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Con un año en el cargo, la superintendente del LAUSD no logra hacerse notar

La superintendente del LAUSD, Michelle King, habla en una reunión del ayuntamiento con padres y miembros de la comunidad en Nightingale Middle School, en el barrio Cypress Park, de Los Ángeles, en 2016.

La superintendente del LAUSD, Michelle King, habla en una reunión del ayuntamiento con padres y miembros de la comunidad en Nightingale Middle School, en el barrio Cypress Park, de Los Ángeles, en 2016.

(Los Angeles Times)

Durante meses después de que fuera nombrada como superintendente del segundo sistema escolar más grande del país, Michelle King tomó prestada una estrategia que solían usar los nuevos políticos para familiarizarse con la tarea: recorrió el distrito en una gira para “escuchar y aprender”.

Aunque había trabajado en el distrito durante 31 años, realizó reuniones en los ayuntamientos de Pacoima, Huntington Park y Cypress Park. En todas las escuelas aceptó las preguntas de los padres y les aseguró que llevaría sus preocupaciones a la sede, en el edificio Beaudry, donde ayudarían a formar un plan ambicioso pero práctico para aumentar el rendimiento académico y revertir los años de disminución de la matrícula escolar.

“No es la visión de Michelle. Será un plan del LAUSD”, afirmó King en uno de esos encuentros. “Se trata de todos nosotros”.

Ha pasado un año desde que los miembros de la Junta eligieron por unanimidad a King para dirigir el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD) por su larga experiencia y por la profunda familiaridad que tenía con los problemas del distrito. En King vieron a un soldado competente, una respetada exdocente de aula y directora de preparatoria, que había servido como superintendente adjunta en dos mandatos anteriores, para John Deasy y Ramón C. Cortines.

Y esa conciliadora adjunta es, en muchos aspectos, lo que han obtenido. En su primer año, King, la primera mujer afroamericana en liderar el distrito, continuó con las políticas de su predecesor mientras se respalda en su reputación de administradora experimentada y agradable. Pero lo que hará para rescatar al distrito de su inminente crisis sigue siendo hoy tan difícil de decir como lo fue el día de su nombramiento.

King heredó un distrito escolar que pierde actualmente miles de estudiantes. Las escuelas del LAUSD tienen cerca de 514,000 alumnos, un descenso de más de 100,000 inscripciones desde 2009.

Durante el mismo período, el número de niños en las escuelas charter de Los Ángeles, que son financiadas con fondos públicos pero operan de manera privada, se han duplicado.

El dinero del LAUSD se va junto con los estudiantes. Sin embargo, a medida de que la inscripción disminuye, el distrito debió cubrir los crecientes costos de personal, incluyendo las obligaciones de pagar beneficios médicos para jubilados y mayores contribuciones al sistema estatal de jubilación de maestros. Las últimas proyecciones del distrito muestran que, si no se hace nada pronto, para 2018 el sistema escolar tendrá una deuda de $252 millones de dólares.

El ascenso de King siguió a 14 meses de Cortines como superintendente. El exfuncionario había dejado su estado de jubilación en 2014 para estabilizar el sistema escolar, después de que Deasy se vio obligado a renunciar bajo la presión de la Junta Escolar. Deasy estaba empeñado en debilitar el poder del sindicato de maestros y abogar por el uso de los resultados de las pruebas de los estudiantes en las evaluaciones del desempeño de los maestros y las escuelas. Cortines volvió con el mandato de calmar las aguas; les dio a los maestros un aumento salarial de dos dígitos y apaciguó así al sindicato. También anuló el plan de Deasy de $1,300 millones de dólares para dar a cada estudiante un iPad, lo cual Cortines consideró como demasiado costoso.

Muchos empleados del distrito, padres y líderes cívicos vieron a Cortines como un líder tranquilo, que podría ser sucedido por alguien con una agenda más audaz. Cuando la Junta eligió a King -una autodenominada “sobreviviente”, dentro de las escuelas del LAUSD- hubo una sensación de alivio.

“Su mayor fortaleza, la que creo ha sido realmente importante, es que la moral de los maestros se ha incrementado bajo su liderazgo”, señaló Ama Nyamekye, una exprofesora de escuela pública y directora de la sede en Los Ángeles de Educators 4 Excellence. “Ella se ha acercado al liderazgo y eso se traduce de la siguiente manera: ‘Estoy contigo, estoy de tu lado’. A pesar de las diferencias, no hay un ambiente de guerra”, estimó.

Bajo la dirección de King, los líderes de los grupos dispares que juegan un papel en el distrito escolar -sindicatos, escuelas charter, organizaciones sin fines de lucro- notaron entre las filas un cambio en el tono y un alivio de las viejas tensiones. Sin embargo, pocos podrían señalar cambios sustanciales en el último año. Muchos de los entrevistados para este artículo, entre ellos miembros del consejo escolar, señalaron que todavía están esperando que King ejecute sus planes y se ocupe de los serios asuntos presupuestales.

