de aquellos cuyos ingresos familiares por encima de $125,000 fue más prevalente entre aquellos que vivían en estados en que la desigualdad de ingresos era baja. Entre los encuestados más afluentes procedentes de los estados con mayor desigualdad de ingresos, fueron menos los que aprovecharon la oportunidad para donar.

Los autores también realizaron un experimento en el cual a las 704 personas participantes se les presentó información simulada donde se retrataba a sus estados de origen como si tuvieran x desigualdad de ingresos, ya fueran altos o bajos y luego se les dio la oportunidad de regalar boletos de una la rifa a otro participante.

Cuando se les hizo creer que vivían en un estado con una alta desigualdad de ingresos, aquellos cuyos ingresos familiares por encima de $125,000 se mostraron menos generosos que cuando creían que los ingresos en su estado estaban distribuidos más equitativamente.

Los autores no encontraron tal diferencia en el comportamiento de los donantes entre la gente cuyo ingreso familiar era menor a los $15,000.

Los nuevos hallazgos realmente pueden mejorar en algo la visión que los investigadores de las ciencias sociales tienen de los estadounidenses afluentes. Una amplia gama de estudios recientes han sugerido que los americanos ricos son, en general, menos generosos que los estadounidenses menos ricos. Este estudio sugiere que esa tacañería es, al menos, más prominentes donde los ricos son más ricos y los pobres son más pobres.


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