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Cambio generacional: nuevos políticos hacen su aparición en Cudahy y otras ciudades latinas

"La tecnología está jugando un papel fundamental no sólo para nosotros los milenios, sino para los Latinos en general", dijo el vice alcalde de Cudahy, Christian Hernández de 26 años, a la izquierda. Junto a él está el alcalde, Cristian Markovich, de 29 años.

“La tecnología está jugando un papel fundamental no sólo para nosotros los milenios, sino para los Latinos en general”, dijo el vice alcalde de Cudahy, Christian Hernández de 26 años, a la izquierda. Junto a él está el alcalde, Cristian Markovich, de 29 años.

(Luis Sinco / Los Angeles Times)

Después de que el polvo se aplacó y de que el FBI registró toda la ciudad a la caza de políticos corruptos, los votantes de la ciudad de Cudahy hicieron limpieza de casa.

Pero ellos no sólo eligieron nuevos políticos. Eligieron a los más jóvenes, con títulos universitarios, jóvenes del Milenio con el conocimiento para usar Twitter, Facebook y otras redes sociales para enviar sus mensajes a los residentes.

Desaparecieron los sitios Web esqueléticos de la ciudad que casi parecían haber sido diseñados para no compartir ninguna información significativa, ahora fueron reemplazados por sitios más dinámicos.

En el ayuntamiento, justo debajo de las fotografías enmarcadas de los cinco miembros del consejo de la ciudad de Cudahy, hay un letrero con un código de barras que la gente puede usar para descargar la agenda con sus teléfonos inteligentes.

En una noche reciente, muchos de los residentes pasaron caminando el letrero y se fueron directamente a las copias físicas que estaban en un mostrador de vidrio. Pero el codigo de barras subrayo la dirección en la que los oficiales de Cudahy quieren ir en una ciudad de 24,000 personas predominantemente Latina y donde la edad promedio es de las personas es de 22 años.

“Tenemos que aceptar el hecho de que la tecnología está desempeñando un papel crítico no sólo para nosotros los milenios sino para los latinos en general”, dijo el vice alcalde de Cudahy Christian Hernández, de 26 años, licenciado en ciencia política por la UCLA. “Somos una región pobre, pero todo mundo posee un teléfono inteligente”.

Las ciudades a lo largo de la autopista 710, compuestas de muchos inmigrantes, de la clase obrera, han batallado desde hace mucho tiempo con la corrupción municipal, en parte porque el ayuntamiento pocas veces se había visto bajo el escudriño público.

En Maywood, los estudiantes de la escuela preparatoria en septiembre utilizaron Facebook para contactar al alcalde de Maywood, Eduardo De La Riva, acerca de la creación de un maratón de 5K. Presentaron un mapa del curso del maratón al Consejo el mes pasado.

Diana Gastelum, de 17 años, una alumna de Bell High School, dijo que los medios de comunicación social hacen más accesibles a los políticos y “te sientes menos nervioso así”.

“La manera en que la tecnología está yendo, hay muchas maneras diferentes de llegar a la gente pero yo sobre todo utilizo Facebook”, expresó ella. “Lo tuve como amigo en Facebook y era más fácil contactar con él”.

Aún está por verse si este nuevo impulso será un cambio a largo plazo en una región del condado de Los Ángeles que históricamente ha tenido una baja participación de votantes y la reputación de políticos corruptos.

Pero el alcalde de Cudahy, Cristian Markovich, de 29 años, dijo que sería difícil argüir que no ha sucedido un cambio en serio.

“Tenemos un ayuntamiento que está funcionando las 24 horas, siete días a la semana”, dijo Markovich. “Los residentes pueden comunicarse con nosotros por correo electrónico, redes sociales, el teléfono o se puede hacer a la vieja usanza, haciendo una cita”.

El alcalde añadió: “A veces bromeamos de que el escándalo fue lo mejor para la ciudad”.

El secreto solía estar al centro de cómo varios ayuntamientos de ciudades en el sudeste del condado de Los Ángeles funcionaban.

Los políticos de intención cuestionable tenían una ventaja incorporada: un gran porcentaje de la población en ciudades como Cudahy, Bell, Maywood, Huntington Park, South Gate estaba formado por inmigrantes sin estatus legal que no podían votar. Por el miedo de llamar atención a sí mismos, eran también menos propensos a quejarse a las autoridades si sospechaban que algo estaba mal en el ayuntamiento.

Esos residentes que si dieron un paso al frente, exigiendo información, a veces fueron engañados. Eso sucedió en Bell, a un hombre que sospechaba que al entonces gerente municipal, Roberto Rizzo, le fue pagado un salario preocupantemente alto. Bell le proporcionó registros falsificados que subestimaban el pago que Rizzo había recibido. Cuando Los Angeles Times reveló finalmente que Rizzo ganaba por lo menos $800,000 al año, se desató un escándalo que llamó la atención nacional. (La remuneración total anual de Rizzo resultó ser de alrededor de $ 1.5 millones.)

En Cudahy, las personas que corrían en contra de los titulares del Consejo fueron objeto de campañas de difamación. En al menos un caso, a un candidato le lanzaron un cóctel Molotov a su casa. En una declaración jurada del FBI, se describió un soborno dado en una caja de zapatos en un restorán Denny’s; describió la declaración jurada elecciones amañadas y el uso de drogas en el ayuntamiento de la ciudad; también se describe como los trabajadores de la ciudad eran utilizados como guardaespaldas armados de los políticos de la pequeña ciudad.

El entonces Alcalde de Cudahy, David Silva, el concejal Osvaldo Conde y el empleado de la ciudad, Ángel Perales, fueron arrestados y declarados culpables de aceptar $17,000 en sobornos a cambio de permitir que una tienda dispensario de marihuana abriera en su ciudad.

Después de las revelaciones y escándalos, los votantes de Cudahy eligieron a miembros del consejo que eran más jóvenes; hoy cuatro de los cinco políticos electos de la ciudad están llegando a los 30 años. Y los cinco de los miembros del consejo se graduaron de Stanford, UCLA o de Cal State Long Beach.

En la vecina Huntington Park, los miembros del consejo son incluso más jóvenes, con cuatro de los cinco en sus veintes. Miembros del consejo jóvenes y con educación universitaria fueron elegidos también en Bell y Maywood.

“Lo que estás viendo es que los que crecimos aquí nos fuimos a la universidad, salimos para establecer nuestras carreras y hemos vuelto a recuperar nuestras ciudades”, dijo De La Riva, de 38 años.

Nina Eliasoph, profesora de sociología en USC, explicó que lo que está sucediendo en el sureste es el intercambio de un sistema que se había vuelto corrosivo y que había dejado de funcionar, por otro.

“El viejo sistema se basó en lazos y amistades locales”, dijo. “El nuevo promete ser más abierto y accesible para todos”.

Si desea leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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