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Cómo la elección sacó a la luz décadas de sexismo laboral

La candidata presidencial demócrata, Hillary Clinton, y Megyn Kelly, de Fox News (Andrew Harnik/Associated Press, Victoria Will/Invision/Associated Press).

La candidata presidencial demócrata, Hillary Clinton, y Megyn Kelly, de Fox News (Andrew Harnik/Associated Press, Victoria Will/Invision/Associated Press).

Las personalidades pueden haber eclipsado la política durante esta campaña electoral, pero una cuestión ha dominado prácticamente cada ciclo de noticias: él dijo, ella dijo, él interrumpió.

Así gane la Casa Blanca o no, Hillary Clinton ya ha cambiado el discurso estadounidense. Su campaña histórica ha iluminado el menosprecio, la condescendencia y la hostilidad que las mujeres han sufrido durante décadas en los lugares de trabajo en todo el país.

Estos enfrentamientos de género se han reproducido hasta el punto de la omnipresencia, analizados por números e ilustrados con gráficos elegantes”.

Meredith Blake

Desde el momento -durante los debates democráticos- en que Bernie Sanders le soltó a Clinton “déjame terminar”, hasta la reciente visión de Newt Gingrich acusando a Megyn Kelly de estar “fascinada con el sexo”, esta campaña ha sido la encarnación de una creciente conciencia del sutil -y a veces no tan sutil- sexismo que enfrentan las mujeres.

Documentadas en numerosos estudios -y en más de un sinfín de copas de vino después del horario de trabajo- esas experiencias han generado al menos tres neologismos (mansplain”, “manologue”, “manterruption), toda una industria artesanal en torno a la autonomía de las mujeres que trabajan y hasta una aplicación.

Pero esta elección expuso crudamente lo que alguna vez pareció anecdótico, o una simple exhibición por TV y en clips de YouTube fáciles de compartir. Junto con la comprobación de los hechos posterior a los debates también se realizó un recuento real de cuántas veces más Donald Trump había interrumpido a Hillary Clinton que viceversa (51 versus 17, según el análisis del sitio web Vox). Estas confrontaciones de género se reprodujeron hasta el punto de omnipresencia, analizados por números e ilustrados con elegantes gráficos.

Es un tema que cruza las fronteras políticas. Aun cuando circularon memes de Trump gritando ‘Wrong!’ (¡equivocado!) en varias ocasiones mientras Clinton hablaba durante los debates, la analista política republicana Ana Navarro saltó a la fama por no quedarse callada cuando citó las palabras exactas de la ya célebre cinta de “Access Hollywood” en la cual se escucha a Trump haciendo comentarios lascivos sobre las mujeres.

Kelly, de Fox News, también ha estado en el candelero desde el comienzo. Aun antes de que Trump comenzara con su polémica candidatura a la Casa Blanca, Kelly fue un caso aparte en el canal en cuanto a temas de género. Esta madre trabajadora y con tres hijos pequeños fue noticia por reprender a los comentaristas engreídos que consideraban la licencia por maternidad “un fraude” o sugerían que las mujeres iban contra la naturaleza por ganar más dinero que sus esposos.

También hubo un momento viral importante en la noche de elecciones de 2012, cuando Fox News -negando los resultados en Ohio, y por ende la elección del presidente Obama- mostró al republicano Karl Rove en una crisis de negación al aire. Con el aplomo de una guía turística de la Casa Blanca, Kelly recorrió el estudio de Fox News para entrevistar a los estadistas del canal para confirmar los resultados.

Visto en retrospectiva, el clip parece un adelanto de las elecciones de 2016, en la cual los hombres han perdido sus modos con las mujeres, han hablado por encima de ellas y las han interrumpido. En tanto, ellas han (mayormente) mantenido la calma y se han ajustado a los hechos, desmantelando la noción de que las mujeres funcionan por las emociones.

Kelly también ha jugado en reiteradas veces un rol fundamental en el bien documentado drama del detrás de le escena de Fox News acerca de su jefe, alentando a otras mujeres a hablar en contra de Roger Ailes, quien fue expulsado en julio luego de múltiples cargos en su contra por acoso sexual.

También se enfrentó con Sean Hannity, prominente seguidor de Trump, quien recurrió a Twitter -el segundo medio más popular luego de la TV- para acusarla, con escasa evidencia, de ser partidaria de Clinton (él fue quien inició la pelea, ella la replicó con un tuit posterior).

Luego, la semana pasada, durante su programa de horario central “The Kelly File”, otro defensor de Trump, Newt Gingrich, respondió una pregunta acerca de las acusaciones de agresión sexual contra el candidato republicano afirmando que Kelly estaba “fascinada con el sexo”. Sin inmutarse, la presentadora explicó con calma que ella está, en cambio, obsesionada con la seguridad de las mujeres de los EE.UU.