“King es la cara opuesta de John Deasy”, expresó John Rogers, profesor de educación en UCLA. “Al mismo tiempo, no ha estado realmente en el frente para reformar y transformar el distrito de la misma manera en la que Deasy lo hizo. Es difícil distinguir la huella que ha dejado en el transcurso de este primer año”.

En septiembre, King presentó un plan estratégico de tres años en el que propuso aumentar las opciones populares, tales como escuelas magnetos y de inmersión dual, y establecer metas para mejorar las ganancias. Los puntajes de las pruebas estandarizadas, las tasas de asistencia de los estudiantes y el porcentaje de alumnos que aprueban sus cursos de preparatoria con una calificación C o mejor subiría dos puntos porcentuales por año, dijo, aunque exactamente no estaba claro cómo se lograrían tales objetivos.

Sin embargo, los miembros de la Junta remarcaron que había que apuntar más alto. Así, en diciembre King regresó con un plan que tenía como objetivo central una meta nunca antes lograda por otro distrito: una tasa de graduación del 100%.

Meses de discusión previa habían tocado ese punto, pero la Junta decidió no votar para endosar el plan, dejando a su superintendente con la autoridad individual para encontrar las formas de alcanzar sus metas.

En una entrevista telefónica de 20 minutos concedida a principios de esta semana, King enumeró los aspectos más destacados de su primer año en el cargo. Mencionó el recorrido que realizó para escuchar las preocupaciones de los padres de familia, la apertura de dos escuelas para niñas -una iniciativa que ha defendido y que estaba en marcha antes de que asumiera el poder- y una escuela exclusiva para niños que se inaugurará el próximo otoño. También afirmó que tiene la intención de darle a la Junta actualizaciones trimestrales a partir de abril acerca de cómo logrará sus metas.

King ha comenzado con planes más ambiciosos, incluyendo una propuesta para dar prioridad a las escuelas de bajo rendimiento para la contratación de maestros y la creación de un sistema de inscripción en línea en todo el distrito. También lanzó una “unidad de innovación” para recopilar y difundir prácticas eficaces en todo el sistema escolar e incrementar el número de aulas para estudiantes de preescolar.

Quizás el ejemplo más claro de la influencia de King en este punto es la tasa de graduación de la escuela secundaria, que alcanzó un máximo histórico de 75% para la clase de 2016. Este crecimiento se produjo en un momento inesperado, ‘poco después de que el distrito implementó requisitos de graduación más estrictos’.

Cuando se estimó -en mitad del año escolar- que los nuevos requisitos dejaban a la mitad de los estudiantes de secundaria en peligro de no graduarse, el distrito intervino. King intensificó la presión para usar nuevas opciones de “recuperación de créditos”: clases online y también clases dirigidas por maestros que permitirían a los estudiantes obtener créditos rápidamente.

Mientras que los críticos del tema ven la recuperación de créditos como una reducción de los estándares académicos y describen el futuro del LAUSD en los términos oscuros, King sigue siendo una fuente de optimismo. “No creo que el distrito esté fallando”, aseguró. “Creo que estamos mostrando progreso en distintos frentes, nuestros indicadores están en alza; las tasas de graduación han subido y las tasas de deserción disminuyeron”.

Los miembros de la Junta, por su parte, públicamente han defendido su enfoque y han dicho que están contentos de otorgarle tiempo a King para elaborar sus ideas. Varios aprobaron que King intente descentralizar el distrito como forma de ahorro, en lugar de despedir a empleados.

La próxima elección de la Junta Escolar podría ser crucial para el futuro de la administración de King. Mientras que la consejo actual permanece dividido por ideología y lealtades -a los sindicatos, al movimiento de reforma de la escuela urbana- se han unido, aunque brevemente, en torno a la superintendente. Un nuevo conjunto de jugadores, quizás con un mayor sentido de urgencia, podría alterar ese equilibrio.

Fuera del edificio de Beaudry se percibe una sensación de impaciencia en aumento. Antonia Hernández, presidenta y directora ejecutiva de California Community Foundation, estimó que la redacción del plan de King está llena de esperanza, pero al terminar de leer el documento la dejó con una pregunta: “¿Cómo se lleva a cabo?”. “Después de un año, todavía no hay una visión global al respecto”, aseguró Hernández.

anna.phillips@latimes.com

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howard.blume@latimes.com

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La escritora del Times Sonali Kohli contribuyó con esta historia.

Traducción: Diana Cervantes

Para leer esta historia en inglés haga clic aquí


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