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Afirma que le ‘hizo un favor’ al amigo de la infancia que mató; recibe 10 años en prisión

Beong Kwun Cho rompió en llanto al brindar testimonio en su audiencia judicial (Irfan Khan / Los Angeles Times).

Beong Kwun Cho rompió en llanto al brindar testimonio en su audiencia judicial (Irfan Khan / Los Angeles Times).

En su juicio por asesinato este verano, Beong Kwun Cho afirmó que le estaba haciendo un favor a un amigo de la infancia cuando le disparó en la parte posterior de la cabeza, en una calle desierta de Anaheim.

Cho, de 57 años, testificó entre lágrimas en su propia defensa, alegando que su amigo durante cuatro décadas, Yeon Woo Lee, quería suicidarse y le había pedido que apretara el gatillo.

Su amigo, afirmó Cho, había orquestado un complot para hacer que su muerte pareciera un robo frustrado, de modo que su familia se librara del estigma social del suicidio, y para que recibieran los pagos del seguro de vida.

Sólo dos personas estaban afuera en ese camino oscuro, en Anaheim Hills, esa noche, y una de ellas está aquí para contar qué ocurrió”.

Thomas Goethals, juez de la Corte Superior del Condado de Orange.

Los miembros del jurado parecieron aceptar su discurso, evitando a Cho un cargo de asesinato y, en lugar de ello, hallándolo culpable de homicidio voluntario.

El viernes, el juez Thomas Goethals, de la Corte Suprema del Condado de Orange, afirmó que había pensado largo y tendido sobre el “extraordinario” caso antes de decidir la condena de Cho: diez años en prisión.

“La realidad es que sólo dos personas estaban afuera en ese camino oscuro, en Anaheim Hills, esa noche, y una de ellas está aquí para contar qué ocurrió”, afirmó el magistrado. Pero la evidencia del caso, aseguró, “pintó un cuadro convincente de que tal vez esto no haya sido un asesinato en primer grado”.

Goethals dictó la sentencia luego de la impactante y emotiva declaración de la hija de Lee, Jumi, quien pidió al juez que imponga la pena máxima, de 21 años. Cho, afirmó la mujer, difamó a su padre después de haberlo asesinado, y su familia temía que regresara a Corea del Sur después de cumplir su condena.

Vestida de negro, Lee dijo que su padre era un hombre “con una mente fuerte y positiva”, quien llegó a los EE.UU. para buscar oportunidades y lograr que su familia pueda emigrar a California. “Pero volvió a casa convertido en cenizas”, expresó la mujer, quien viajó desde Corea del Sur para brindar su testimonio.

El hecho de que el asesino haya sido un viejo amigo de su padre, agregó, “agrega un sentimiento de traición grave”, a la pérdida de su familia. Los comentario de Cho acerca de que su padre tenía tendencias suicidas y era manipulador, afirmó, “sólo empeoran la herida, que aún está abierta”.

Cho, quien tomó la palabra después de Lee, lloró mientras imploraba perdón. “Si pudiera dar mi vida para disculparme, lo haría”, aseguró, y dijo al jurado: “Acepto humildemente cualquier castigo, así sean 21 años o la pena de muerte”.

Lee, ciudadano de Corea del Sur, fue encontrado muerto a comienzos de 2011, junto a un coche de alquiler con un neumático pinchado, una herida en la parte posterior de su cráneo y una enorme huella en su espalda. Cho dijo a la policía, y luego al jurado, que su amigo había adquirido el arma, los zapatos de talla 13 y que también había pinchado el neumático para organizar la escena de su muerte.

El abogado de Cho, el defensor público adjunto Robert Kohler, escribió en los documentos de sentencia que el relato de Cho fue apoyado por la “abrumadora” evidencia presentada en el juicio: imágenes de vigilancia de una gasolinera, donde ambos hombres se reunieron, y la tienda Wal-Mart donde Lee compró los zapatos. También el ADN de Lee -aunque no sangre- que fue hallado en el cañón de la pistola indicó que él mismo había manipulado el arma de fuego, además del testimonio de un tercer amigo, quien dijo que Lee tenía una personalidad dominante y había ejercido una enorme influencia sobre Cho durante décadas.

Lee, sostuvo Kohler, “manipuló y forzó” a su viejo amigo para que accediera a su plan, y llegó al extremo de agredir sexualmente a su esposa para motivarlo a cometer el acto. En su testimonio, Cho afirmó que pensó que su amigo podría abandonar la idea, y que sólo disparó al calor del momento, cuando Lee hizo comentarios insultantes sobre su esposa e hija. “No le importaba nada en absoluto sobre el mundo que dejaba atrás, o que dejaba herido”, escribió el abogado. “Este incidente jamás hubiera ocurrido si no hubiera sido por el deseo del Sr. Lee de suicidarse”.

El fiscal adjunto de distrito Scott Simmons afirmó el viernes que Cho hizo la elección deliberada de matar a su amigo, al estilo de una ejecución. “El Sr. Cho tomó una decisión esa noche. Él podría haberse alejado y el Sr. Lee estaría hoy con vida”, afirmó Simmons.

Durante el juicio, el fiscal argumentó a los miembros del jurado que, incluso si Lee era un suicida, Cho era culpable de asesinato premeditado. Los pasos que dio -ponerse guantes negros, dejar la huella embarrada del zapato en la espalda del fallecido y apretar el gatillo de la Smith & Wesson- lo confirman, expuso Simmons.

El juez señaló que había reflexionado sobre el caso durante semanas, sopesando entre otras cosas cómo comprender lo que llamó “una defensa cultural” por parte del abogado de Cho. Un profesor de sociología testificó para la defensa acerca del estigma y la vergüenza que el suicidio y el ataque sexual representan en la sociedad coreana. “Es difícil imaginar que una persona nacida y criada en la cultura estadounidense pueda convencer a este jurado de que se trató de un homicidio voluntario”, afirmó. “Cuando los inmigrantes llegan a los EE.UU… en última instancia deben cumplir con las leyes de este país y del estado de California”.

Hacia el final, Goethals remarcó que las circunstancias atenuantes y agravantes del caso estaban equilibradas, y que había elegido para condenar a Cho una pena de prisión de gama media para homicidio voluntario, con un aumento por uso de arma de fuego. Cho recibirá seis años y medio de crédito, por el tiempo ya transcurrido de su encarcelación y otros ajustes.

Si desea leer la nota en inglés, haga clic aquí

Traducción: Valeria Agis


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