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El fiasco de los tamales navideños, un golpe no sólo a la cartera, sino al orgullo

John Cárdenas empuja en el suelo una fuente de tamales en mal estado y una bolsa de masa, mientras espera en fila en Amapola Deli and Market, en Downey, por su reembolso (Jay L. Clendenin / Los Angeles Times).

John Cárdenas empuja en el suelo una fuente de tamales en mal estado y una bolsa de masa, mientras espera en fila en Amapola Deli and Market, en Downey, por su reembolso (Jay L. Clendenin / Los Angeles Times).

(Jay L. Clendenin / Los Angeles Times)

Patty Dávila sabía que había mucho en juego en su cena de Navidad, incluido el orgullo. Ella no cocina a menudo, y en el pasado había hecho pozole y tamales junto con sus hermanas. Pero este año, Dávila, de 52 años y residente de Santa Fe Springs, decidió hacer los tamales por su cuenta.

Cocinó la carne con ajo y sal e hizo una salsa de chile pasilla. Luego sirvió la masa preparada y otros ingredientes en hojas de maíz antes de cocinarlas en su nueva olla.

Pero cuando comprobó los tamales, Dávila cuenta, “eran como jalea. Se estaban desmoronando”. “¿Será la olla?”, se preguntó. “¿O quizás las hojas de maíz… quizás las dejé en agua por mucho tiempo”.

El platillo central de la cena de Navidad terminó siendo pollo frito y nachos. “¿Quién come nachos en Navidad?”, dice Dávila. “Todo el mundo se burlaba de mí. Me sentí una tonta”.

El caso de los extraños tamales navideños continuó el miércoles, mientras Dávila y decenas de otros clientes de Amapola Deli and Market, en Downey, regresaron a la tienda por un reembolso a cambio de la masa en mal estado que habían adquirido.

Más de 300 clientes se alinearon frente al conocido mercado -algunos de ellos con bolsas de harina de maíz molida-, para recolectar los embolsos luego de que la tienda se quedara sin dinero el lunes.

Entre la multitud se encontraba Virginia Olivarez, de 62 años, quien condujo desde Santa Ana esa mañana con una muestra de los tamales que había horneado empleando la masa en mal estado que compró en la tienda. “Dijeron que facilitarían el proceso de reembolso, pero no parece ser el caso”.

Olivarez, quien había aguardado en línea desde las 8 a.m., afirmó haber gastado cerca de $146 en masa y otros ingredientes. La mujer llegó con una copia de su extracto bancario como prueba de compra, una de las varias maneras de obtener un reembolso. Olivarez, quien compra masa en Amapola hace cuatro años, afirmó que jamás, hasta ahora, había tenido un problema con ellos. Este 24 de diciembre, comenzó a cocinar sus tamales a la 1 p.m., pero 12 horas después, éstos no parecían estar listos. “No comimos nada ese día”, dijo. “La cena de Navidad se arruinó por completo”.

Olivarez condujo hasta la tienda el lunes, después de descubrir que todo había sido culpa de una partida de masa en mal estado, pero no pudo obtener su reembolso. El miércoles volvió, esperando contar con más suerte. “Estoy frustrada. Todos aquí lo estamos”, aseveró.

Dávila fue alertada por su hermana acerca de la masa. “Nunca pensé que podía haber sido eso. Nunca se me cruzó por la mente”, afirmó. “He comprado allí por 10 o 12 años y nunca tuvimos problemas. Este sitio es conocido hace 50 años por preparar la mejor masa; tiene el mejor sabor, siempre sale bien”. Su reembolso, estimaba, era de $105 dólares.

En fila, todas las personas comentaban que habían supuesto otras opciones antes de considerar que el problema de sus tamales era la masa. Mayra Florez, de 32 años y residente de Downey, ha hecho tamales toda su vida. Solía hacerlos con su mamá, y luego para su familia. Pero el fiasco terminó por hacerla dudar de sus habilidades culinarias. La mujer pasó largas horas cocinando para recibir en su casa por primera vez para Navidad. Al igual que en el resto de los casos, los tamales parecían no cocinarse nunca.

En su hogar, los comensales pasaban del platillo. Su confianza como cocinera sufrió un duro golpe. “Quizás no puedo preparar tamales”, se decía a sí misma. “Pensé que había agregado demasiada agua al chile, o que había colocado muchos tamales en una misma olla”. Su suegra tuvo el mismo problema.

Cuando se enteró por Facebook que la tienda había vendido masa en mal estado, se sintió aliviada y acudió allí para obtener su reembolso de $100.

Delfina García, de 52 años y residente de Pico Rivera, culpó a su madre en primer término. “Le dije que había puesto demasiada agua en la olla”, afirmó. Su madre, una mujer anciana, se sintió mal por ello y pasó la mayor parte de la noche en su habitación. Al día siguiente, se sintió aliviada cuando García le dijo que no había sido ella el problema, sino la masa.

Luis Alvarado, un vocero de Amapola, señaló que el mercado funciona desde 1961 y que nunca había tenido este problema. La familia propietaria se comprometió a reembolsar a los perjudicados y la tienda está cooperando con los inspectores de salud del condado de L.A. y el proveedor nacional que suministró el maíz.

Los funcionarios de salud del condado de L.A. detallaron que se han hecho tres quejas contra el mercado, relacionadas con el incidente. Alvarado informó que darán reembolsos instantáneos a cualquier persona que haya adquirido masa el 23 y 24 de diciembre pasados. Además, la tienda devuelve hasta $100 por los otros ingredientes comprados para la preparación de los tamales. “Estamos trabajando lo más rápido posible para asegurarnos de que los reclamos sean procesados entre los próximos siete a diez días”, informó Alvarado. “Comprendemos la frustración y sabemos que la gente espera contar con productos de alta calidad para sus fiestas”.

Mientras que algunos clientes aseguran que no regresarán a la tienda, García cree que sí. Si bien su cena navideña se arruinó por completo, el episodio no estropeó la fiesta, que siguió con nachos y pizza. “No tuvimos tamales, pero había un montón de nachos y tequila”, afirmó.

Para leer esta historia en inglés haga clic aquí

Traducción: Valeria Agis


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