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Joven supremacista blanco de California busca aliados entre estudiantes universitarios

Nathan Damigo llevó su mensaje separatista blanco a un lugar inusual: una clase de estudios étnicos en Cal State Stanislaus, llamada Searching for America (En busca de los EE.UU.).

Ante una multitud de estudiantes negros y latinos, Damigo tejió un relato de cómo los blancos se volvieron una minoría en peligro en el país y comparó su situación a la de los indígenas americanos antes de describir su fantasía de lograr una patria utópica para los blancos, no muy diferente a la de las reservas indias.

“A pesar de que han ocurrido cosas horribles a los indígenas… tuvieron tierras apartadas donde pudieron instalarse y expresarse como querían. También pudieron tener una forma de gobierno que los reflejara”, expresó Damigo. “Creo que eso es lo que queremos”.

La comparación provocó miradas confundidas en la multitud. Era un recordatorio de que Damigo, un estudiante de Cal State Stanislaus, de 30 años de edad, no estaba muy lejos de los hombres blancos de ideas similares con quienes acababa de pasar el fin de semana en Washington, durante una reunión donde algunos extendían sus brazos para hacer el clásico saludo nazi.

Damigo, un excapitán de Marina y fundador de una organización nacionalista blanca, es una voz cada vez más buscada dentro del llamado movimiento de la ‘derecha alternativa’. Algunos expertos que estudian el extremismo sostienen que es representativo de los racistas jóvenes y conocedores de la web, que intentan intelectualizar e integrar el fanatismo. Damigo y otros como él han puesto sus miras particularmente en los campus universitarios, ansiosos de encontrar una audiencia hostil con la esperanza de transmitir su mensaje.

En la clase de estudios étnicos, Damigo le dijo a los estudiantes que la inmigración y la diversidad estaban destruyendo el país, y que ningún lugar anunciaba tanto el declive de los blancos como su estado natal de California. Jonathan Grammatico, un estudiante de trabajo social de 25 años de edad replicó: “California nunca fue blanca. Le pertenecía a los pueblos indígenas y luego a los mexicanos”.

El discurso de Damigo fue cortesía de Fela Uhuru, un instructor de estudios étnicos que se identifica como asiático, negro y nativo americano, y tiene el continente africano tatuado en uno de sus brazos. Uhuru afirmó que buscaba que los estudiantes tuvieran un diálogo franco sobre temas de raza e identidad con alguien cuya presencia en el campus causaba controversia.

Damigo se encuentra eufórico desde que Donald Trump ganó la presidencia. El día después de la victoria del multimillonario, Damigo llevó su celular a su automóvil, encendió la aplicación Periscope y comenzó a hablar. “Nosotros, la derecha alternativa, somos el motivo por el cual Trump ganó”, dijo riendo. Después, levantó un megáfono y describió cómo, mientras conducía a su casa para celebrar con amigos en Folsom, le gritó a personas presuntamente no blancas: “¡Ahora tendrán que marcharse!”.

La nebulosamente definida ‘derecha alternativa’, un movimiento blanco nacionalista, se vio envalentonada por Trump y su retórica en contra de los mexicanos y musulmanes, su difusión de tweets de supremacistas blancos y su nombramiento de Stephen K. Bannon -el saliente presidente ejecutivo de Breitbart News, difusor de la ideología de derecha alternativa- como su principal estratega.

A pesar de la política liberal de California y de su célebre diversidad, el estado tiene un largo historial de racismo y polarización racial. Durante décadas, el Estado Dorado fue hogar de la mayor población de skinheads en el país, primordialmente concentrada en el sur de California, según la Liga Antidifamación. Los libros de historia del estado abundan acerca del trato cruel a los grupos étnicos minoritarios, desde el confinamiento de japoneses estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial hasta la explotación de los trabajadores de América Latina y otros lugares. Hace apenas dos décadas, los votantes de California aprobaron una propuesta que habría despojado a la gente ilegal en el país de muchos beneficios públicos.

A pesar de ello, California es hoy considerada como uno de los estados más liberales y diversos del país, y tiene fuertes protecciones y servicios para quienes residen aquí indocumentados.

