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Inicia la deportación de familias centroamericanas que no obtuvieron el estatus de refugiados

Los defensores de los inmigrantes protestan cerca de la Casa Blanca en contra de las redadas planeadas para detener a las personas que viven en los Estados Unidos a pesar de las órdenes oficiales de deportación.

Los defensores de los inmigrantes protestan cerca de la Casa Blanca en contra de las redadas planeadas para detener a las personas que viven en los Estados Unidos a pesar de las órdenes oficiales de deportación.

(Saul Loeb / AFP/Getty Images)

Las detenciones de por lo menos 11 familias en todo el país marcaron el primer día de un esfuerzo llevado a cabo por el gobierno para encontrar y deportar a los inmigrantes centroamericanos que buscaron refugio en los Estados Unidos y que se quedaron ilegalmente, dijeron los defensores de los inmigrantes.

A diferencia de una serie de redadas de inmigración realizadas a mediados del 2000, los agentes no planean llevar a cabo redadas en los lugares de trabajo u otras acciones de aplicación masiva, pero en cambio se centrarán en las direcciones de las familias con órdenes de deportación.

En Norcross, Georgia, el sábado, Joanna Gutiérrez dijo que su sobrina y el hijo de 9 años de de su sobrina fueron detenidos por los agentes de Inmigración y Aduanas, quienes llegaron en un vehículo sin marcar y le entregaron a Gutiérrez una orden judicial a nombre de un hombre que no conocía.

Gutiérrez dice que les dijo a los agentes que necesitaban una orden judicial para entrar a su casa. Le dijeron que no necesitaban una, dije, y entraron, revisando cada habitación de la casa y despertando a sus hijos. “Estaban temblaban de miedo”, dijo Gutiérrez de los niños en una entrevista telefónica realizada la noche del sábado.

Después de revisar la casa, los agentes le mostraron a Gutiérrez una foto de su sobrina Ana Lizet Mejia, de 30 años de edad. Mejia huyó de Honduras cuando su hermano fue asesinado por las pandillas. Entró ilegalmente en los Estados Unidos junto con su hijo como parte de una oleada de migrantes centroamericanos que en el verano del 2014 buscaron refugio de la violencia.

Mejia nunca había faltado a una fecha de audiencia en la corte, dijo Gutiérrez, y llevaba un monitor de tobillo proporcionado por el Tribunal.

“¿Por qué abusar de una persona que ya está bajo el control de la corte?” dijo Gutiérrez.

De acuerdo a un localizador de presos en línea, Mejía y su hijo ahora están bajo custodia, aunque los oficiales de ICE no confirmaron las redadas y no proporcionaron ningún detalle sobre el destino de las familias detenidas o confirmaron si estaban detenidas.

Los funcionarios de la administración de Obama dijeron a finales de diciembre que intensificarían las deportaciones de aquellos a quienes ya se les había dicho que abandonaran el país.

“El intentar entrar ilegalmente a Estados Unidos como una unidad familiar no protege a los individuos de ser sometidos a las leyes de inmigración de este país”, dijo un funcionario del Departamento de Seguridad Nacional quien no fue autorizado a hablar en forma oficial. “ICE continuará buscando el retiro de las personas que caen dentro de las prioridades de control de inmigración del Departamento de Seguridad Nacional, incluyendo a las familias que son inmigrantes ilegales recientes y que están sujetas a las órdenes de deportación”.

El funcionario dice que ICE está trabajando para asegurar la frontera de Estados Unidos-México, y que las deportaciones son parte de un plan para convencer a los migrantes de que el entrar ilegalmente al país es “infructuoso”.

La política de aplicación anterior, han dicho los funcionarios, ha hecho muy poco para disuadir a los migrantes centroamericanos, y las órdenes judiciales que han liberado a muchas familias migrantes de la detención han alimentado en América Central una percepción de que cualquier persona que llega a los Estados Unidos puede permanecer.

Los defensores de los inmigrantes cuestionaron el priorizar a los migrantes no violentos para la deportación y si las instalaciones que los mantienen son adecuadas para los menores de edad.

“Creemos que están reuniendo a personas en la oficina de campo de Atlanta”, dijo Adelina Nicholls de la Alianza Latina de Georgia para los Derechos Humanos. “No tenemos idea de lo que está sucediendo ahí. Ese no es un lugar para alojar a niños”.

En Texas, se espera que seis familias centroamericanas detenidas en las redadas sean llevadas al Centro Residencial Familiar del sur de Texas, a unas 70 millas al sur de San Antonio, de acuerdo a Mohammad Abdollahi, un portavoz de RAICES, un grupo de defensa legal para inmigrantes con sede en San Antonio.

Abdollahi dice que los defensores intentarán ponerse en contacto con las familias localizadas en el centro de detención para asegurarse de que reciban ayuda legal.

También se han estado comunicando con las familias en todo el país antes de las redadas, especialmente con las familias que se encuentran en ciudades grandes, en donde muchas se trasladaron después de ser detenido inicialmente en la frontera.

“Les hemos estado llamando a muchas de las familias que pudieran tener órdenes de deportación para asegurarnos de que sepan que cuentan con asesoría legal”, dijo Abdollahi.

Pero el encontrar suficientes abogados para ayudar a las familias será difíciles, dijo, especialmente teniendo en cuenta la afluencia de jóvenes migrantes atrapados en la frontera sur desde este otoño.

“Hay un vacío absoluto de ayuda legal en cuanto a los menores no acompañados. No hay suficientes abogados por ahí afuera”, dijo.

En Georgia, el sábado por la tarde, Gutiérrez todavía estaba tratando de encontrar a Mejia y al hijo de Mejia, y todavía estaba batallando para creer que su sobrina fue priorizada para la deportación. “Así es como es con la policía en este país”, les dijo a sus hijos.

Si desea leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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