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Buscan cambiar la metodología para el Censo 2020, pero se advierte que no hay dinero suficiente

(L.A. Times graphics)

Faltan todavía tres años para el próximo censo nacional, pero ya algunos grupos de activistas sostienen que el gobierno se está quedando sin tiempo y sin dinero para realizarlo como corresponde.

Pese a los amplios planes para cambiar la forma en que se cuenta a los ciudadanos en el censo requerido por la Constitución, los observadores aseguran que la Oficina del Censo de los Estados Unidos no podrá efectuar las modificaciones totales si el Congreso no actúa pronto para aumentar su presupuesto.

¿Qué tan importante es el censo decenal? Entre otras cuestiones, el conteo de la población se utiliza para crear los distritos del Congreso. En 2010, California prácticamente perdió en el Congreso porque, según el censo, su población no había crecido tan rápidamente como la de otros estados. El Fondo Educacional NALEO, un grupo de activistas latinos entre los que plantean problemas de financiamiento para el próximo censo, estimó el año pasado que miles de niños latinos en el área de Los Ángeles no fueron contados en 2010.

En 2020, la Oficina del Censo planea contar a la gente a través de encuestas en línea y por teléfono, en lugar de simplemente emplear los sondeos por correo tradicional o las visitas personales. Será un cambio abismal en la forma en que el gobierno cuenta a las estimadas 330 millones de personas en el país.

La Oficina del Censo espera que el uso de mayor tecnología haga que el recuento sea más preciso y ayude a ahorrar $5,000 millones de un costo esperado en más de $17,000 millones para el trabajo de preparación y realización del próximo censo.

Pero para lograrlo, la oficina debe construir nuevos sistemas y probarlos extensivamente. Ya un puñado de pruebas de nuevos métodos ha sido cancelada -incluida una en Puerto Rico para examinar la capacidad de recopilar datos sólo en español- citando como causa la incertidumbre acerca del presupuesto para el nuevo recuento. Una prueba de recolección de datos a nivel digital en varios idiomas asiáticos, realizada en Los Ángeles el pasado verano, fue aprobada.

Se supone que, en 2018, la Oficina del Censo celebrará la prueba final a gran escala que sirve como ensayo general para el censo de 2020. “Si el Congreso realmente quiere que la oficina ahorre esos $5,000 millones en 2020, necesita gastar ahora el dinero para hacerlo bien. No hay segundas oportunidades en 2020”, expuso el director ejecutivo del Fondo Educacional NALEO, Arturo Vargas, quien reside en Los Ángeles.

La Oficina del Censo ya ha dejado caer en otras ocasiones algunos planes para modificar las cosas: poco antes del censo de 2010, descartó los planes para recoger información puerta a puerta en computadoras portátiles; en cambio, envió a la gente con formularios de papel. El cambio abrupto costó miles de millones.

El Congreso no aprobó un presupuesto el año pasado. En lugar de ello, mantuvo la mayor parte de la financiación de las agencias gubernamentales en la misma cantidad, a través de lo que se conoce como una resolución continua. Se espera ampliamente que apruebe otro antes del final de este mes; el problema es que los costos de la planificación del censo aumentarán a medida que la oficina haga sus preparativos finales.

“Si el Congreso no financia el aumento ahora, quizás la oficina no pueda probar suficientemente todas sus innovaciones para poder realizar el censo 2020 tal como está planeado”, advirtió Vargas.

Esa preocupación fue replicada por la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno en febrero pasado, cuando añadió el censo 2020 a una lista de programas gubernamentales en mayor riesgo. “Estas innovaciones son prometedoras para un conteo más conveniente a nivel costo-beneficio”, sostuvo el informe de febrero. “Sin embargo, también presenta nuevos riesgos, en parte porque incluye nuevos procedimientos y tecnología que no se han usado ampliamente en conteos anteriores u otras oportunidades”.

Los nuevos métodos de recuento, que incluirían el uso de mapas digitales para determinar si un hogar está ocupado y si se debe enviar allí un formulario del censo en lugar de una persona para registrar su ocupación, han preocupado a algunos miembros republicanos del Congreso. Debido a que el recuento ordena e indica tantas cuestiones, el Congreso se ha mantenido reacio por años a permitir cambios en la metodología, y algunos senadores y representantes se preguntan si la oficina logrará tener la tecnología adecuada para 2020.

El personal de la Oficina del Censo señaló que la agencia está pendiente del presupuesto completo del presidente, que debería darse a conocer a mediados de mayo, pero remarcó que están entusiasmados con su presupuesto preliminar, el cual indicó al Congreso que se destinaran $1,500 millones más para la oficina, cerca de $100 millones más de lo recibido el año pasado.

Sin embargo, la cifra es aproximadamente $135 millones menos de lo pedido para este año fiscal. En previsión de la subida de costos antes del censo, la oficina solicitó un aumento del 21% en financiación.

La oficina de presupuesto de la Casa Blanca le dijo a Politico que considera el incremento propuesto como suficiente para hacer las mejoras ahora mismo. Pero el Congreso puede elaborar -y a menudo lo hace- un presupuesto separado de lo que el presidente propone, por lo cual los grupos de activistas han comenzado a hacer sonar la alarma en el Capitolio.

Los Ángeles también está observando de cerca el proceso, señaló el vocero del alcalde Eric Garcetti. “Todos los que viven en Los Ángeles deben ser contados. El alcalde está preocupado por cualquier recorte de fondos que pueda poner en peligro la integridad del recuento, especialmente en momentos en que algunas de nuestras comunidades pueden sentirse incómodas al interactuar con el gobierno federal”, señaló el portavoz, George Kivork.

Si desea leer la nota en inglés, haga clic aquí.

Traducción: Valeria Agis


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