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La batalla política continúa, pero cada vez más pacientes pobres obtienen atención médica con Obamacare

El paciente de Medicaid Thomas Crippen revisa el papeleo luego de ser atendido por la enfermera Amy Quinone, en Denver Health, Colorado, uno de los 31 estados que ha ampliado la cobertura Medicaid a través de la Ley de Cuidado de Salud Asequible.

El paciente de Medicaid Thomas Crippen revisa el papeleo luego de ser atendido por la enfermera Amy Quinone, en Denver Health, Colorado, uno de los 31 estados que ha ampliado la cobertura Medicaid a través de la Ley de Cuidado de Salud Asequible.

(Denver Post)

Aunque la Ley de Cuidado de Salud Asequible sigue siendo un detonante político, una nueva investigación muestra que ésta ha mejorado notablemente el acceso de los pacientes pobres a cuidados médicos en estados que emplearon la ley para ampliar su red de protección Medicaid.

Después de sólo dos años de la ampliación de la cobertura, los pacientes en esos estados van al médico con más frecuencia, reciben chequeos regulares y buscan atención para condiciones crónicas, tales como diabetes y enfermedades cardíacas. “Los efectos de la ampliación de la cobertura seguirán observándose con el tiempo”, afirmó el Dr. Benjamin Sommers, autor del estudio publicado en la revista JAMA Internal Medicine. “Pero ya estamos empezando a ver esa clase de mejoras generalizadas que cabría esperar ante un mejor acceso a los servicios”.

La ley de salud, a menudo llamada Obamacare, sigue siendo un importante punto de controversia en la política nacional, como ha sido desde su aprobación, en 2010. Muchos estados republicanos todavía se oponen a la ampliación de Medicaid, alegando que el programa es demasiado caro e ineficaz.

Precisamente, el nominado a presidente por ese partido, Donald Trump, se ha comprometido a derogar la ley y ha brindado pocos indicios de cómo reemplazará esa red de salud ampliada.

En cambio, la candidata demócrata, Hillary Clinton, se ha comprometido a construir sobre la ley vigente. En su convención de nominación, realizada el mes pasado en Filadelfia, los demócratas abrazaron la ley más abiertamente que en campañas anteriores.

Eso refleja la visión de algunos estrategas demócratas que sostienen que la oposición a la ley, si bien sigue siendo fuerte entre los republicanos más acérrimos, ha disminuido entre otros votantes, y que la cobertura adicional podría movilizar el apoyo de otros, particularmente entre las minorías y personas de bajos ingresos.

Medicaid es un pilar clave del programa para garantizar la cobertura de salud, y ha colaborado con una caída histórica en la tasa de personas sin seguro médico en el país. A nivel nacional, las encuestas sugieren que al menos 20 millones de estadounidenses previamente sin seguro han ganado una cobertura desde 2014.

La ley pone a disposición de los estados una ayuda de miles de millones de dólares federales para extender la cobertura de Medicaid a los adultos pobres, una población largamente excluida de los programas de contención social del gobierno.

Históricamente, la elegibilidad para Medicaid estaba limitada a ciertas poblaciones vulnerables, entre ellas los niños de familias con bajos ingresos, las mujeres embarazadas, las personas con discapacidades y los ancianos. El número de estados que han ampliado la cobertura con la ley ha aumentado gradualmente hasta 31; el más reciente de ellos fue Louisiana, donde las autoridades han trabajado arduamente para atender a las más de 250,000 personas que se han inscrito desde junio pasado.

Pero la continua oposición del partido republicano ha dejado a casi tres millones de estadounidenses pobres sin seguro de salud en los 19 estados que no han ampliado la cobertura Medicaid, según un análisis realizado por la organización no lucrativa Kaiser Family Foundation. Esto ya está manifestando un profundo efecto, advierte el nuevo estudio publicado en JAMA, que se basó en la creciente evidencia de una división entre los estados que amplían su cobertura y aquellos que optan por no hacerlo.

Para Judy Solomon, experta en cuidados de salud del Center on Budget and Policy Priorities, un centro de estudios de izquierda con sede en Washington, eso no debería ser una sorpresa. “La gente no ha podido ocuparse de su salud”, afirmó. “Por lo tanto, cuando uno observa cómo responden las personas cuando obtienen la cobertura, comprende que van y reciben atención médica… Lo triste es que, en los estados donde ésta no se ha ampliado, las personas necesitan del mismo modo esa atención, pero no la obtienen”.

Sommers y otros investigadores de la Universidad de Harvard han rastreado los efectos de la ampliación de Medicaid mediante encuestas a unos 9,000 residentes pobres de Arkansas y Kentucky, ambos estados que han expandido la elegibilidad para la cobertura, y en Texas, que rechazó la ampliación.

En Arkansas y Kentucky, la proporción de adultos pobres sin seguro médico cayó entre 2013 y 2015, de más del 40% en ambos estados al 14% en Arkansas y a menos del 9% en Kentucky.

En Texas, por el contrario, la tasa de personas sin seguro se redujo apenas del 39% al 32%. Aunque ese estado no ha ampliado Medicaid, los residentes han podido comprar coberturas en los nuevos mercados de seguros creados por la ley. La nueva cobertura en Arkansas y Kentucky mejoró drásticamente el acceso de los pacientes pobres a la atención médica y alivió tensiones financieras, muestran las encuestas.

La proporción de pacientes en ambos estados con problemas para pagar sus facturas médicas cayó más de 11 puntos porcentuales entre 2013 y 2015. En Texas, más pacientes reportaron inconvenientes con sus facturas médicas en 2015 que en 2013.

Datos de un sondeo de 2014 muestran mejoras después de un año de la ampliación de Medicaid en Arkansas y Kentucky. Pero con otro año de datos, los investigadores notaron más evidencia de que el acceso mejorado también está permitiendo a los pacientes más pobres buscar atención médica recomendada. En 2015, por ejemplo, cerca del 55% de los residentes de bajos ingresos de Arkansas reportaron haberse hecho un chequeo en el último año, un 10% más de la cifra registrada en 2013. En Kentucky, el porcentaje subió aún más; del 46% a casi el 60%.

Hubo mejoras similares entre los pacientes con enfermedades crónicas que reportaron recibir atención regular. En Arkansas la tasa saltó del 62% al 74%, y en Kentucky del 69% al 79%.

Por el contrario, menos tejanos de bajos ingresos reportaron haberse realizado un chequeo médico o recibir atención para una dolencia crónica en 2015, en comparación con 2013.

Los autores advirtieron que el aumento de los cuidados recomendados no garantiza que estos pacientes estén más saludables en el futuro. No obstante, Sommers dijo que los hallazgos son “alentadores” y que en algunos años podrían notarse mejores indicadores de salud, como menor colesterol o presión más baja. “Esos resultados toman más tiempo para evidenciarse”, aseguró.

De todas maneras, los autores del estudio señalan que los resultados de Arkansas y Kentucky deberían contribuir al debate en otros sitios. “Nuestra investigación sugiere que la ampliación de la cobertura puede producir beneficios substanciales para la población de bajos ingresos”, concluyeron.

No está claro aún si los nuevos datos tendrán algún efecto en el debate político. “Desafortunadamente, creo que una gran cantidad de personas que se oponen a esta ampliación ha creído los clichés de que Medicaid es un programa ineficaz y que la gente obtiene mala atención”, expuso Frank Thompson, experto en Medicaid de la Universidad Rutgers. “Pero en realidad no hay dudas de que Medicaid hace mucho bien a un montón de personas”, concluyó.

Traducción: Valeria Agis

Si desea leer este artículo en inglés, haga clic aquí


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