Sin embargo, a comienzos de este año, un mitin del Ku Klux Klan en Anaheim y un evento neonazi en el exterior del Capitolio del estado terminaron en hechos de violencia. El año pasado, Bakersfield fue la sede de Camp Comradery, un encuentro nacional que contó con una particular colaboración entre los llamados ‘racistas intelectuales’ y los racistas skinheads, afirmó Joanna Mendelson, investigadora de la Liga Antidifamación de California.

“A menudo, en áreas que han sufrido enormes cambios demográficos, algunas de esas voces racistas e intolerantes surgen cuando la gente se ve amenazada”, señaló Mendelson. “Ellos sienten que están luchando contra una creciente marea de color, que amenaza su existencia futura”.

En un video de Periscope, la semana de la elección de Trump, Damigo fantaseó con un “Calexit”, una propuesta de secesión de California. “Los pocos de nosotros que somos blancos saldríamos de aquí y nos uniríamos a ustedes en el resto del país, y podríamos hacer lo nuestro mientras California se convierte en un sitio caníbal”, afirmó con una risa disimulada.

También mencionó a su ciudad natal de San José, la cual, dijo, luce muy diferente de cuando sus abuelos se mudaron allí, hace tres décadas. “El estado ha cambiado radicalmente”, expresó. “Si eres blanco y vives aquí, es como estar en un país extranjero”.

Damigo creció en Silicon Valley y asistió a una escuela privada bautista que, dijo, era racialmente heterogénea y donde nunca tuvo malas experiencias con sus compañeros de clase no-blancos.

Aun así, remarcó, desde niño sintió que había “un doble estándar” acerca de la raza, y su familia le permitió siempre hablar de ello. Él iba a las fiestas de cumpleaños de sus amigos filipinos y deseaba tener el tipo de cultura compartida que ellos tenían, mencionó.

Damigo se unió a la Infantería de Marina en 2004, a los 18 años, y realizó dos viajes a Irak. Allí, señaló, vio de primera mano los conflictos entre los grupos étnicos y religiosos del país. “Me dije: ‘Esto es tonto. ¿Por qué no tiene un país distinto cada uno de ellos, donde poder expresarse en vez de pelearse unos con otros?’”, afirmó.

Después de perder algunos amigos en la guerra, Damigo regresó con muchos problemas. Después de su primer viaje intentó suicidarse, pero un conocido intervino justo a tiempo, según los registros del tribunal del condado de San Diego.

Para noviembre de 2007 había estado en casa durante un mes luego de su segundo viaje de servicio y sufría de un severo trastorno de estrés postraumático, abuso de drogas y alcohol, paranoia y recuerdos recurrentes, según los registros de la corte. Unos pocos días después del aniversario de muerte en combate de un amigo, el joven pasó una noche entera bebiendo y salió a caminar con una pistola que había recibido como regalo dos días antes. Se encontró con un taxista de La Mesa y, pensando que el hombre era iraquí, le puso la pistola en la cabeza y le robó $43 dólares, muestran los documentos judiciales.

Damigo fue condenado por robo a mano armada y pasó un año en la cárcel del condado y cuatro en prisión. Afirma sentirse avergonzado y culposo por el robo, sin embargo considera el tiempo en prisión como una especie de regalo.

“Como no tienes más que hacer que pensar, allí es cuando comencé a indagar en las raíces intelectuales y comencé a investigar en libros acerca de temas de raza e identidad”, dijo.

Una de sus mayores influencias fue “My Awakening” (Mi despertar), del exlíder del Ku Klux Klan David Duke, y por los provocadores raciales J. Philippe Rushton y Nicholas Wade.

Cuando salió de prisión creía que hay una base genética para cientos de comportamientos y pensamientos, que se distinguen según la raza; dentro de ese criterio, es más probable que una persona negra sea menos inteligente y más violenta que una blanca, por ejemplo. Tales ideas han sido denunciadas por biólogos y especialistas en genética como poco científicas y racistas.

Durante un tiempo después de la prisión, Damigo lideró el ya desaparecido Frente Nacional de la Juventud, el ala juvenil del nacionalista American Freedom Party, que el Southern Poverty Law Center describe como una organización fundada por “skinheads racistas del sur de California, que tiene como objetivo deportar inmigrantes y devolver el liderazgo de la raza blanca a los EE.UU.”.

