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El Sheriff busca apoyo de la gente en áreas tan peligrosas como Willowbrook

Sherif David Brewer camina y habla con la gente para presentarle el cuestionario que los ayude a conocer mejor las necesidades de la gente.

Sherif David Brewer camina y habla con la gente para presentarle el cuestionario que los ayude a conocer mejor las necesidades de la gente.

( (Irfan Khan/Los Angeles Times))

Los llamados a las puertas comenzaron poco después de las 9 a.m. en Willowbrook. Allí, este sábado los agentes del Sheriff recorrían rápidamente las calles de un barrio peligroso conocido como Corner Pocket, tocando a las puertas con sus linternas y llamando a los residentes a través de las ventanas abiertas.

“¿Ocurre algo malo?”, preguntaban los vecinos, algunos de ellos aún en pijama. “¿Buscan a alguien?”. “No”, repetían los agentes, con sus sujetapapeles y bolígrafos en mano. “Sólo queremos conocer su opinión”.

Para reunir información acerca de los delitos y mejorar la confianza en la aplicación de la ley, el Departamento del Sheriff del Condado de Los Ángeles (LASD) envió a más de cien oficiales y voluntarios a Willowbrook, para encuestar a los residentes acerca de la seguridad y la vigilancia en la zona. Los agentes tenían previsto encuestar a 1,200 hogares de la zona -conocida por una fuerte actividad de pandillas- y recolectar al menos 600 sondeos escritos.

Corner Pocket resident Elizabeth Lopez talks about a survey conducted by sheriff’s deputies on policing and safety in her neighborhood.

“Creo que esto es genial”, afirmó Samuel T. Williams, de 78 años de edad, al llenar la encuesta en el patio de un amigo, en Wayside Street. Williams expresó que la actitud negativa de algunos jóvenes en la zona para con el sondeo le resulta tediosa, y que esperaba que la muestra de preocupación por parte de los agentes fuese un recordatorio de que “los policías no son nuestros enemigos”.

El sondeo constó de siete preguntas, entre ellas acerca de la seguridad de los vecinos al caminar de noche por el barrio, y cuáles consideran ellos los temas criminales más urgentes en su área. Los residentes también tenían la opción de citar la ubicación de un delito específico para que los agentes del Sheriff pudieran investigar.

El capitán Jeffrey Perry, de la Oficina de Asociación con la Comunidad, que organizó la encuesta, afirmó que iniciativas similares en otras partes del condado han proporcionado información acerca de tráfico de drogas u otros delitos.

Muchas personas, dijo, no llaman al 911 porque piensan “no hará que las cosas mejoren. Pero cuando uno llama a su puerta, se sorprenden y piensan que realmente los agentes queremos saber más”.

Elizabeth López, quien hace 29 años vive en Corner Pocket, afirmó que a menudo observa la calle desde la ventana de su casa y no duda en llamar a la policía si ve alguna actividad sospechosa. “Pero mucha gente tiene miedo de llamar”, remarcó. Esta asistente dental, de 61 años de edad, aseguró que la zona ha mejorado con el paso de los años, pero “la violencia sigue aquí”.

La tasa de delitos en Willowbrook se encuentra por debajo de sus máximos históricos, pero efectivamente sigue ubicada en un margen peligroso. Casi todos los hogares están rodeados por cercas altas, con puntas de hierro. Los perros guardianes son comunes en el barrio. En agosto último se registraron allí dos homicidios, y los residentes encuestados este sábado por la mañana señalaron que a menudo se oyen disparos en la noche.

El capitán Kerry Carter, quien asumió el mando de la Estación Century del Sheriff hace seis meses, crió a su familia en las cercanías de Compton y patrulló las calles del área como agente. Para él no hay dudas de que la comunidad ha mejorado en cuanto a la seguridad, pero aún no se se siente cómodo caminando por allí en la noche debido a la violencia de las pandillas. “Es una zona difícil”, aseguró.

Mientras que los agentes conversaban con los residentes del lugar, Carter señaló que espera que esas charlas casuales “puedan facilitar la comunicación entre los agentes y los miembros de la comunidad cuando ocurren esos tiroteos”.

Sin embargo, las quejas más comunes que recibieron las autoridades el sábado no fueron acerca de delitos graves, sino por molestias públicas, como automovilistas que conducen con exceso de velocidad cerca de escuelas primarias y el persistente problema en L.A. de los vendedores ilegales. En una calle, los agentes que llevaban a cabo la encuesta hallaron a un vendedor de helados y a una mujer que ofrecía comida mexicana en un carro de compras.

Carter calificó al tema como “una cuestión de oferta y demanda”, y señaló que mientras muchos residentes se quejan, otros compran tamales.

De pie en su cerca, Mariana Amar, madre de dos niños, afirmó su entusiasmo por completar la encuesta. “Estoy muy contenta de que ustedes estén caminando por aquí”, le dijo a los agentes. La mujer recordó que hace varios años, la policía los detuvo por error a ella y su esposo mientras conducían con sus hijos por el Este de Los Ángeles. Aunque la situación se resolvió rápidamente, los pequeños permanecieron con miedo a las autoridades durante mucho tiempo. Ahora, contó, su hija quiere ser detective, un objetivo que sus padres apoyan.

En dos o tres semanas, los agentes del Sheriff llevarán a cabo una reunión abierta con la comunidad para compartir los resultados de las encuestas y su plan para hacer frente a las preocupaciones más comunes.

Si desea leer la nota en inglés, haga clic aquí.

Traducción: Valeria Agis


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