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Después de años de súplicas, autoridades intensifican los controles de emisiones tóxicas en Paramount

Damon Honaker vigila desde su casa al otro lado de la calle de Carlton Forge Works. Una investigación por emisiones tóxicas de la instalación que comenzó hace años fue recientemente ampliada a otras empresas metalúrgicas ubicadas en Paramount (Genaro Molina / Los Angeles Times).

Damon Honaker vigila desde su casa al otro lado de la calle de Carlton Forge Works. Una investigación por emisiones tóxicas de la instalación que comenzó hace años fue recientemente ampliada a otras empresas metalúrgicas ubicadas en Paramount (Genaro Molina / Los Angeles Times).

El reciente descubrimiento en Paramount de altos niveles de un contaminante que podría causar cáncer alarmó a los residentes y llevó a las autoridades a tomar drásticas medidas contra las emisiones provenientes de dos plantas procesadoras de metales.

Sin embargo, las intervenciones que reguladores de aire y funcionarios de salud realizaron la semana pasada siguieron a años de pasos lentos y esporádicos por parte de varias agencias en respuesta a preocupaciones sanitarias, señalan los residentes y activistas en esta pequeña ciudad, ubicada al sudeste de Los Ángeles.

Si los reguladores hubieran hecho su trabajo correctamente, sostienen, podrían haber descubierto hace años que las emisiones tóxicas de estas empresas metalúrgicas estaban poniendo en riesgo a los vecinos -y tomado las medidas necesarias-. “No tienes que ser Sherlock Holmes para hallar el problema; está allí mismo, en el aire”, afirmó Damon Honaker, residente de Paramount.

Al igual que otros miembros de la comunidad, Honaker se quejó durante años del humo, el polvo y el olor acre de las cercanas empresas metalúrgicas, pero no notó ninguna mejora. “Hemos visto más rostros; muchas promesas, pero nadie hizo nada”, aseveró.

Funcionarios locales, estatales y federales responsables de proteger el aire, el agua, el suelo y la salud pública, comenzaron a investigar en Paramount hace años. Algunos hallaron tierra contaminada, otros encontraron problemas en el aire y otras cuestiones ambientales.

Mientras que los reguladores defienden su respuesta, los críticos sostienen que los esfuerzos para tratar las amenazas a la salud parecieron cobrar urgencia apenas las últimas semanas, luego de que un monitoreo del aire revelara la presencia de cromo hexavalente, un compuesto que es conocido por causar cáncer de pulmón.

Después de semanas de investigación, el South Coast Air Quiality Management District acusó el martes pasado a Aerocraft Heat Treating Co. y Anaplex Corp de poner en peligro la salud pública, y solicitó una orden administrativa para impedir que emitan el metal tóxico.

El jueves, funcionarios de salud del condado intervinieron con órdenes similares en contra de las instalaciones, las cuales sostienen que han tomado medidas para solucionar los inconvenientes. Se esperan otras acciones adicionales por parte de otros organismos.

Mientras que los residentes y activistas de Paramount han recibido con gusto la reciente atención por parte de las autoridades, señalaron que durante años intentaron en vano incitar a los reguladores a tomar medidas, desde la Agencia de Protección Ambiental de los EE.UU. a la División de Materiales Peligrosos del Departamento de Bomberos del Condado de L.A. También imploraron la atención de los oficiales de salud del condado y de la oficina del fiscal de distrito; lanzaron peticiones, recorrieron vecindarios recopilando los nombres de todas aquellas personas que habían muerto de cáncer.

“Esperaba haber tenido una respuesta más rápida y amplia de todas las agencias, dado el gran número de industrias que emiten metales pesados, lo cual, es sabido, tiene serias consecuencias para la salud”, aseguró Robina Suwol, directora del grupo de defensa de salud ambiental California Safe Schools.

Para 2013, los funcionarios se enfocaron más en la planta fundidora Carlton Forge Works, propiedad de Precision Castparts Corp., la misma empresa matriz de Aerocraft. Ese año, ecologistas frustrados pagaron miles de dólares para examinar el cabello de los residentes y el polvo hallado en sus áticos en busca de metales tóxicos, y presentaron los resultados a los reguladores de residuos peligrosos del estado.

También en 2013, el distrito de control de aire estableció monitores en una escuela y otros dos sitios cerca de la planta. En enero de 2014, la agencia reveló que se habían detectado elevados niveles de cromo hexavalente y níquel, otro metal tóxico que puede dañar los pulmones.

La planta ha completado desde entonces sus controles, que “redujeron significativamente tanto las emisiones fugitivas como las de sus chimeneas”, aseguró la vocera de la empresa, Jenny Dudikoff.

Pero los miembros de la comunidad y los ambientalistas todavía tienen dudas. En particular, han criticado el ritmo de una investigación separada acerca de la contaminación del suelo realizada cerca de Carlton Forge Works que es realizada por la empresa bajo un acuerdo con otra agencia, el Departamento de Control de Sustancias Tóxicas del estado.

