Batas y guantes son un peligro para los trabajadores de la salud

Estudio revela por qué las batas y los guantes pueden ser tan peligrosos para los trabajadores de hospitales

Un hospital debe ser el último lugar en donde te puedes contagiar con una infección potencialmente mortal, pero sucede. Un nuevo estudio ayuda a explicar por qué.

 

Los investigadores les pidieron a los trabajadores hospitalarios reales que se quitaran sus batas y sus guantes manchados con bacteria falsa. Cuando lo hicieron, la bacteria falsa terminó en su piel o en su ropa el 46% de las ocasiones, de acuerdo a su informe publicado el lunes en la revista JAMA InternalMedicine.

 

En otras palabras, las probabilidades de que estos profesionales de la salud podrían quitarse sus cubiertas protectoras sin contaminarse a sí mismos fueron sólo ligeramente mejores que el lanzar una moneda al aire.

 

Los trabajadores de hospitales no estaban trabajando en la tienda de regalos o validando los boletos de estacionamiento. De las435 simulaciones realizadas en el estudio, 246 fueron realizadas por enfermeras, 72 por médicos y 117 por personas como flebotomistas, fisioterapeutas, dietistas y técnicos de radiología.

 

Los investigadores, dirigidos por la Dra. Myreen Tomas del Centro Médico de Asuntos de Veteranos de Cleveland, reclutaron a los voluntarios de cuatro hospitales del área de Cleveland. Los trabajadores se colocaron “batas de aislamiento de contacto” y guantes de nitrilo, luego se les dio medio mililitro de una loción fluorescente que brillaba bajo una luz negra -- un suplente para los patógenos invisibles. Se les pidió que se frotaran la loción en sus manos enguantadas durante 15 segundos, luego que se limpiaran sus manos sobre sus batas y después de eso,  recibieron un par de guantes limpios.

 

Después, se les pidió a los voluntarios que se quitaran sus batasy sus guantes de la manera en que normalmente lo harían. Cuando terminaron, los investigadores utilizaron la luz negra para ver si había residuos de la loción.

 

Los trabajadores de hospitales consiguieron manchar su piel y su ropa con la loción el 38% de las ocasiones cuando se quitaronsus batas y el 53% de las veces cuando se quitaron sus guantes. En general, la tasa promedio de “contaminación” fue del 46%.

 

Los empleados de los cuatro hospitales tuvieron prácticamente las mismas probabilidades de contaminarse a sí mismos, encontraron los investigadores. Además, todos los diferentes tipos de trabajadores fueron prácticamente igual de probables de cometer un error al colocarse o quitarse su equipo de protección personal. Los errores más comunes fueron la falla para ponerselos guantes sobre la muñeca, el quitarse las batas por encima de la cabeza (en lugar de jalarlas lejos del cuerpo), el colocarse losguantes antes que la bata y el tocar la parte exterior de un guante sucio al momento de quitárselo.

 

Cuando los voluntarios cometían un error, terminaban contaminados el 70% de las ocasiones. Pero aun cuando seguíanlos procedimientos perfectamente, todavía se contaminaban a sí mismos el 30% de las veces.

 

El hospital Tomas respondió a estos resultados lanzando un esfuerzo para capacitar a los empleados sobre cómo ponerse y quitarse las batas y los guantes médicos de acuerdo con los protocolos recomendados por los Centros de Control y Prevención de Enfermedades. Los trabajadores vieron un video de 10 minutos, luego practicaron su técnica durante 20 minutos.

 

Sin duda ayudó. El entrenamiento redujo la tasa de contaminación del 60% hasta el 19%, de acuerdo al estudio. Pero no era perfecto.

 

“Aunque la contaminación de la piel y la ropa se redujo por la intervención, no se redujo a cero”, escribieron los autores del estudio.

 

Los resultados ayudan a explicar por qué las bacterias resistentes a múltiples medicamentos son una amenaza tan obstinada en los hospitales. Otros estudios de condiciones reales han encontrado que entre el 2% y el 5% de los trabajadores de hospitalescuidando de pacientes colonizados terminan con los patógenos en sus manos después de quitarse los guantes médicos. En un estudio, el 24% de los participantes que trataban a pacientes con Clostridium difficile terminaron con esporas en sus manos.

 

Parte de la solución es asegurarse de que los trabajadores de la salud obtengan una mejor capacitación sobre cómo ponerse las batas y los guantes médicos, y cómo quitárselos, escribieron los autores del estudio. Pero el entrenamiento no lo es todo.

 

Tal vez los trabajadores deban desinfectar sus batas y los guantes médicos antes de que se los quiten, ya sea con cloro o posiblemente con luz ultravioleta.

 

En última instancia, la mejor solución podría ser rediseñar el equipo de protección personal para que sea más fácil de quitar sin contaminarse uno mismo, escribieron los autores del estudio.

 

Eso no va a suceder durante la noche, pero algunas mejoras podrían ser fáciles de hacer. Por ejemplo, los hospitales podrían proporcionar batas médicas en una variedad de tamaños en lugar de basarse en un enfoque de talla única. Los investigadores señalaron que en sus propias observaciones, los trabajadores que eran menudos, altos o grandes tuvieron mayores problemas para quitarse sus batas con seguridad.

 

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