En marzo pasado, Damigo fundó Identity Evropa, que se autoproclama como “una generación de europeos desesperados” que “se oponen a quienes difaman nuestra historia y nuestra rica herencia cultural”. En el formulario de inscripción para el grupo se pregunta si el solicitante tiene “antepasados europeos no semitas”.

El grupo publica folletos en los campus universitarios de todo el país con eslóganes como “Vamos a ser grandes de nuevo” y “Protege tu patrimonio cultural”.

En octubre, después de que el material de Identity Evropa apareciera en los campus de California, alguien publicó folletos en Cal State Stanislaus con el rostro de Damigo y la advertencia de que se trataba de un “reconocido supremacista blanco y un violento delincuente”.

La presidente de la universidad, Ellen Junn, manifestó en un comunicado en ese momento que, si bien la seguridad es su máxima prioridad, creía en la libertad de expresión en el campus, incluso si lo que se comunica a veces resulta ofensivo.

Brian Levin, director del Center for the Study of Hate & Extremism de Cal State San Bernardino, señaló que la descripción de Identity Evropa “es una plantilla común dentro de la derecha alternativa”.

“Muchos de estos jóvenes proponen estas divagaciones de la civilización occidental e intentan intelectualizar el racismo”, expuso Levin. “Intentan poner una capa pseudointelectual, que gira en torno a la identidad y la historia, y la noción de que los logros de la civilización occidental están siendo atacados por nuestra sociedad cada vez más diversa y multicultural”.

“Estos chicos son como las tiendas de vaporizadores; están empezando a surgir por todas partes, pero no hay nada particularmente nuevo o creativo al respecto”, afirmó Levin.

Mientras que estos grupos intentan distanciarse del KKK y los neonazis, el primer cartel que Levin notó en el mitin del Klu Klux Klan en Anaheim, a comienzos del año, decía: “Detengamos el genocidio cultural blanco”.

Damigo, que mide 5 pies con 5 pulgadas, tiene el mismo corte de cabello -largo en la parte superior, con los costados afeitados- que llevan muchos miembros de la derecha alternativa. El año pasado se hizo una prueba de ADN para “afirmar” su blancura.

En Twitter, donde emplea el nombre “Fashy Haircut” (corte de cabello fascista), publica habitualmente fotos delante de su estantería, donde tiene libros de Ann Coulter y Bill O’Reilly, acerca de genética, raza y evolución, además de la serie de vampiros “Twilight”.

En persona, su lenguaje es más circunspecto que en el ámbito digital, lo cual frustró a los alumnos de la clase de estudios étnicos. Uhuru, el instructor, le preguntó acerca de los volantes en el campus, que lo caracterizaban como un supremacista blanco.

“Términos como ‘racista’, ‘supremacista’… Muchas de estas palabras se han llenado de tanta carga horrible últimamente que hemos llegado al punto donde yo, personalmente, considero que el uso de ellas puede ser parte de un discurso antiblanco”, afirmó.

Sus respuestas a las preguntas de los estudiantes acerca de sus puntos de vista fueron largas y complejas. Damigo aseguró que se denominaba un ‘identitario’, no un supremacista blanco.

Un estudiante frustrado replicó: “Que digas que eres un ‘identitario’ es lo mismo que digas que eres un político. Eso no muestra cuáles son tus valores… Estás enmascarando lo que eres en realidad, lo que defiendes”.

Cuando le preguntaron acerca de su arresto, Damigo bajó la voz: “Quiero que ustedes sepan que están a salvo aquí, que no tengo animosidad contra ninguno de ustedes”, expresó.

Pocos días después, escribió en Twitter que los niños de minorías nacidos en los EE.UU. “heredan el comportamiento del Tercer Mundo”, y que los refugiados “deben irse a casa”. “Todo lo que ha ocurrido desde que @realDonaldTrump fue declarado como el futuro presidente muestra que estamos comprometidos en una guerra total”, tuiteó. “Él era el único candidato cuyas políticas podían hacer de los EE.UU. un país más blanco”.

Traducción: Valeria Agis

Para leer esta historia en español haga clic aquí


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