“Creo que su actitud defensiva en ese sentido habla a los gritos, señor”, le dijo Kelly antes de poner fin al segmento sugiriendo que Gingrich trabaja en sus problemas con la ira. No es sorprendente que el intercambio se haya vuelto viral.

Por su parte, Trump se ha complicado la vida al hacer del género un tema de campaña, cuestionando si Clinton tiene “la apariencia” o “la fuerza” para ser presidente, hablando en repetidas ocasiones acerca de ella y parándose extrañamente cerca de la candidata durante el segundo debate.

Más de una vez se ha quejado de que a Clinton se le permitió hablar por períodos más prolongados, aunque la revisión del material de archivo de los debates reveló que, por lo general, él la superó a ella por uno o dos minutos.

En un momento dado, Trump se quejó de que, entre Clinton, Anderson Cooper y Martha Raddatz el segundo debate había sido “uno contra tres”. En tanto, Raddatz y Cooper debieron recordarle varias veces al candidato que deje terminar de hablar a Clinton.

No es ésta la primera vez que la cámara capta a hombres que atacan verbalmente a mujeres. ¿Quién podría, por ejemplo, olvidar a Kanye West en el discurso de aceptación de Taylor Swift en los premios VMA, o las interrupciones de Joe Scarborough a su coanfitriona de “Morning Joe”, Mika Brzezinski?

Tal como reportó el mes pasado el Washington Post, el personal femenino dentro del gobierno de Obama que sentía que su voz estaba siendo ignorada adoptó finalmente una política de dar crédito a las contribuciones de cada cual, para obligar a muchos a la paridad de género.

Pero tal como la grabación de “Access Hollywood” confirmó los peores temores de las mujeres sobre las conversaciones que algunos hombres mantienen a puertas cerradas, la cobertura de la elección ha sido un escaparate para las frustraciones antiguas acerca de ser maltratadas e ignoradas por colegas; por ello tantos videos se han vuelto virales. Algunos ejemplos: el espectáculo del excandidato presidencial Ben Carson pidiendo a los productores de MSNBC que corten el micrófono de la anfitriona Katty Kay durante una discusión acerca de las conductas lascivas de Trump.

O Michael Cohen, ejecutivo de Trump, repitiendo reiteradas veces “¿Quién lo dice?” a Brianna Keilar, de CNN, cuando ella remarcaba que su candidato estaba quedando atrás en las encuestas.

O el debate televisado del jueves pasado, que fue noticia cuando el senador Mark Kirk, de Illinois, pareció burlarse de la herencia asiática de su rival demócrata, la representante Tammy Duckworth (ella respondió con una risa desconcertada).

Cada vez más el retroceso se ha convertido en algo notable, en ambos partidos. Navarro, colaboradora de CNN, quien alguna vez fue una estratega republicana relativamente oscura, ha estallado esta temporada electoral para dar voz a la repugnancia que sienten las mujeres de todas las banderas políticas.

En “Fox & Friends”, la jefa de campaña de Trump Kellyanne Conway -a quien algunos apodan “la encantadora de Trump”, por su habilidad de permanecer con el volátil candidato- criticó al candidato a vicepresidente por los demócratas, Tim Kaine, por interrumpir a la moderadora del debate, Elaine Quijano.

Tampoco debe olvidarse que fue la expresentadora de Fox News Gretchen Carlson -a quien nadie consideraría como una feminista agitadora- quien hizo públicas por primera vez las acusaciones contra Ailes y abrió las puertas para que otras mujeres hagan lo propio.

Mientras la Mujer Maravilla cumple su aniversario número 75, la batalla de los sexos también se juega en la cultura pop. “Good Girls Revolt”, que se estrenó el viernes en Amazon, es una serie de ficción acerca de una demanda por discriminación de género presentada por las empleadas de la revista Newsweek en 1970. en ese momento, las mujeres eran castigadas de manera invisible como verificadoras de datos e investigadoras, mientras que los hombres recibían crédito por los artículos. La semana próxima, además, llegará “The Crown”, la serie de Netflix acerca de la Reina Elizabeth II, que sigue a la monarca recién coronada, quien llegó al trono a los 25 años de edad. Mientras lucha por encontrar su propia voz debe enfrentarse, sigilosamente, contra poderosos hombres mayores, entre ellos el primer ministro Winston Churchill. Su trabajo como soberana requería una versión más extrema de lo que muchas mujeres, famosas y desapercibidas, han aprendido a hacer: mantener la calma, continuar y luchar cuando sea necesario.

Los tiempos han cambiado, pero no tanto como creemos.

Si desea leer la nota en inglés, haga clic aquí.

Traducción: Valeria Agis


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