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Drásticamente reformada, la carrera presidencial llega a New Hampshire

Partidarios del senador de Texas Ted Cruz celebran su victoria el lunes por la noche, en los caucus del partido republicano en Iowa.

Partidarios del senador de Texas Ted Cruz celebran su victoria el lunes por la noche, en los caucus del partido republicano en Iowa.

(Jim Lo Scalzo / European Pressphoto Agency)

Los dramáticos resultados de los caucus de Iowa, el lunes pasado, llevan la contienda presidencial hacia un estado que promete, durante ocho días, una batalla muy diferente para sus inconformes -aunque profundamente políticos- votantes.

Entre los republicanos, la carrera se desplaza hacia un territorio dominado por los ciudadanos más laicos de New England, después de semanas de llamamiento a los votantes evangélicos de Iowa. La carrera en New Hampshire, que días atrás parecía destinada a definir quién, de entre un cuarteto de republicanos clásicos, se elevaría para desafiar a Donald Trump, será ahora una batalla entre dos senadores jóvenes para ocupar ese rol: el ganador de Iowa, Ted Cruz, y el tercer finalista, Marco Rubio.

En el lado demócrata, Hillary Clinton escapó por muy poco de un segundo bochorno en manos del candidato de un movimiento advenedizo, al empatar con el senador de Vermont Bernie Sanders. Ahora, ella deberá medirse ante él en su propio territorio, New England.

A nivel político, éste es un terreno peligroso para Clinton, considerando que llegará allí después de dos primeras instancias sin una victoria clara. Pero Clinton volverá a echar mano al papel de ‘la más débil’, que le dio buen resultado en su triunfo en las primarias sobre Barack Obama, en 2008.

Trump y Sanders inauguran estos ocho días de lucha para New Hampshire con ventajas de, al menos, 20 puntos sobre sus rivales, según datos de recientes sondeos estatales. Pero en el caso de Trump, su campaña idiosincrásica no estuvo a la altura de las cifras de los sondeos en Iowa. Su fracaso para lograr que muchos de sus simpatizantes voten efectivamente por él, le da ahora una chance a sus oponentes en New Hampshire.

Según una encuesta publicada el domingo último, Cruz y Rubio estarían empatados en dos dígitos, pero eso fue antes del impacto del actual momento, una ventaja que cada candidato espera tener también en el noreste.

La sorpresiva victoria de Cruz, la insuficiencia de Trump y el notable cierre de Rubio –sumado a la apretada carrera demócrata- son ya emociones suficientes con miras a New Hampshire, pero la historia de ese estado parece destinada a añadir aún más drama antes de las primarias del próximo 9 de febrero.

New Hampshire suele abofetear a los ganadores de Iowa, y la carrera usualmente se decide por los votantes ‘no declarados’ del estado, como se llama allí a aquellos que no eligen anticipadamente a ninguno de los partidos.

Más de 4 de cada 10 votantes del estado son ‘no declarados’, y pueden decidir hasta el mismo día de la elección en cuál de las primarias votarán. Esto podría darle una amplitud inconcebible a los esfuerzos de todas las campañas por conseguir votos en New Hampshire.

La silueta de la reciente carrera del partido republicano se evidenció cuando Cruz y Rubio felicitaron a sus partidarios en la noche del lunes, desde Des Moines. Cruz replicó duramente a aquellos que lo consideraban ‘no apto’ debido al antagonismo que inspira en la clase dirigente de Washington.

“Iowa ha enviado un aviso de que el candidato republicano, y el próximo presidente de los Estados Unidos, no será elegido por los medios de comunicación”, afirmó. “No será elegido por los dirigentes republicanos. Tampoco será elegido por los grupos de presión. Será elegido por la fuerza más poderosa... por ‘nosotros, el pueblo’, por el pueblo estadounidense”.

Rubio transmitió la historia de sus padres como inmigrantes, que calificó como “la historia de EE.UU.”, y se comprometió, a diferencia de Cruz, a servir como unificador. “Si resulto candidato, y así será gracias a lo que han hecho en este gran estado”, aseguró, “vamos a unificar este partido y a unificar el movimiento conservador... Haremos crecer el movimiento conservador”.

Con su triunfo, Cruz, llega a New Hampshire como el candidato mejor posicionado para el ala religiosa del partido. Pero los votantes religiosos representan la mitad de los votantes de Iowa, y sólo 1 de cada 5 en New Hampshire (su primera visita programada aquí es a una iglesia). Rubio, cuyo tercer puesto fue igual de sorprendente, ganará ahora mucha más atención que los competitivos candidatos tradicionales.

En New Hampshire, el resultado de Rubio fue una mala noticia para el exgobernador de Florida, Jeb Bush; para el gobernador de Ohio, John Kasich, y para el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, que poseían aproximadamente el mismo nivel de apoyo que Rubio antes de Iowa.

Sin embargo, el intento de Rubio de consolidar el voto tradicional del partido republicano, que es sustancial en New Hampshire, se complica por la tormenta de publicidad negativa contra él de las últimas semanas. Los cuatro precandidatos han disparado unos contra otros; Rubio fue catalogado como alguien que “no está listo para ser presidente” en anuncios de los aliados de Bush que remarcaban el pasado financiero de Rubio.

Pero, posiblemente, esa misma contienda evitará que cualquier otro de los candidatos deje atrás a Rubio.

“Creo que Rubio obtendrá lo que necesitaba de Iowa, que es llegar a New Hampshire como uno de los candidatos posibles”, expresó Dante Scala, profesor asociado de ciencias políticas en la Universidad de New Hampshire.

“La victoria de Cruz en Iowa es obviamente importante para él en el futuro, pero no creo que lo beneficie mucho en New Hampshire, excepto para ganarse a los votantes muy conservadores. Aunque allí no hay muchos de ellos”.

Trump, señaló, volverá a New Hampshire “por primera vez después de haber perdido”, lo cual da por tierra con su afirmación de inevitabilidad: “Él ciertamente posee una ventaja importante, pero creo que debe estar muy atento a sus contrincantes”.

Clinton y Sanders enfatizaron en sus discursos del lunes pasado el posicionamiento que los llevó a un final dolorosamente cercano en Iowa. En un mensaje a los votantes indecisos en futuros estados, Clinton destacó sus tendencias liberales de toda la vida, aun cuando en esta carrera ella parece estar más cerca del medio comparada con las ideas de Sanders.

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