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Aumentan los casos de un raro defecto congénito

Una malformación de nacimiento llamada gastrosquisis ha aumentado considerablemente entre los bebés nacidos de madres afroamericanas jóvenes. Los niños afectados presentan un orificio en el abdomen, a través del cual sobresalen sus intestinos.

Una malformación de nacimiento llamada gastrosquisis ha aumentado considerablemente entre los bebés nacidos de madres afroamericanas jóvenes. Los niños afectados presentan un orificio en el abdomen, a través del cual sobresalen sus intestinos.

( Centers for Disease Control)

Más casos de un defecto congénito, por el cual los niños nacen con los intestinos por fuera a través de la pared del estómago, han sido registrados recientemente por los médicos. El fuerte aumento se evidenció especialmente entre bebés nacidos de jóvenes madres afroamericanas, según un nuevo informe de Centers for Disease Control and Prevention (CDC).

Hasta 2012, y durante los 18 años anteriores, CDC documentó un incremento del 263% de esta malformación congénita en niños de madres jóvenes afroamericanas, según establece un reporte publicado ayer por la agencia.

Coleen Boyle, directora del National Center on Birth Defects and Developmental Disabilities de CDC, afirmó que es urgente que los investigadores hallen la causa de este defecto y determinen qué mujeres tienen mayor riesgo de tener niños con esta anomalía.

En los casos de gastrosquisis, los intestinos -y a veces también otras vísceras, como el hígado y el estómago- sobresalen a través de un orificio ubicado al lado del ombligo del recién nacido.

Aunque la anomalía puede poner en riesgo la vida, a menudo es corregible poco después del nacimiento con una cirugía que permite recolocar los órganos en el vientre y reparar la pared abdominal. Pero, debido a que los órganos afectados se irritan por su exposición al líquido amniótico dentro del útero de la madre, éstos pueden torcerse, inflamarse, acortarse o infectarse.

Como resultado, quienes nacen con este defecto pueden presentar problemas digestivos y de alimentación. Algunos también sufren dificultades para mantenerse hidratados y absorber los nutrientes de los alimentos, lo cual puede aumentar el riesgo de una serie de problemas de salud, entre ellos la malnutrición y la falta de crecimiento.

Si la cantidad de órganos expuestos es grande, la cirugía a veces debe realizarse en etapas. Los tiempos de recuperación pueden ser largos. Muchos niños que nacen con esta condición, que puede ser diagnosticada durante el embarazo mediante una ecografía, deben permanecer hospitalizados durante seis semanas o más, y sus cuidados intensivos neonatales suelen son costosos.

Aproximadamente, 2000 bebés nacen cada año con gastrosquisis.

El aumento de la malformación afecta a niños nacidos de mujeres de todas las edades y etnias. Sin embargo, la mayoría de los casos de gastrosquisis se producen en bebés nacidos de madres menores de 20 años de edad. CDC afirmó que este registro se mantuvo sin cambios, pese a un notable descenso del número de nacidos vivos en madres adolescentes.

Aunque los investigadores desconocen qué causa la gastrosquisis, se sospecha que los factores ambientales –la dieta de la madre, las medicinas utilizadas durante el embarazo o la exposición a alguna toxina- pueden influir en el desarrollo normal de la pared abdominal a comienzos del embarazo. Cuáles serían esas toxinas dañinas, o si existe cierta vulnerabilidad genética en los bebés afectados, resulta aún un misterio.

La epidemióloga Suzanne Gilboa, de CDC, afirmó: “Realmente estamos tratando de indagar en los ‘por qué’ de la gastrosquisis mediante una serie de estudios con apoyo nacional, haciendo un seguimiento a mujeres embarazadas y a sus bebés. Los investigadores tienen solo unas pocas pistas como guía”, agregó Gilboa. Las madres que habían consumido alcohol o tabaco durante el embarazo presentaban un mayor riesgo de tener un niño con gastrosquisis, al igual que aquellas que registraban una enfermedad de transmisión sexual o tenían bajo peso durante la gestación.

Para analizar la tendencia observada en el último informe, los epidemiólogos analizaron datos de 14 estados: Arizona, Arkansas, California, Colorado, Georgia, Iowa, Kentucky, Nuevo México, Nueva York, Carolina del Norte, Oklahoma, Rhode Island, Texas y Utah. Los especialistas compararon las tasas de gastrosquisis durante el período comprendido entre 1995-2005 con las observadas entre 2006-2012.

Si desea leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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