Janet Napolitano, exjefa de Seguridad Nacional, explica por qué le dijo no a la separación familiar

Janet Napolitano, exjefa de Seguridad Nacional, explica por qué le dijo no a la separación familiar

Janet Napolitano, presidenta de la Universidad de California, se desempeñó como secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos para el presidente Obama entre 2009 y 2013. Durante ese tiempo, dice, consideró separar a los padres de sus hijos mientras eran procesados por ingresar sin autorización a este país. Sin embargo, cuenta, rápidamente rechazó esa opción que la administración Trump ahora acepta.

Napolitano habló con The Times al respecto:

¿Qué piensa de la política de Trump de separación familiar?

Creo que es una mala política. No es una función de la ley y es inconsistente con nuestros valores. Y creo que tiene el efecto de ponerle un rostro humano a la inmigración. Estos no son todos aspirantes a miembros de la pandilla MS-13. Son padres con niños, a veces muy pequeños, que intentan huir a un lugar donde puedan tener mayores oportunidades para ellos y sus familias. El presidente puede deshacer esto con una llamada telefónica al fiscal general o al secretario de Seguridad Nacional, diciendo: ‘Pongamos fin a esta cuestión’”.

¿Surgió la opción de separar familias mientras usted era secretaria de Seguridad Nacional?

Sí, así fue. Estábamos lidiando con cómo creábamos un área fronteriza segura. ¿Tendría impacto un cambio en cómo manejábamos a esos inmigrantes primerizos que eran interceptados? Mientras lo resolvíamos y comprendíamos la diferencia entre manejar estos asuntos como una deportación civil y no como enjuiciamientos penales, nos resultó bastante claro que no sería una buena idea.

¿Por qué no?

No solo exigía la separación de las familias, sino que era una mala asignación de nuestros usos de las oficinas de la Fiscalía de Estados Unidos, que debían quitar a los fiscales auxiliares de casos de armas ilegales o que involucran grandes cargamentos de drogas o implican trata de personas, hacia el manejo de una cuestión que en el marco de la ley federal es un delito menor: la detención inicial por el ingreso no autorizado a Estados Unidos. Eso, además de considerar qué pasaría con las familias o los niños, nos llevó a concluir rápidamente que sería una mala idea. Y lo es.

Teníamos muy claro que, en materia de la ley de inmigración… priorizaríamos el enjuiciamiento y la deportación de aquellos que habían cometido delitos graves, que eran reconocidos miembros de pandillas, que eran una amenaza a la seguridad. Una de las cosas que la administración actual hizo poco después de asumir fue reescribir esas prioridades para que, básicamente, no haya prioridad alguna. Todos son tratados de la misma manera. Todos los que son atrapados, son procesados penalmente, no solo deportados; y es allí donde sucede la separación de los niños y los padres. 

La administración Obama también detenía a las familias, aunque no las separaba. ¿Eso funcionó como un elemento de disuasión?

No, y cesó después de un período bastante corto. En cambio, lo que hicimos fue buscar una solución en el tribunal de inmigración para que los padres recibieran una fecha de regreso a la corte y pudieran manejar su deportación junto con sus hijos. A menudo se les colocaban tobilleras de seguridad o debían reportarse más seguido durante el período comprendido entre su aparición inicial en un tribunal de inmigración y cuando se los llamaba para su audiencia de deportación. Entonces, la idea de la detención familiar no duró mucho, según recuerdo.

¿Cuáles son formas efectivas a corto plazo para desalentar la inmigración no autorizada?

Una técnica que probamos que puede haber tenido algún impacto fue hacer anuncios de servicio público en español en esos países, diciendo básicamente “No venga a Estados Unidos. Si lo arrestan, será deportado”. Básicamente, se trata de comunicar que las leyes de inmigración de nuestro país no son un pase libre.

¿Qué pasa con las soluciones a largo plazo?

Lo que Estados Unidos debería hacer es trabajar con los países que son el hogar de muchos de estos inmigrantes para lidiar con las circunstancias que expelen a las personas... y centrarse realmente en lo que está [causando] este tipo de inmigración; no en estas políticas que son indebidamente duras y realmente ponen a Estados Unidos en una situación penosa, no solo para los estadounidenses de ambos partidos sino ante el resto del mundo. Centrarse en el liderazgo de estas naciones donde comienza la inmigración ilegal, fortalecer sus propias instituciones policiales y civiles... para que puedan tomar medidas enérgicas contra las pandillas y la violencia de éstas, al final será la forma más efectiva de controlar la migración desde esos países, porque muchos de quienes vienen lo hacen huyendo de esas circunstancias peligrosas.


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