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Destacan similitudes entre atentados de Nueva York y Nueva Jersey, y el del Maratón de Boston

La investigación acerca de las bombas colocadas en Nueva York y Nueva Jersey durante el fin de semana resulta hasta el momento “inquietantemente similar” al bombardeo de la Maratón de Boston, señaló el representante Adam Schiff (D-Burbank) este martes.

Al igual que los responsables del ataque en Boston, los hermanos Tamerlan y Dzhokhar Tsarnaev, el sospechoso Ahmad Khan Rahami había viajado al exterior y captado la atención de las autoridades antes del ataque, “generando todas las mismas preguntas” acerca de su radicalización y cuánto tiempo fuera de los EE.UU. lo había influenciado para cometer estos actos, afirmó Schiff, el demócrata de mayor rango en el Comité de Inteligencia de la Cámara.

Rahami se refirió al bombardeo de 2013 en la línea de meta de la Maratón de Boston, en un cuaderno que llevaba cuando fue detenido, agregó el representante. También había escrito allí algo acerca de Anwar Awlaki, fallecido conspirador de Al Qaeda, un clérigo radical nacido en los EE.UU. cuyos videos en línea habían visto los atacantes de la maratón.

Los recientes bombardeos pusieron de relieve los desafíos que el FBI y otras agencias enfrentan al tratar de prevenir este tipo de ataques. “Me preocupa que estas embestidas no muestren ninguna señal de disminución”, indicó Schiff. “Hay miles de personas que llaman la atención de las autoridades a diario. No tenemos los recursos para vigilarlos a todos, ni siquiera sería apropiado hacerlo”.

Los investigadores siguen buscando cómplices en la causa, pero si Rahami actuó solo y construyó las bombas y los suministros por él mismo, habría muy pocos indicadores tempranos de una amenaza como para que las autoridades la detectaran, estimo Schiff. “No hay suficiente información para que las autoridades detengan estos ataques”, aseguró. “Sin dudas prevenimos un gran número de ellos, pero si alguien toma todas las precauciones adecuadas, son hechos muy difíciles de detectar”

Rahami, de 28 años, nació en Afganistán y emigró a los EE.UU. con sus padres, a mediados de la década de 1990. Más tarde se convirtió en ciudadano naturalizado de este país. Se cree que el hombre viajó a Afganistán a través de Pakistán al menos tres oportunidades, en visitas de meses de duración, entre 2005 y 2014, detalló un funcionario estadounidense. Rahami se casó con una mujer paquistaní y la trajo a los EE.UU. como su esposa, agregó la autoridad, quien no estaba autorizada para hablar públicamente acerca de la investigación.

La mujer, identificada como Asia Bibi Rahami, dejó los EE.UU. con destino a Pakistán varias semanas antes de los atentados y fue detenida por los funcionarios este lunes, o el domingo a última hora de la noche, en los Emiratos Árabes Unidos, en su retorno desde Pakistán. Desde ese momento, las autoridades estadounidenses la han interrogado y, remarcaron, “ha cooperado” con la investigación.

Otro funcionario remarcó que la mujer tenía programado volver al país en los próximos días y no creía que hubiera retrasado su regreso debido a los bombardeos.

El congresista Albio Sires (D-Nueva Jersey), quien representa al distrito, dijo que Ahmad Rahami había estado en contacto con su oficina en 2014, pidiendo ayuda para conseguir una visa para su esposa. También señaló que la solicitud era compleja porque el pasaporte de la mujer había expirado, y cuando lo reemplazó llevaba 35 semanas de embarazo. “Él se presentó en mi oficina; el personal sintió que era un poco brusco”, remarcó Sires. “Pero no había nada inusual en ello. El distrito cuenta con muchos inmigrantes; hacemos esto todo el tiempo”.

Cuando Ahmad Rahami regresó a los EE.UU. desde Pakistán, el patrón de su historial de viajes alertó a los funcionarios fronterizos, quienes le adelantaron que sería sometido a algunas preguntas adicionales acerca de su tiempo fuera de los EE.UU.

La información de esa entrevista “secundaria” fue ingresada en una base de datos del Departamento de Seguridad Nacional, un depositario de información sobre los viajeros mantenido por la Agencia de Aduanas y Protección Fronteriza de los EE.UU., según declaró un funcionario, quien también habló bajo condición de anonimato y prefirió no informar qué tipo de detalles de Rahami se incluyeron en dicha base de datos. Sin embargo, la autoridad sí expresó que la descripción de la entrevista se entregó después a agentes del FBI.

Rahami es ciudadano estadounidense, por lo tanto, los funcionarios de aduanas que lo entrevistaron en 2014 no pudieron negarle el ingreso al país. Si un ciudadano es buscado por las autoridades, el sistema está diseñado para notificar cuando alguien con una orden de arresto ingresa. En ese caso, la persona es detenida allí hasta su arresto.

En declaraciones a la prensa, este martes el padre del sospechoso, Mohammad R. Rahami, afirmó que había contactado en 2014 al FBI para expresar su preocupación ante la posibilidad de que su hijo se hubiera convertido en un terrorista. “Hace dos años, llamé al FBI y les dije que mi hijo se estaba portando muy mal”, afirmó. “Pero ellos lo siguieron durante casi dos meses y me respondieron que no era un terrorista. Ahora dicen que sí lo es”. El hombre agregó que, hace dos años, Ahmad apuñaló a su hermano “sin razón alguna”.

