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La cocina de CalVet ya funciona, pero seis años después de su inauguración, el centro de veteranos aún tiene camas vacías

Miguel Véliz revuelve la salsa en la nueva cocina CalVet Kitchen, en el oeste de L.A. (Steve López / Los Angeles Times).

Miguel Véliz revuelve la salsa en la nueva cocina CalVet Kitchen, en el oeste de L.A. (Steve López / Los Angeles Times).

¿Usted recuerda las Crónicas de la Cocina de CalVet, cierto?

Es difícil de creer, pero ya han pasado dos años desde la última entrega.

Por ello, pensé que era tiempo de una actualización después de leer el artículo de mi colega David Cloud acerca de algo bastante más caótico: el vergonzoso intento del Pentágono de reclamar los bonos de alistamiento pagados a los oficiales de la Guardia Nacional.

¿Están bromeando?

Si los bonos se repartieron de manera inadecuada debido a la incompetencia del Departamento de Defensa o de la Guardia Nacional, y si los representantes del Congreso sabían de ello y no hicieron absolutamente nada durante dos años, ¿por qué se le pide a los oficiales de la Guardia solucionar un problema que no han creado? Sumemos a ello que muchos prestaron servicio en Irak y Afganistán.

Burocracia; sí, esa bestia.

Ello me lleva nuevamente al oeste de L.A., donde el Departamento de Veteranos de California se encuentra junto al campus federal de VA (Veteran Affairs). El edificio de cuatro pisos y 396 camas, diseñado para los veteranos con necesidades médicas, cuesta alrededor de 250 millones de dólares y fue inaugurado en el otoño de 2010. Pero, para 2014, cerca de la mitad de las camas seguían vacías. Usted se preguntará ¿por qué?.

Mayormente porque la cocina era demasiado pequeña para alimentar a más de 200 personas, y los funcionarios federales y estatales no podían ponerse de acuerdo en la causa de la falla; mucho menos en una solución. En tanto, decenas de veteranos seguían en la lista de espera, con la esperanza de conseguir una cama antes de morir.

Casi muero también cuando vi el tiempo que demoraría construir una nueva cocina. En marzo de 2014, un oficial de CalVet afirmó ante un comité de presupuesto de la Asamblea que la cocina “estaría en la fase de dibujo de los planos en mayo de 2015”. En ese momento, muchos contratistas me llamaron para decirme que ellos podían hacerlo en dos semanas. Proveedores de comidas también llamaban con la intención de entregar alimentos en el lugar; todos querían que los veteranos pudieran acceder a esas camas vacías.

Funcionarios de CalVet, presionados por la situación, se comprometieron a implementar una “situación rápida” para el tema de la cocina.

Cuestioné que eso fuese cierto, pero hoy tengo una buena noticia para dar. La cocina está lista, inspeccionada, con licencia lista desde comienzos de este año. Comenzó a producir a fines de marzo o comienzos de abril, según el administrador adjunto de la casa, Christopher Walter.

Por cierto, hice un recorrido por ella. Luce genial, pero juro que podría haber ido allí con unas docenas de rosquillas, cinco o seis jornaleros y el tipo de Duarte que hizo mi propia cocina, y todos hubiéramos servido pavo asado dentro de una semana. “La comida es muy buena”, aseguró Paul Clement, de 89 años, veterano de la Armada quien vive en el hogar CalVet desde 2010.

No sólo la cocina está al fin en funcionamiento, expresó Ron Boethin, veterano de la Fuerza Aérea de 83 años de edad, sino también el actual equipo de gestión trabaja rápidamente, a diferencia de las administraciones anteriores. “Le daré un buen ejemplo”, dice Boethin, quien sufre de enfisema severo. “Durante cuatro años, quisimos una copiadora… Decían que no había motivos para ella, que podíamos hacer copias en cualquier otro sitio. Bueno, muchos de nosotros no podemos salir corriendo a hacer copias”.

Boethin explica que finalmente consiguieron la fotocopiadora, pero que el tiempo de respuesta mejoró considerablemente luego de que Julian Manalo fuera nombrado al frente de la casa del oeste de L.A., el año pasado. Los residentes preguntaron si podían tener una sala con computadoras, y una sala de ejercicios, y la administración lo implementó rápidamente.

Todo eso suena bien, pero aún hay un gran desafío por resolver en CalVet. Aunque el número de empleados crece gradualmente, cerca de una cuarta parte de las camas están aún vacías, incluso cuando la lista de espera de los veteranos aún está vigente.

Eso se debe a que CalVet viene trabajando en la contratación y los permisos necesarios para atender a los veteranos mayores de 55 años de edad y todo lo que ellos necesitan, desde cuidados de enfermería o atención por trastornos de la memoria.

Walter puso el recuento de ocupación en 301, este lunes. Eso incluye a 64 veteranos anteriormente sin hogar y en viviendas de transición, que no necesitan de cuidados especiales y que deberán trasladarse cuando la etapa de permisos y contratación llegue a su fin.

La nueva oleada de veteranos comenzará a llegar la semana próxima, cuando se ocupen más camas en las unidades de enfermería especializada. “Entre hoy y Navidad, o quizás mediados de enero o febrero, 42 camas que ahora están vacías tendrán ocupante”, afirmó Walter.

Suena alentador. Pero de todas formas pasará un tiempo hasta que la residencia esté completa, no con inquilinos de transición sino con la población para la cual fue diseñada. “Eso ocurrirá en otoño de 2018”, aseguró Walter, lo cual equivale a decir ocho años después de la inauguración. La Segunda Guerra Mundial no duró tanto.

Walter y otros sostienen que están haciendo progresos, pero que estas cosas llevan tiempo. Yo sigo pensando: aceleren los procesos, trasladen a los veteranos allí y hagan su trabajo.

Walter argumenta que es difícil contratar personal necesario porque el costo de vida es muy alto y el tránsito es complicado en la zona. Eso desanima a los potenciales empleados a trabajar allí y los lleva a buscar trabajos en zonas más asequibles.

Un empleo de auxiliar de enfermería certificado tiene un salario mínimo de $27,512 y puede llegar a los $37,000. Es una suma decente, con buenos extras y una gran causa, pero el mismo salario se puede conseguir en otras residencias de CalVet, todas ellas en regiones con costos más bajos de vivienda.

Bueno, quizás un ajuste por costo de vida sea la respuesta. Y, por cierto, si usted está interesado en los empleos y salarios, la sede del oeste de L.A. de CalVet tiene decenas de puestos disponibles. Médicos, cocineros, capellanes, enfermeros, dietistas, custodios, contadores, etc. Los listados pueden consultarse en www.calvet.ca.gov, haciendo clic en ‘CalVet Careers’, en la parte superior de la página. No se demore, envíe hoy su solicitud.

Llenar las últimas camas de CalVet, ocho años después de su inauguración, será una tarea de todo un pueblo.

Si desea leer la nota en inglés, haga clic aquí.

Traducción: Valeria Agis


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