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El triunfo de Trump en New Hampshire lo coloca en posición de convertirse en el candidato republicano

El precandidato presidencial republicano Donald Trump se dirige a sus partidarios durante una manifestación en la noche de las primarias, en Manchester, New Hampshire.

El precandidato presidencial republicano Donald Trump se dirige a sus partidarios durante una manifestación en la noche de las primarias, en Manchester, New Hampshire.

(David Goldman / Associated Press)

Con una dominante victoria registrada el martes último en las primarias de New Hampshire, el multimillonario Donald Trump –la pesadilla de la clase dirigente republicana- se ubicó como un serio aspirante a la nominación presidencial por ese partido.

Ahora, la pregunta es qué candidato, o quiénes, serán lo suficientemente fuerte como para detenerlo.

El gobernador de Ohio, John Kasich, quien aparecía mínimamente en los sondeos, terminó en segundo puesto y consiguió el éxito que anhelaba durante las primarias de New Hampshire, primeras de la nación.

Pero, lejos de clarificar la carrera del partido, los resultados –con Kasich y otros ubicados muy por detrás de Trump- siguen sin resolver una contienda que ya estaba abierta y que resulta sumamente impredecible.

Trump se mostró exuberante con su victoria, exclamando ante una multitud de cientos de seguidores en Manchester: “¡Oh, guau! Guau, guau. Esto es tan hermoso; tan hermoso. Vamos a hacer algo bueno, rápido y fuerte, y el mundo nos respetará de nuevo”, afirmó. “Créanme”. La multitud coreaba sin cesar: “¡EE.UU.! ¡EE.UU.! ¡EE.UU.!”, además de “¡Trump! ¡Trump! ¡Trump!”.

Pero el ánimo entre otros miembros del partido republicano, especialmente muchos en Washington, no era de celebración. Algunos señalaban los múltiples comentarios ofensivos de Trump dirigidos a las mujeres, las minorías y los discapacitados, entre otros, y el temor de que proponerlo como candidato se convierta en un suicidio político en noviembre próximo.

Ted Cruz, senador de Texas y ganador de los caucus de Iowa, también es visto con hostilidad por muchos dirigentes del partido republicano, que lo rechazan por su inflexible ideología conservadora y espíritu combativo. Muchos temen que tenerlo a él como candidato daría lugar a importantes pérdidas para los republicanos.

Ello deja una avalancha de candidatos que intentan emerger como la alternativa a los principales; la próxima contienda es en menos de dos semanas, el 20 de febrero, en Carolina del Sur. Todos ellos deberán superar importantes lastres antes de emerger como contendientes serios.

Kasich rechazó explícitamente el tono duro y la retórica apocalíptica de otros de los precandidatos republicanos –al menos durante sus apariciones en campaña-, un enfoque que se reflejó en su animado discurso después del triunfo. “La luz le ganó a la oscuridad de la campaña negativa, ¡y ustedes lo han hecho posible!”, afirmó, apuntando a los distintos sectores de la multitud.

Pero Kasich ha alejado a muchos en su partido por, entre otras medidas, el aumento de los impuestos en Texas y la ampliación del acceso a los cuidados de salud bajo la Ley de Cuidado de Salud Asequible –u Obamacare, como se la llama a menudo-.

El exgobernador de Florida, Jeb Bush, quien luchaba con Cruz por el tercer puesto, está anclado en su apellido -antes considerado una ventaja y actualmente una carga- en tiempos que los votantes republicanos están ansiosos por un cambio.

Su alivio al terminar en mitad de la tabla en New Hampshire era palpable. “Esta campaña no está muerta”, afirmó ante sus felices partidarios, reunidos en un colegio comunitario de Manchester. “Nos vamos para Carolina del Sur”.

Pero terminar detrás de Kasich, quien compite por muchos de los mismos votantes más conservadores y moderados, podría perjudicar significativamente la campaña de Bush.

El senador de Florida Marco Rubio parecía en ascenso después de su sorpresivamente poderoso tercer lugar en Iowa, pero tropezó seriamente en el debate del sábado por la noche, con una actuación robótica que suscitó dudas acerca de su juventud –tiene 44 años- y su preparación para ser presidente.

Rubio, en el quinto lugar, con 90% de los votos contados, se disculpó con sus seguidores en un alicaído mitín. “Nuestra decepción de esta noche no es culpa de ustedes”, dijo. “No me fue bien el sábado por la noche. Eso no volverá a ocurrir”, aseguró.

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