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Auge en California de las licencias de conducir para inmigrantes indocumentados

Judith Benítez había pasado la mayor parte de su vida adulta sin saber conducir. La mujer, de 35 años de edad y oriunda de México, quien se encuentra indocumentada en los Estados Unidos, solía pedir ayuda a sus familiares para recoger a sus hijos de la escuela. Los viajes a la tienda de comestibles o al consultorio del médico eran a menudo complicados.

Pero eso cambió el año último, cuando se implementó el Proyecto de Ley 60, que concedió a quienes residen de manera ilegal en el país el derecho de obtener la licencia de conducir en California. Benítez, quien vive en Lemon Grove, aprendió a conducir y fue una de las personas que se presentaron en el Departamento de Motores y Vehículos (DMV) el mismo día que la ley entró en vigor.

“A decir verdad, fue un momento muy emocionante, porque tener licencia no es cualquier cosa”, afirmó. “Nos sentimos un poco más protegidos”.

Se estima que, el año pasado, unas 605,000 licencias fueron emitidas bajo la nueva ley, lo cual representa casi la mitad de todos los permisos de conducir otorgados, según datos del DMV de California. Cerca de 400,000 de las licencias se otorgaron durante los primeros seis meses.

“Creemos que esta nueva ley aumenta la seguridad en las rutas de California, al poner detrás del volante a conductores autorizados”, aseguró el vocero Artemio Armenta.

El gobernador Jerry Brown transformó la medida en ley en 2013, convirtiendo así a California en un estado líder acerca de derechos de inmigrantes en todo el país. La legislación fue redactada por el asambleísta Luis Alejo (D-Salinas), hijo de trabajadores agrícolas.

En agosto, Brown firmó un trío de medidas relacionadas con la inmigración, que incluyó la eliminación de la palabra “extranjero” en el código laboral de California para describir a los inmigrantes que se encuentran en el país indocumentados. La nueva ley también incluyó el permiso a los estudiantes de secundaria que no sean ciudadanos a trabajar en las elecciones, y la protección de los inmigrantes menores de edad en demandas civiles.

Las licencias concedidas bajo esta ley contienen la leyenda “se aplican límites federales”, lo cual significa que, a diferencia de lo que ocurre en California, las autoridades de otros estados y los funcionarios federales no están obligados a aceptar estas licencias como una forma válida de identificación.

Los líderes del estado y agentes del orden expresaron que la ley mejorará la seguridad vial, ya que más conductores tendrán licencia y, con ella, más probabilidades de contar con un seguro.

El oficial Josh Nelson, vocero de la California Highway Patrol Border Division, afirmó que es difícil determinar si una mejor seguridad en el tránsito guarda relación con la aplicación de la ley, pero expresó que es probable que así sea. “Saber que estos conductores están debidamente entrenados para obtener sus permisos nos lleva a pensar que las carreteras serán más seguras”, dijo.

California está entre los 12 estados que, en la actualidad, permiten que los inmigrantes indocumentados obtengan su permiso de conducir, áreas que cubren aproximadamente el 37% de esa población según un reporte de agosto pasado publicado por Pew Charitable Trusts.

California, con el 22%, posee el mayor porcentaje de inmigrantes indocumentados del país que son elegibles para obtener su licencia, detalla el informe de Pew.

Algunos críticos de la medida afirman que los inmigrantes indocumentados no deberían tener el privilegio de obtener licencias porque violaron la ley al ingresar al país. Estados como California únicamente facilitan la inmigración ilegal, exponen.

Otros estados, como Florida, Nueva Jersey y Georgia, han evaluado si los inmigrantes indocumentados tienen derecho a obtener su licencia de conducir, algo que está fuertemente arraigado en la cultura estadounidense y marca ‘un antes y un después’.

Un año antes de la implementación de la ley en California, el DMV contrató a mil empleados temporales y abrió cuatro centros de procesamiento adicionales. También amplió su horario de funcionamiento a los sábados.

“A comienzos de año, la demanda fue muy alta porque habíamos hecho, literalmente, más de 200 eventos comunitarios en todo el estado. Estábamos todos manos a la obra”, comentó Armenta.

Desde entonces, el DMV ha vuelto a su horario regular y sólo 200 empleados temporales permanecerán en función para el año fiscal 2016-2017.

Si desea leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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