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Inicia el juicio al asesino serial del condado de Orange por la muerte de cuatro mujeres

Foto de Jarrae Nykkole Estepp, de 21 años de edad, es mostrada a los medios por la policía de Anaheim en el 2014.

Foto de Jarrae Nykkole Estepp, de 21 años de edad, es mostrada a los medios por la policía de Anaheim en el 2014.

Steven Dean Gordon, acusado de asesinar a cuatro mujeres en el condado de Orange en 2013 y 2014, con su supuesto cómplice, Franc Cano, se representa a sí mismo en su juicio (Mark Boster / Los Angeles Times).

Cuando un trabajador de la planta de reciclaje en Anaheim descubrió un par de pies que sobresalían de los escombros en una cinta transportadora de un gran depósito interior, pensó que se trataba de un maniquí.

Los detectives llegaron y descubrieron que, en realidad, era el cuerpo gravemente dañado de una joven, con un tatuaje en el cuello que decía “Jodi”. Los registros se correspondían con los de una base de datos de la policía, que indicaban que la mujer era Jarrae Estepp, de 21 años, quien había arribado recientemente por autobús desde su hogar en Oklahoma y trabajaba localmente como prostituta. El tatuaje era el nombre de su madre.

El descubrimiento del cuerpo de Estepp en Republic Waste Services, en marzo de 2014, inició una investigación que llevó al arresto de Steven Dean Gordon, un delincuente sexual registrado que la había acosado a ella y a otras víctimas junto con un cómplice, le dijo un fiscal a los jurados el miércoles, durante el primer día del juicio de Gordon, en la Corte Superior del Condado de Orange, en Santa Ana.

Gordon, de 47 años, está acusado por el asesinato de Estepp y de otras tres mujeres, cuyos cuerpos jamás aparecieron. Gordon podría enfrentar la pena de muerte si es condenado; no obstante, el hombre se ha declarado inocente. Su supuesto cómplice, Franc Cano, será sometido a juicio el año próximo.

En su declaración de apertura, el fiscal de distrito Larry Yellin afirmó que Gordon y Cano perseguían a mujeres que trabajaban en los corredores de prostitución de Santa Ana y Anaheim, entre finales de 2013 y comienzos de 2014.

Bruce Linn, exdetective de la Policía de Anaheim, afirmó a los jurados que, cuando lo llamaron desde la planta de reciclaje donde se encontró el cuerpo de Estepp, subió a la cinta transportadora y se metió en la basura. Linn contó que los escombros alrededor del cuerpo -madera, revestimiento de puertas y ventanas, y un cobertor plástico azul- parecían restos de un trabajo de remodelación residencial. La pista clave, no obstante, fue un tubo de calafateo o sellador que contenía la huella digital de un instalador de ventanas que trabajaba en el parque industrial de Anaheim; eso los llevó a la ubicación del cesto industrial donde el cuerpo de Estepp había sido desechado.

Gordon trabajaba en la tienda de pintura y carrocería de al lado, y vivía cerca de esa zona, en una vieja caravana. El fiscal señaló que los detectives estudiaron las últimas locaciones conocidas de Estepp y tres otras mujeres que habían desaparecido en los meses recientes, en base a la señal de sus celulares.

En los tres casos, las ubicaciones coincidían con el paradero de Gordon en ese momento, según lo capturado por su tobillera localizadora que debía utilizar como delincuente sexual registrado, aseguró el fiscal.

Yellin afirmó que un examen del cuerpo de Estepp determinó que había sido estrangulada; había semen de Gordon en ella. Las otras víctimas fueron Kianna Jackson, de 20 años, de Las Vegas; Josephine Vargas, de 34, residente de Santa Ana, y Martha Anaya, de 27, también de Santa Ana.

La madre de Jackson, Katherine Menzies, declaró que llamaba o enviaba mensajes de texto a su hija todos los días, varias veces, y que la última vez que hablaron fue el 3 de octubre de 2013, mientras su hija viajaba de Las Vegas a Santa Ana. Cuando su hija dejó de responderle abruptamente, la mujer se preocupó. “Llamé a las cárceles para saber si estaba allí”, afirmó Menzies. “Hasta llamé a las morgues”.

Finalmente llamó a la policía de Santa Ana, quien llenó una denuncia por la desaparición. Menzies descubrió que su hija nunca se había ido del motel de Costa Mesa donde se quedaba.

Yellin mostró a los jurados una serie de textos entre Gordon y Cano. Los hombres usaban la palabra “gatos” para referirse a sus víctimas, afirmó el fiscal, y en un caso Cano empleó la frase “mano feliz” para referirse a estrangular a una víctima.

Gordon, quien se representa a sí mismo, no hizo su declaración de apertura este miércoles, e hizo en cambio algunas preguntas a testigos. El testimonio se reanudará este jueves.

Si desea leer la nota en inglés, haga clic aquí.

Traducción: Valeria Agis


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