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Inicia juicio contra agentes del Sheriff por golpiza a recluso esposado

Bret Phillips observa mientras la abogada Gloria Allred, al centro, muestra la clase de linterna que un oficial del Sheriff del Condado de Los Angeles supuestamente utilizó para golpear a Phillips mientras se encontraba detenido en una cárcel de ese condado, en 2009. Dos de los oficiales que castigaron físicamente a Phillips enfrentan cargos federales por violar sus derechos civiles.

Bret Phillips observa mientras la abogada Gloria Allred, al centro, muestra la clase de linterna que un oficial del Sheriff del Condado de Los Angeles supuestamente utilizó para golpear a Phillips mientras se encontraba detenido en una cárcel de ese condado, en 2009. Dos de los oficiales que castigaron físicamente a Phillips enfrentan cargos federales por violar sus derechos civiles.

(Luis Sinco / Los Angeles Times)

El martes comenzará el juicio de dos oficiales del Sheriff del Condado de Los Angeles acusados de agredir a un preso que se encontraba esposado. Este es el más reciente de una serie de procesos judiciales centrados en acusaciones de mala conducta y abuso dentro del sistema carcelario más grande del país.

Joey Aguiar y Mariano Ramírez están acusados de violar los derechos civiles del recluso Bret Phillips, al golpearlo en febrero de 2009.

Durante el ataque, Phillips tenía las manos esposadas a una cadena alrededor de su cintura, según la acusación entregada por un gran jurado hace casi dos años. La acusación inculpa a los oficiales de patear a Phillips en la cabeza y la parte superior del cuerpo, mientras supuestamente Ramírez también atacaba al detenido con una linterna y rociaba gas pimienta en su rostro.

Aguiar y Ramírez también enfrentan cargos por mentir en los reportes que escribieron sobre el incidente, para justificar la fuerza utilizada. Los oficiales presuntamente afirmaron que Phillips debió ser contenido mediante el uso de la fuerza luego de haber intentado patear y dar un cabezazo a Aguiar.

Registros de la prisión muestran que Phillips sufrió contusiones y un corte en la frente, aunque ninguna fractura, según un memorando realizado por un abogado en la oficina del fiscal del Condado de Los Angeles, que revisó el hecho de la golpiza. Una enfermera destacó raspones en ambas muñecas de Phillips y en su ceja izquierda, apuntó el abogado.

El memorando, cuya copia fue obtenida por el Times, proporcionó detalles adicionales acerca del hecho, que ocurrió en una unidad de la Cárcel Central de Hombres, la cual alberga a internos considerados especialmente agresivos y peligrosos.

Aguiar y Ramírez dieron hasta ocho puñetazos a Phillips en las costillas, y Ramírez golpeó al preso de dos a tres veces en la pierna y el codo con una linterna, asegura la nota. También menciona a otros oficiales y un sargento que, presuntamente, estuvieron involucrados en el incidente o escribieron reportes reforzando la idea de que Phillips había sido el agresor.

Uno de esos oficiales, Mario Pinedo, deberá testificar a favor de Aguiar y Ramírez, según afirmaron los abogados de estos últimos en una reciente audiencia judicial.

Los representantes de la oficina del fiscal federal indicaron en documentos judiciales que, además de Phillips, otros ex reclusos y oficiales del Sheriff, planean llamar al estrado a un capellán quien afirmó ser testigo del supuesto ataque.

Paulino Juárez, un diácono católico que atendía a los reclusos, se presentó ante las autoridades poco después del hecho para informar a los investigadores del Sheriff lo que habia ocurrido. Juárez escribió que los oficiales patearon y pisotearon a Phillips mientras éste gritaba “¡Por favor, deténganse!”.

“Sentí como si hubiera sido testigo de un crimen”, escribió.

Los abogados de Aguiar y Ramírez han cuestionado la credibilidad y precisión del relato de Juárez, según muestran documentos judiciales.

Aguiar fue relevado de su cargo en 2012 por un incidente no relacionado con esta golpiza, y Ramírez en febrero de 2014, cuando se anunció la acusación, según indicaron oficiales del Sheriff. Ninguno de ellos recibió su salario durante la espera del juicio.

El caso fue uno de los varios que los críticos del Departamento del Sheriff usaron para ejemplificar el fracaso de oficiales de alto rango para investigar adecuadamente denuncias de abusos y hallar responsables.

Las autoridades del Sheriff inicialmente rechazaron las denuncias del uso excesivo de la fuerza con Phillips por parte de los oficiales. El organismo de control interno del departamento suscribió a los hallazgos del departamento.

Una segunda investigación, realizada por un grupo de trabajo especial del Departamento del Sheriff puesto en marcha en 2011 para revisar las acusaciones de brutalidad en las cárceles, presentó sus conclusiones a la oficina del fiscal del distrito casi un año después del plazo legal para la presentación de cargos criminales en una corte estatal, según el memorando del fiscal de distrito.

Aguiar y Ramírez no fueron sancionados por el departamento en relación con el incidente, informó el portavoz del Sheriff.

El año pasado, los fiscales federales obtuvieron veredictos o declaraciones de culpabilidad de cinco oficiales involucrados en otro caso de abuso carcelario. Más oficiales están en espera de juicio por un tercer caso que alega el uso de brutalidad en la cárcel.

La amplia investigación del FBI sobre denuncias de mala conducta y abuso en las cárceles del país empañó la extensa carrera del Sheriff Lee Baca, quien dejó el cargo en 2014, y dio lugar a la acusación de su antiguo máximo asesor por obstrucción de la justicia. La investigación se ha traducido hasta ahora en la condena de más de una docena de ex oficiales del Sheriff, por cargos de obstrucción y otros delitos.

El nuevo sheriff, Jim McDonnell, pasó su primer año de gestión trabajando para la reorganización de la agencia y la puesta en marcha de reformas destinadas a aumentar la rendición de cuentas.

Si desea leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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