A punto de ir a la universidad o trabajar y no saben administrar su propio dinero

Buscan instruir a estudiantes de preparatoria en el manejo del dinero

Aunque muchos jóvenes están a punto de comenzar su primer empleo, o de comenzar la universidad con la enorme posibilidad de los préstamos estudiantiles, algunos de ellos, a menudo, no cuentan con las habilidades básicas para administrar su dinero.

Estas competencias incluyen comprender las diferencias entre las cuentas corrientes (checking accounts) y las de ahorros, los términos de una tarjeta de crédito o las finanzas por la compra de un coche, por nombrar sólo algunos temas.

Normalmente, los cursos que explican de cómo manejar las finanzas personales no es parte del plan de estudios de educación preparatoria, y muchos estudiantes deben aprender estos conocimientos en otros lugares -principalmente en el hogar.

Por ello, la Universidad Loyola Marymount, en Los Ángeles, intenta ayudar con este tema, ofreciendo educación financiera con "programas de entrenamiento" para estudiantes de preparatoria.

David Choi, director del Center for Entrepreneurship, y Ron Rishagen, empresario en dicha casa de estudios, son parte de estos campamentos de entrenamiento y les preguntamos que nos explicaran el problema. A continuación, un extracto editado:

¿Qué calificación darían a los estudiantes del último grado de preparatoria por su conocimiento acerca de temas monetarios básicos, tales como redactar un cheque, o si saben que los bancos a veces ponen un alto a un cheque depositado?

Choi: Probablemente la calificación sería una ‘C-‘. Más importante que esas mecánicas es su comprensión del valor del dinero y la idea de presupuestar y no gastar en exceso. También es el sentido de la gratificación retrasada y de no gastar todo lo que tienes, más bien ahorrar para un mejor mañana. Es en este tipo de mentalidad donde realmente están rezagados. En eso, la calificación sería aún peor.

¿Por qué existe esa falta de comprensión?

Choi: No hay lugar en el desarrollo de los niños, ni a lo largo de su educación, donde puedan obtener algún tipo de lecciones sobre el dinero. En casa, los estudiantes hacen su tarea o estudian para el examen SAT, o van a la práctica de béisbol. No toma mucho tiempo [enseñar los asuntos del dinero], pero no hay tiempo en el horario de los alumnos para este tipo de educación.

¿Podrían enseñarse estas cosas en la escuela?

Rishagen: Impartí clases en una escuela preparatoria durante 12 años. Realmente es ridículo que los educadores no hayan incluido la educación financiera como requisito en el plan de estudios. ¿Por qué en la preparatoria aprendemos cómo calcular el área de un triángulo, pero no el poder del interés compuesto?

¿Qué pasaría si se enseñara educación financiera en las escuelas públicas? ¿Cómo afectaría el nivel de la pobreza o el nivel de delincuencia?

Los padres también carecen de este tipo de conocimiento. Hemos tenido solicitudes de los padres para también tomar estos talleres.

Choi: La falta de educación financiera no ocurre sólo entre el kinder y el grado 12. Creo que la mayoría de los estudiantes universitarios, cuando se gradúan, probablemente saben poco acerca de temas financieros y del dinero.

Además de la mecánica del dinero, ¿qué más deben saber los estudiantes sobre las finanzas personales?

Rishagen: Que necesitan ahorrar más de lo que gastan. Que necesitan invertir temprano y con frecuencia. Que deben pagar cualquier deuda que tengan y usar el crédito con moderación. Que necesitan construir activos… También deben aprender a crear ingresos pasivos, como el interés de los certificados de depósitos u otras cuentas de ahorros.

En cada uno de estos talleres que hemos tenido empezamos preguntándoles a los estudiantes si quieren ser financieramente exitosos. El 100% de ellos responden que sí, con sus manos levantadas. La última pregunta es ¿cuántos de ustedes han tenido educación financiera en su escuela? Y allí te das cuenta que nadie levanta la mano.

Los estudiantes del grado 12 de preparatoria a menudo intentan obtener una tarjeta de crédito; ¿Tienen los conocimientos básicos acerca de éstas?

Rishagen: Tienen la mentalidad de que una tarjeta de crédito es dinero gratis para ellos, sin darse cuenta de que [hay] cargos por intereses, y que si no pagan oportunamente sus puntajes de crédito se verán afectados.

¿Qué tan difícil es transmitir la idea de la gratificación retrasada a una estudiante de preparatoria?

Rishagen: Es una idea difícil de transmitir, porque tienen 17 o 18 años y no ven más allá de la próxima semana. Tratamos de decirles que, si empiezan ahora, su dinero puede crecer sustancialmente a través del poder del interés compuesto.

¿Los avances en la banca, tales como las tarjetas de débito, han cambiado la forma cómo los jóvenes piensan acerca del dinero?

Choi: Han hecho que gastar dinero sea más fácil, así que creo que la importancia del autocontrol y de aprender sobre cómo presupuestar es aún más importante hoy en día.

Rishagen: Nosotros recomendamos el uso de tarjetas de débito, ya que eso les ayuda a rastrear sus gastos, lo cual, a su vez contribuye para desarrollar y controlar su presupuesto. Tratamos de inculcar la disciplina de que, si están cortos de presupuesto, deben atenerse a ese presupuesto y no solo buscar gratificación a corto plazo.

Nuestros estudiantes están obligados a preparar un presupuesto propio. En un semestre devolví el 90% de los presupuestos porque eran incorrectos. Por ejemplo, pensaban que su ingreso bruto es lo que entra en el banco y no toman en consideración todas las deducciones, tales como los impuestos. Estaban exagerando.

Choi: Incluso a nivel universitario, creo que la mayoría de los chicos nunca han presupuestado nada.

¿Cuál es la reacción de los estudiantes en sus talleres? Las finanzas personales pueden ser muy aburridas para un estudiante de preparatoria…

Rishagen: Su reacción en general es muy positiva porque no nos paramos frente a ellos sólo a dar una conferencia. Trabajan en grupos en varios proyectos específicos.

En un caso, por ejemplo, les dimos un presupuesto para el almuerzo; estaban obligados a comprar cuatro cosas diferentes: un alimento principal, uno adicional, una bebida y un postre. Y no podían gastar más de $15 ni menos de $10. Ese tipo de actividad les gusta y estimula, y aprenden cómo presupuestar sus gastos de comida.

Otro de nuestros objetivos con los talleres es que los estudiantes compartan esto; que puedan ir a casa e instruir a sus amigos, hermanos, incluso a sus padres, y que [la educación] tenga un efecto dominó.

Si desea leer la nota en inglés, haga clic aquí.

Traducción: Diana Cervantes 

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