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Betsy DeVos, la candidata de Trump para dirigir la educación, debe ser rechazada por el Senado

El pasado 17 de enero, Betsy DeVos respondió preguntas acerca de las escuelas que reciben fondos federales, la competencia versus el crecimiento en la educación y las armas en las instituciones escolares.

El pasado 17 de enero, Betsy DeVos respondió preguntas acerca de las escuelas que reciben fondos federales, la competencia versus el crecimiento en la educación y las armas en las instituciones escolares.

El amor de Betsy DeVos por los vales de escuelas privadas no la descalificó para el cargo de secretaria de Educación de los Estados Unidos, aun cuando se trate de una mala idea. Tampoco su falta de experiencia en escuelas públicas.

Lo que sí la volvió una candidata inaceptable fue su pésima actuación en la audiencia de confirmación, el martes pasado, durante la cual mostró una asombrosa ignorancia acerca de los problemas de la educación básica, una extraordinaria falta de reflexión sobre los debates actuales en el área y falta de voluntad para responder a importantes preguntas.

DeVos estuvo tan mal preparada que por momentos sonaba como una alumna que no había hecho su tarea. Francamente, su exposición dio vergüenza y debe ser rechazada por el Senado o, mejor aún, el presidente Donald Trump debería retirar su nombre y encontrar a alguien que por lo menos cumpla con los requisitos básicos para el puesto.

La audiencia probablemente será recordada por el momento incómodo, cuando DeVos sugirió que una escuela pública en Wyoming podría necesitar tener armas en el campus para protegerse de las intrusiones de los osos pardos. Pero, más allá de ello, sus metidas de pata importantes fueron en un terreno más sustantivo.

DeVos dijo, razonablemente, que todos los tipos de escuelas -públicas tradicionales, charter y privadas- pueden esperar su apoyo si realizan un buen trabajo educando a los estudiantes. Pero entonces se contradijo cuando se negó a afirmar que haría a las escuelas charter y privadas igual de responsables que las escuelas públicas convencionales en cuestiones de educación. Al parecer, realizar un buen trabajo sólo importa para algunas escuelas.

Y ¿cómo serían calificadas las escuelas? ¿Según cumplan con un cierto nivel de competencia, o en función de cuánto mejoran con el tiempo? DeVos también fracasó al intentar abordar esta cuestión planteada por el senador Al Franken (D-Minnesota), claramente no familiarizada con uno de los temas centrales en la reforma escolar. En una merecida reprimenda, Franken remarcó: “Este es un tema que ha sido debatido en la comunidad educativa durante años”.

DeVos aparentemente ni siquiera se dio cuenta que existe una ley federal que protege los derechos educativos de los alumnos con discapacidades al decir que la toma de decisiones acerca de ellos depende de los estados. Cuando se le remarcó que el tema se trata de una cuestión de la ley federal, la candidata vaciló una vez más y dijo: ‘Pues, entonces hay que seguir la ley’ y sugirió que podría haber estado confundida anteriormente. Además, se mostró bastante equivocada en sus cifras sobre la deuda estudiantil.

Hay que añadir además su fracaso para responder sobre las deficientes escuelas charter en su estado natal, Michigan (las cuales ella ha defendido); sobre las leyes existentes para proteger a los adultos de los abusivos colegios con fines de lucro, o si honraría las reglas de la administración de Obama con respecto al abuso sexual en el campus.

Aunque se espera que DeVos no esté de acuerdo con las políticas del gobierno de Obama, lo que la descalifica es su falta de comprensión de las leyes y políticas existentes, y su incapacidad para abordarlas cuidadosamente.

Traducción: Diana Cervantes

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