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La Junta Escolar estatal reprobó su examen de rendición de cuentas

Estudiantes de Lawrence Middle School, en Chatsworth, escuchan a su maestro de educación física, el 1 de septiembre pasado (Los Angeles Times).

Estudiantes de Lawrence Middle School, en Chatsworth, escuchan a su maestro de educación física, el 1 de septiembre pasado (Los Angeles Times).

A pesar de las quejas del movimiento de reforma escolar en California y otros, la Junta Estatal de Educación parece decidida a seguir adelante con un sistema de codificación por colores, excesivamente complicado, para analizar el progreso y desempeño de las escuelas públicas. Este es un sistema vago y confuso que es alterado por muchos factores; así que utilizarlo para comparar una escuela con otra es prácticamente imposible.

El gobernador Jerry Brown vetó un proyecto de ley que habría intentado mejorar los informes de rendición de cuentas al reducirlos a una única puntuación. Su acción, tras la aprobación unánime del proyecto de ley por ambas cámaras de la Legislatura, fue considerada por muchos como una reverencia ante los sindicatos de maestros del estado y como una señal de que California es renuente a evaluar el progreso escolar. Entre otras cosas, este proceso hace más difícil que el estado intervenga cuando las escuelas no logran mejorar por años.

Mientras tanto, los padres de familia que consideran las opciones escolares para sus hijos tienen la casi imposible tarea de clasificar todos los códigos de colores para, de alguna manera, tratar de comparar el desempeño de una institución frente a otra.

Lo que el gobernador y la Junta Estatal parecen no entender es que los padres tienen opciones.

El estado seguirá publicando en su página web los resultados de los exámenes estandarizados para cada escuela, como lo ha hecho durante años. Y éstos son fáciles de analizar y comparar. Los agentes de bienes raíces seguramente crearán datos fáciles de comprender para los compradores de casas.

Las charter gustosamente proporcionarán las cifras de comparación a los padres en sus vecindarios, cuando sus puntajes eclipsen a los de las escuelas públicas locales, como a menudo lo hacen. Y las organizaciones defensoras de padres ya están hablando sobre cómo recopilar los resultados de los exámenes de una forma fácil de asimilar.

Es una lástima, realmente, que la situación haya llegado a esta instancia. El concepto detrás de los nuevos diagramas de colores del estado es bueno y necesario desde hace mucho tiempo. Las escuelas deben ser juzgadas y comparadas tomando en cuenta más aspectos que sus calificaciones, una medida limitada de sus logros.

También se deben considerar otros asuntos, tales como las tasas de graduación y el hecho de que los estudiantes que hablan inglés de manera limitada logren un nivel de fluidez. Desafortunadamente, el estado no ha estado dispuesto a proporcionar una manera coherente de hacerlo, lo cual amenaza con llevar a California de vuelta a los días en que lo único que se observaba eran los resultados de las pruebas.

No es que todo necesariamente deba ser reducido a una cifra, pero el sistema de medición escolar debería permitirles a los padres evaluar fácil y rápidamente el desempeño de una institución y su comparación con otras. Y nadie debería necesitar un título avanzado en análisis psicométrico para hacerlo.

Si desea leer la editorial en inglés, haga clic aquí.

Traducción: Diana Cervantes


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