En las muestras de suelo realizadas en diciembre de 2014 se hallaron niveles elevados de arsénico, cadmio, cobalto, cromo hexavalente, plomo y níquel en barrios residenciales en un área de 0.2 millas cuadradas a la redonda de la planta. Cerca de dos años después, el departamento de residuos tóxicos está todavía evaluando si los contaminantes representan un riesgo para la salud.

El departamento está revisando una evaluación del 2 de noviembre pasado presentada por Carlton Forge Works que, según la vocera Dudikoff, halló “que los metales en el suelo no representan un riesgo potencialmente significativo o un mayor riesgo de cáncer”.

Los funcionarios no han decidido aún si es necesaria una limpieza de la zona. El vocero del departamento de residuos tóxicos, Jorge Moreno, defendió la investigación y dijo que su personal de limpieza y fiscalización había trabajado para resolver las preocupaciones desde mediados de 2013, “y está comprometido a emplear nuestros recursos para proteger al público”.

Moreno señaló también que la investigación del suelo ha tomado más tiempo de lo habitual y presentó “desafíos particulares y extraños”. Parte de los retrasos, sostuvo, se deben al uso por parte del departamento de nuevos métodos para responder a las preocupaciones de la comunidad, como la evaluación de raros metales y otras pruebas de laboratorio que toman mucho tiempo.

El departamento resaltó su especial inquietud por las lecturas de cobalto y níquel cerca de la instalación, y afirmó que las pruebas de metales raros “no habían indicado niveles preocupantes”. Pero los funcionaros afirmaron que ampliarán el muestreo de suelos en la zona.

El departamento de sustancias tóxicas ya había sido atacado por responder de forma lenta a problemas ambientales urgentes. Ello ocurrió en el manejo de Exide Technologies, en Vernon, la ya desaparecida planta de reciclaje de baterías que registró un largo historial de problemas ambientales y cuyas emisiones contaminaron los hogares circundantes.

Sin embargo, las agencias estatales no fueron las únicas que investigaron en Paramount. Los reguladores federales también habían identificado problemas, como la contaminación del agua y violaciones en el manejo de desechos peligrosos, que se remontaban a 2010 en Anaplex, una de las metalúrgicas señaladas la semana pasada. La compañía accedió a pagar una multa de $142,200.

Los registros muestran que las inspecciones de la Agencia de Protección Ambiental de los EE.UU. (EPA, por sus siglas en inglés) también encontró violaciones al manejo de residuos peligrosos en Carlton Forge Works en mayo de 2015, y en agosto de 2014 en Weber Metals, otra instalación metalúrgica donde los residentes cercanos se quejaron por fuertes olores que les generaban dolores de cabeza.

Según la EPA, se abordaron los problemas con el manejo de los residuos y el mantenimiento de registros y esto no condujo a ninguna citación contra las instalaciones. “Ninguno de nuestros procesos genera olores que constituyan una molestia”, señaló Dawn Kazoleas, vicepresidente de Weber Metals. “Tomamos precauciones muy serias para asegurar que nuestras operaciones no tengan un impacto adverso en la comunidad”, aseveró.

Más recientemente, la EPA ha comenzado a evaluar 11 instalaciones de fabricación, acabado y reciclaje de metales en Paramount, identificadas por los reguladores estatales de sustancias tóxicas como “fuentes probables” de contaminación de suelos y aguas subterráneas.

La vocera de EPA, Nahal Mogharabi, señaló que las agencias “todavía se encuentran en las etapas iniciales de investigación y recopilación de información”, y no identificaron las instalaciones para “no poner en peligro la investigación”.

Los funcionarios del condado también revisaron las preocupaciones que surgieron en Paramount en el pasado. Hace varios años, el Departamento de Salud Pública del Condado de L.A. investigó quejas de la comunidad acerca de casos de cáncer en esa zona, pero no halló patrones inusuales de la enfermedad.

La oficina del fiscal del condado de L.A. prefirió no hacer comentarios sobre su investigación en curso acerca de las instalaciones metalúrgicas de Paramount. Los ambientalistas y algunos líderes civiles señalan que los problemas descubiertos en la zona muestran una fuerte necesidad de controles más activos y una mejor coordinación entre las agencias regulatorias.

En tanto, los funcionarios de salud sostienen que el tema es un ejemplo de los serios vacíos en el control de los reguladores ambientales a las industrias ubicadas en vecindarios a lo largo de la región, que están sobrecargados con múltiples fuentes de contaminación.

El Dr. Cyrus Rangan, quien dirige la Oficina de Toxicología y Evaluación Ambiental del departamento de salud del condado, señaló que las actuales regulaciones contra la contaminación no ofrecen suficiente protección a estas comunidades, y deberían modificarse para que vigilen “no solo lo que una instalación industrial hace, sino también dónde está ubicada”.

Si desea leer la nota en inglés, haga clic aquí.

Traducción: Valeria Agis


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