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Los Dodgers quieren guardar su chequera para la próxima temporada

Zack Greinke aún no define su futuro.

Zack Greinke aún no define su futuro.

(Lenny Ignelzi / AP)

¡David Price! ¡Zack Greinke! ¿Por qué no los dos? Y ¿por qué no buscar a otros más?

Seguimos recordando lo que se dijo en aquel día de verano de 2012, el primer año de los Dodgers bajo el mando del grupo Guggenheim Baseball. Fue cuando en un solo traspaso el equipo absorbió un cuarto del billón de dólares en contratos y el presidente de la institución Stan Kasten contestó una pregunta sobre el límite del presupuesto de los Dodgers.

“Aún no lo he encontrado”, dijo Kasten. “Les aviso cuando lo encontremos”.

Casi cuatro años más tarde, parece que están cerca de encontrarlo.

Los Dodgers están haciendo muchas cosas extraordinarias que van más allá de dar les comida orgánica a sus jugadores o de tomar riesgos para asegurar más selecciones para en el draft. Han invertido $200,000 en 10 compañías de tecnología deportiva principiantes con la intención de tomar la delantera en diferentes aspectos del juego como el poder predecir y prevenir lesiones, y también para acelerar las líneas para entrar al estacionamiento y de los puestos de comida.

Los Dodgers pueden mejorar de varias maneras, pero gastar $300 millones en la nómina salarial, que es un récord para una franquicia deportiva, no es la manera preferida.

Esto ocurrió la temporada pasada. Gastaron $100 millones para subsidiar los salarios de jugadores con contratos inflados que fueron traspasados con el propósito de hacer espacio dentro de la organización pensando en el futuro. En 2016, según uno de los dueños del equipo, Todd Boehly, la nómina bajará considerablemente a $200 millones y no $300 millones.

“Queremos construir algo a largo plazo que sea sostenible”, indicó.

Para Boehly el tener la nómina más cara no cuadra con su idea de tener una nómina sostenible.

“Para mí, algo sostenible es estar cerca del promedio de salarios del resto”, dijo Boehly. “Un poco más arriba pero algo cerca”.

Estas palabras pueden crear un conflicto con la afición del equipo que ha quedado decepcionada por tres malas actuaciones en los playoffs al hilo, que está enojada por el incrementó drástico del precio de las entradas y que también está indignada por el contrato televisivo de los Dodgers que todavía tiene a muchos sin poder ver al equipo después de dos años.

Para colmo de males el exsegunda base de los Dodgers, Dee Gordon, quien fue traspasado a los Marlins de Miami el pasado invierno, se convirtió esta temporada pasada en el primer jugador de cuadro en toda la historia de Grandes Ligas en ganar el título de bateo, el título de bases robadas y el Guante de Oro en una misma campaña.

Según una información preliminar que consiguió el Los Ángeles Times sobre el valor de todas las nóminas de la liga durante la pasada temporada, el promedio fue de $140 millones. Los Reales de Kansas City conquistaron la Serie Mundial con una nómina salarial de $138 millones.

Los Dodgers no estarán remotamente cerca del promedio de la liga la temporada que viene, y quizás por las próximas tampoco, especialmente después de que el lanzador Brett Anderson aceptó la oferta calificadora que le hizo el equipo hace dos semanas.

No se está tomando en consideración los millones extras que gastaran los Dodgers en todos sus jugadores jóvenes que ganan el mínimo como el lanzador Alex Wood, el jugador de cuadro Corey Seager, el jardinero Joc Pederson y Enrique Hernández, y la cantidad desconocida de millones que invertirán para suplir los dos puestos libres en el de pitcheo.

Ese número de $189 millones es una cifra importante porque los equipos tienen que pagar impuestos sobre cada dólar que rebase la cifra. Las nóminas salariales de fin de temporada incluyen los salarios y los beneficios que se le paga a cada jugador dentro de la plantilla de 40 jugadores. Los Dodgers terminaron gastando $298 millones, añadiéndole los impuestos, el equipo gastó un total de $342 millones en jugadores este año.

El dueño de los Angels Arte Moreno administra una nómina salarial algo robusta, pero no ha pagado impuestos de nómina salarial desde 2004. Con todo y la riqueza que ha acumulado el equipo producto de su contrato televisivo de $8 billones, a los dueños de los Dodgers les gustaría generar algo de ganancias en el futuro próximo.

“Esto sería parte fundamental en cuanto a la sostenibilidad que queremos”, dijo Boehly.
No se trata de simplemente reducir costos para ahorrar algunos millones. Se trata de hacer posible el influjo de talento joven que se necesita para impedir que muchos jugadores se vuelvan viejos al mismo tiempo.

Es una de las alternativas para evitar el casi siempre destructivo ciclo de traspasar a prospectos por jugadores veteranos, que luego lleva a los equipos a navegar las aguas turbulentas de la agencia libre cuando sus equipos de Ligas Menores han sido despojados de sus mejores prospectos.

Francamente esto es lo que el grupo Guggenheim predicó desde el primer día que tuvo al equipo. Gastar para ganar de inmediato en vez de sacrificar algunas temporadas para reconstruir la plantilla, e invertir dinero en el desarrollo de jugadores para conseguir resultados en el futuro. Guggenheim ha gastado tanto dinero que los Dodgers podrían conquistar tres títulos de la división del oeste de la Liga Nacional mientras que esperan que su sistema de granja de frutos.

“El sistema de granja está luciendo bien comparado a lo que era hace tres años”, dijo Boehly. “Me siento muy bien sobre lo que está pasando. Sé que es el algo en lo que Stan se han enfocado. Estamos viendo eso se está desarrollando”.

Cuando Guggenheim compró a los Dodgers en 2012, la revista Baseball América tenía al sistema de granja del equipo los ubicaron en la vigésima tercera posición de 30 equipos de la liga. Este año terminó posicionado en el tercer puesto y estará entre los mejores cinco cuando la revista saque sus rankings del 2016 según J.J. Cooper, un editor de la revista.

“Es un sistema con una impresionante cantidad de talento de alto nivel que también tiene mucha profundidad”, expresó Cooper.

El invierno pasado los Dodgers no compró a Max Scherzer o a Jon Lester durante el mercado de agencia libre. Gastaron mucho menos cuando adquirieron a Anderson y a Brandon McCarthy.

Los Dodgers no traspasaron a su mejor lanzador prospecto por Price, Cole Hamels o Johnny Cueto como lo hicieron sus actuales equipos. Cuando necesitaron lanzadores estelares este verano, contrataron a Wood y a Mat Latos sin dejar ir a ninguno de sus prospectos de pitcheo.

Creen que están en una buena posición para sostener el éxito en el futuro con Julio Urías and José De León, quienes están perfilados para ser parte de su rotación en el 2017, con Seager, quien es el favorito a ser el mejor novato de 2016 , y con un robusto sistema de granja que se ve fortalecido debido a la fuerte inversión que está haciendo los Dodgers en jugadores amateurs de Latino América.

El momento de la verdad se acerca para Guggenheim y su manera de hacer las cosas.
Hay 29 clubes de Grandes Ligas que no creen que los Dodgers vayan a gastar menos hasta que lo demuestren.

Y hay unos aficionados que se preguntan si Guggenheim está sacrificando la oportunidad de ganar un Serie Mundial por enfocarse en la sostenibilidad en vez de montar un equipo que aspire a ganarlo todo dentro de una temporada. Su plan tendrá validez siempre y cuando veamos a Urías saludar a la gente durante un desfile de campeonato.


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