“En agoto de 2014, el FBI inició una evaluación de Ahmad Rahami en base a los comentarios hechos por su padre, luego de una disputa doméstica que se informó posteriormente a las autoridades”, señaló la agencia mediante un comunicado. “El FBI realizó una revisión de bases de datos internas, chequeos entre agencias y múltiples entrevistas, ninguna de las cuales reveló vínculos con el terrorismo”.

Un funcionario de los EE.UU. que había sido informado acerca de la investigación no pudo asegurar si el padre había informado a la policía acerca de las inclinaciones yihadistas de su hijo, o si los oficiales oyeron al hombre hacer tales acusaciones. Los agentes del FBI cuestionaron al padre, quien dijo creer que su hijo se había reunido con gente de mal vivir durante sus viajes a Afganistán y Pakistán, pero no reiteró sus sospechas de los vínculos de su hijo con el terrorismo. Sin más pistas, los agentes del FBI cerraron el tema.

Antes de su matrimonio, Ahmad Rahami había tenido un hijo con una mujer de Nueva Jersey, llamada María J. Mena, según registros judiciales. En 2008, un tribunal concedió a la expareja custodia compartida del infante, pero concedió la custodia residencial del niño a Mena y le ordenó a Rahami a pagar $83 por semana en gastos de manutención. Una de sus fuentes de ingresos citada fue Planned Security Services, una compañía de seguridad con oficinas en Parsippany, N.J. La pareja concedió derechos de visita para el pequeño. Pero en octubre de 2011, Mena presentó un pedido para anular los derechos de custodia durante la noche de Rahami, con el temor de que el niño “corriera peligro de ser sacado del país”, según referencia la orden del juez (en 2009, Mena había pedido autorización para realizar un viaje al extranjero con su hijo, la cual le fue concedida).

En 2014, Rahami volvió a la corte para reajustar sus derechos de visita. El tribunal ordenó que el hombre tuviera “tiempo de crianza” fin de semana por medio, y cuando eso no fuese posible, podría estar con el niño los lunes y jueves después de la escuela. Los registros muestran también que los dos padres profesan distintas religiones, por ello se le concedió la custodia a Mena para el Día de Acción de Gracias y Navidad, y a Rahami para Eid al-Fitr y Eid al-Adha.

En enero de 2015, Rahami pidió reducir sus pagos de manutención; con una deuda de más de $3,500, estaba, además, sin trabajo (al parecer, Rahami caía cada vez más profundo y a toda velocidad; seis meses antes su deuda de manutención era de $623). Los registros indican que la corte suspendió sus pagos durante 60 días, para permitirle “encontrar un trabajo”.

Este martes, Mena pidió la custodia exclusiva del niño debido a la implicación de Rahami con los bombardeos y un tiroteo con la policía. La mujer afirmó que su último contacto con el sospechoso fue en enero pasado.

El arresto de Rahami se produjo como resultado de una intensa y extraordinaria cacería humana, que comenzó el sábado por la mañana, luego de que una pequeña bomba de fabricación casera explotara en Seaside Heights, N.J., cerca del recorrido de una carrera de caridad que se realizaba en la zona. En ese evento, nadie resultó herido. Horas después, cerca de las 8:30 p.m. del mismo día, otra bomba explotó en un contenedor de basura en el barrio de Chelsea, Manhattan, lanzando esquirlas y vidrios rotos sobre la calle y causando 29 heridas menores.

Un video de vigilancia del lugar brindó la primera pista real del caso. Las imágenes muestran a un hombre rollizo, con barba, quien carga una bolsa de lona. Pocas horas después, una aguda fotógrafa, quien vive en la zona, descubrió en la puerta de su casa una bomba sin explotar, creada con una olla a presión. Una huella digital del artefacto le concedió a la policía la pista de Rahami.

Pero quizás el hecho más destacable ocurrió en la noche del domingo. Dos hombres sin hogar que se encontraban cerca de la estación de tren en Elizabeth, N.J., descubrieron una mochila sobre un cubo de basura. Cuando la abrieron, con la esperanza de encontrar objetos de valor, vieron que contenía tubos y cables. Alertaron a la policía, que al llegar descubrió cinco bombas más en su interior, una de las cuales fue detonada por un robot.

A las 4 a.m. del lunes, patrullas policiales y helicópteros se dirigieron al restaurante de la familia Rahami. El sospechoso, no obstante, no aparecía en ningún lado. Allí fue cuando las autoridades dieron un paso sin precedentes: enviaron un boletín de emergencia a millones de celulares de Nueva York y Nueva Jersey, pidiendo al público que esté atento y alerta.

En pocas horas, Rahami, aparentemente exhausto, fue descubierto durmiendo en el vestíbulo de una taberna en Linden, a pocas millas de su casa. “Lo vi en la esquina con un arma de fuego”, señaló Peter Bilinskas, propietario de un negocio de la zona, en una entrevista telefónica. “No parecía estar huyendo; simplemente estaba parado en la esquina, con el arma en la mano. Al principio pensé que se trataba de un policía, pero luego comenzó a dispararle a una patrulla”.

El video de dicha escena muestra a Rahami, consciente pero sorprendido, con heridas en un hombro y una pierna, atado a la camilla mientras es trasladado en una ambulancia.

Los redactores del Times Demick, en Elizabeth, N.J.; Bennett y Wilber en Washington, y Pearce, en Los Ángeles, contribuyeron con este reporte.

Traducción: Valeria Agis

Si desea leer este artículo en inglés, haga clic aquí


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