"Mi mamá nunca me enseñó cómo perder”, Ronda Rousey sobre su carrera en UFC y su vida después de la derrota

Ronda Rousey habla de su director de Hollywood y los miembros del público mientras el sol se oculta en una tarde perfecta en Santa Mónica, con una atmósfera ideal para que la leyenda de UFC reflexione sobre sus dos derrotas por nocaut, más sincera que mucho antes. 

“Una de las cosas que mi mamá nunca me enseñó fue cómo perder”, dijo Rousey a Peter Berg, quien dirigió la última película de la peleadora en “Mile 22”. “Me decía, ‘quiero que nunca entretengas esa posibilidad. Deja que duela cuando suceda. Merece doler’”.

Rousey, de 31 años, se escondió del mundo después de su derrota por nocaut en noviembre de 2015, cuando una patada a la cabeza de Holly Holm la dejó tendida, terminando el reinado de la primera campeona femenil, y luego la campeona Amanda Nunes la noqueó en el primer round hace ya casi 500 días. 

“Hay muchas cosas que no hubiera podido pasar y mi secreto está ahí”, dijo Rousey mientras se dirigía a su esposo, el peso pesado de UFC, Travis Browne, en el gimnasio Wild Card West de Berg. 

Ahí vinieron las lágrimas. 

“Siempre quería ser dura. Buscaba la forma de que fuese difícil llorar. Mi mamá nunca me enseñó a lidiar con esas cosas (perder)… así que hice mucho de eso, llorar, me alejé. Él me abrazó y lloré, y duró dos años así. No hubiera podido hacer esto sola”.

“Hay muchas cosas que tienes que recordar. Cada oportunidad perdida es una  bendición escondida. Mi nana siempre decía: Dios siempre sabe lo que está haciendo aunque tú no lo sepas. Tuve que aprender de esa experiencia y creo que es verdad. De las peores cosas, las mejores han salido. El tiempo es un gran maestro. Es la creencia que el tiempo pasa… hasta los malos tiempos pasan. La gente debe de aprender a ser menos dura consigo mismo y no estar muy abajo”.

Era una confesión fascinante, una que Rousey no estaba dispuesta a dar una hora antes cuando su publicista le dijo a Los Angeles Times que no le preguntaran sobre sus “peleas”.

Tenía varias cosas qué decir sobre su nueva vida con Browne en un lugar rústico del Sur de California y su nueva carrera en WWE, la cual comenzó con una victoria grande de su equipo de Wreslemania en abril. 

“Ya esperaba que me vieran como alguien de afuera y que fuese rechazada desde el inicio”, dijo Rousey. “Hay una forma en la que la gente espera que llegues a la industria y mi camino ha sido ortodoxo hasta donde estoy y alguna gente cree que eso es cortar la línea”.

“Desafortunadamente, no tengo millas en el cuerpo para tomar el camino largo y difícil. Solo llego y corro, aprendo en los escenarios grandes, en lugar de los pequeños”.

En su casa en el Condado de Riverside, Rousey habla de su vida “maravillosa” con Browne.  Tienen ovejas y gallinas en su propiedad, y su trabajo en la jardinería es de una vida “estable”.

“Creo que esto significa el ser estable. Preparándose para el apocalipsis. Amo eso”, comenta.

Le dijo a Berg que “las ovejas son el mejor animal que uno puede tener para el final de los tiempos. Puedes ordeñar a una oveja, comer una oveja y puedes mantenerte caliente con su lana… creo que es un buen plan el tener ovejas”.

“No me llamaría a mí misma domesticada, pero reamente me importa la calidad de mi tierra, creo que eso me hace domesticada”, agrega.

Rousey explicó que sus padres “esperaban que yo fuera especial, así que esperaba ser especial… solamente trataba de crear el trabajo que quería. No hubiera tenido la audacia para hacer todo eso que mi mamá dijo que no podía”.

Ella dominó UFC antes en su carrera al terminar con todas sus rivales, la mayoría de sus contiendas fueron ganadas vía el candado al brazo que aprendió como medallista de bronce de 2008. 

“He evolucionado en muchas maneras”, dijo. “Las cosas no mejoran si las cosas funcionan”.

“Vivimos en una era de prueba por Twitter. ¿Qué ganas realmente al dar tu opinión sobre algo? La gente copia y corta los titulares 10 veces y ya es todo lo que hace la noticia”, dijo Rousey.

“¿Por qué debería de hablar? Creo que el escucharme hablar es un privilegio y ese ha sido un privilegio que ha sido abusado, y ¿por qué no remover todo eso de todos? No creo en la crítica publica, el golpearte es la cosa correcta para hacer”.

Copyright © 2018, Hoy Los Angeles, una publicación de Los Angeles Times Media Group
64°