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Bebé nacido con ADN de tres personas ofrece esperanza a las madres con enfermedades genéticas mortales

Preparación de un óvulo para su fertilización.

Preparación de un óvulo para su fertilización.

(Los Angeles Times)

Un niño sano de tres meses de edad es la primera persona nacida con el ADN de tres personas distintas, según un informe médico emitido el pasado martes.

Además de heredar el ADN nuclear de su madre y de su padre, el infante también posee ADN mitocondrial de una segunda mujer que sirvió como donante de óvulos.

El ADN mitocondrial se compone de sólo 37 genes, una pequeña fracción del material genético dentro de una célula. A diferencia del ADN nuclear, que está incluido en 23 pares de cromosomas e influye en rasgos como el color de ojos, la altura y el riesgo de desarrollar cáncer, el ADN mitocondrial contiene instrucciones para las estructuras de producción de energía dentro de las células y se transmite virtualmente sin cambios de madre a hijo.

Esa era, precisamente, la situación que la madre del bebé quería evitar. Su ADN mitocondrial contiene mutaciones que causan el síndrome de Leigh, un trastorno neurológico que suele ser mortal durante la infancia. La mujer, de 36 años de edad, sufrió la pérdida de dos hijos, de ocho meses y seis años de edad, a causa de la enfermedad, precisa el informe, publicado en la revista Fertility and Sterility.

Después de tratarse en New Hope Fertility Center, en Nueva York, la paciente y su marido decidieron buscar donantes de óvulos con un ADN mitocondrial sano.

Conforme revela el estudio, los especialistas retiraron el ADN nuclear de cinco donantes y lo reemplazaron con ADN nuclear de la madre, que fusionaron mediante una descarga de electricidad. Luego de ello, los huevos fueron fecundados mediante una inyección con esperma del padre. Cuatro de los huevos fecundados comenzaron a dividirse y a desarrollarse en embriones en estado inicial, llamados blastocitos. Tres de estos poseían un número anormal de cromosomas, pero uno de ellos contenía los deseados 23 pares. Después de inspeccionar el ADN mitocondrial del embrión y descubrir que estaba sano, los médicos lo implantaron en el útero de la madre.

El bebé nació 37 semanas después, luego de un embarazo que no tuvo más complicaciones, y tiene ahora tres meses de edad, según el informe del Dr. John Zhang, director médico del centro de fertilidad, y sus colegas. El reporte describe el bebé como “el primer niño sano en nacer mediante esta técnica”.

Puesto que los niños heredan el ADN mitocondrial sólo de sus madres, el varón no pasará el ADN de la donante a sus futuros hijos. “Este trabajo representa un importante avance en la medicina reproductiva”, señaló el Dr. Owen K. Davis, presidente de la Sociedad Estadounidense de Medicina Reproductiva, mediante un comunicado. “La enfermedad mitocondrial ha sido un problema importante y difícil”, afirmó Davis. Si la técnica es segura y efectiva, “esperamos que se convierta en una opción para pacientes con riesgo de transmitir trastornos mitocondriales a sus hijos”.

El método no ha sido aún aprobado para su uso en los Estados Unidos, por lo cual los padres del bebé siguieron el tratamiento en México, informó la revista New Scientist. “No hay reglas al respecto [en México]”, dijo el Dr. Zhang a la publicación. “Salvar vidas es algo ético”, agregó.

En febrero pasado, la Academia Nacional de Ciencias, Ingeniería y Medicina llegó a la conclusión de que las llamadas ‘técnicas de reemplazo mitocondrial’ deberían admitirse en el país, siempre y cuando se cumplan ciertas condiciones éticas.

Esta técnica y otra similar fueron aprobadas para las parejas en Gran Bretaña. En el segundo método, tanto el óvulo de la madre como el de la donante son fecundados con esperma. Pero antes de que el huevo pueda dividirse, se retira el ADN nuclear del óvulo de la donante y se lo reemplaza con ADN nuclear de la madre.

La pareja tratada por Zhang no optó por ese método debido a razones religiosas, según informa la revista, ya que requiere la creación de un embrión que luego se destruye.

Traducción: Valeria Agis

Si desea leer este artículo en inglés, haga clic aquí


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