Anuncio
Share

‘Fue como una cacería humana’, afirmó la mujer de Newport Beach que fue atacada en su domicilio

Jesus Gonzales.

Jesus Gonzales.

(cortesía de la oficina del fiscal de distrito del condado de Orange)

Un hombre de Anaheim se declaró inocente el lunes de cinco cargos por delitos graves en relación con el ataque a una mujer que ocurrió en un condominio en Newport Beach, la semana pasada.

Los fiscales del condado de Orange acusaron a Jesús Lemus Gonzáles, de 51 años, de intento de asesinato, ataque con fuerza suficiente para causar fuertes lesiones corporales, robo en primer grado, privación ilegítima de la libertad y secuestro. También se enfrenta a tres agravantes por infligir fuertes lesiones corporales, según los registros del Tribunal Superior del Condado de Orange.

Los documentos judiciales dan cuenta de que Gonzáles trabajaba en una carnicería. La mujer, de 36 años y propietaria de una tienda, acababa de volar hacia el aeropuerto John Wayne, en la mañana del 15 de diciembre, cuando solicitó un viaje en Uber y se dirigió al condominio que comparte con un amigo, en la cuadra del 200 de Villa Point. Sus planes eran ver “A Christmas Carol” esa noche en South Coast Repertory, en Costa Mesa, por ello en lugar de dirigirse a su trabajo directamente decidió pasar por su casa para cambiarse la ropa y prepararse un batido proteico.

“Mi vuelo llegó con una hora de demora”, relató la mujer, quien pidió no ser identificada, en una entrevista realizada durante este martes. “Decidí que entonces era mejor pasar a cambiarme para poder ir a la obra directamente desde el trabajo. Si mi vuelo hubiera llegado a horario, creo que nada de esto hubiera ocurrido”.

Mientras se cambiaba, en su dormitorio, oyó un fuerte ruido y pensó se trataba de un choque de autos. Pero cuando escuchó un sonido aún más fuerte en su puerta principal, se dirigió hacia ella para investigar.

Allí encontró a un hombre desconocido, de pie y sosteniendo un trozo de madera en su hombro, como si fuera un bate de béisbol. El sujeto, quien según sus estimaciones pesaba cerca de 210 libras, había atravesado la puerta cerrada con llave, afirmó la mujer.

“Tenía una pierna del pantalón puesta y, cuando lo vi, me incliné para ponerme la otra pierna porque mi primer pensamiento fue que podía violarme”, dijo. “Mientras me inclinaba, me golpeó en la espalda con la madera y me dejó en el piso”.

La mujer se levanto y el sujeto la golpeó nuevamente, en los brazos, la cabeza, la cara y la pierna derecha. La hinchazón de su rostro se ha reducido, pero su labio inferior y su barbilla, al igual que sus brazos, siguen lastimados. Su pierna está dolorida y cojea ligeramente al caminar.

“Sólo gritaba ‘Ayúdenme’ con toda la fuerza de mis pulmones”, relató. “Recuerdo que, en algún momento, comenzó a burlarse de mí y de mis gritos. Después se detuvo por una fracción de segundo y me preguntó por el dinero; luego me miró con ojos demoníacos y comenzó a golpearme otra vez. Fue entonces cuando dije: ‘Él no quiere dinero, quiere sangre’. Era una cacería humana”.

Los dos pelearon cerca de cinco minutos, según estimó la víctima, antes de que ella lograra quitarle la madera de las manos. Allí el sujeto intentó estrangularla -algo que la mujer describió como ‘una escena al estilo Hulk’-, pero ella logró escapar. El hombre la tomó del cabello y se quedó con varios mechones en la mano.

Pese a todo, la mujer logró escapar y, por motivos que no comprende, el atacante no la siguió. Un vecino que escuchó sus gritos se encontraba cerca, en su automóvil, y llamó a un operador del 911 cuando la víctima corrió y le golpeó la ventana. Ambos se dirigieron al frente del complejo cerrado, para dejar entrar a la policía.

Gonzáles fue arrestado dentro del complejo, afirmaron las autoridades. La mujer fue trasladada al Orange County Global Medical Center, en Santa Ana, donde fue atendida por sus heridas y dada de alta al día siguiente.

La policía afirmó que se sospecha que Gonzáles también irrumpió en otros dos condominios antes de ingresar en el de la víctima. Al parecer, no robó nada de ellos. “Me aterroriza que algo así pase en una comunidad tan segura”, afirmó la mujer. “Quiero que la gente sepa que esto puede suceder en cualquier lugar”.

Traducción: Valeria Agis

Para leer esta historia en inglés haga clic aquí


Anuncio