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Vinculan a pobreza el bajo aprendizaje

Crecer en el seno de una familia con poder adquisitivo bajo, estudiar en una escuela pública, hablar una lengua indígena o dedicar tiempo al trabajo doméstico condena a los estudiantes mexicanos a bajos niveles de aprendizaje, revelan los resultados de la prueba Planea 2017.

Crecer en el seno de una familia con poder adquisitivo bajo, estudiar en una escuela pública, hablar una lengua indígena o dedicar tiempo al trabajo doméstico condena a los estudiantes mexicanos a bajos niveles de aprendizaje, revelan los resultados de la prueba Planea 2017.

(agencia reforma)

Crecer en el seno de una familia con poder adquisitivo bajo, estudiar en una escuela pública, hablar una lengua indígena o dedicar tiempo al trabajo doméstico condena a los estudiantes mexicanos a bajos niveles de aprendizaje, revelan los resultados de la prueba Planea 2017.

El reporte, dado a conocer ayer, advierte que la educación no está alcanzando su cometido de romper con la herencia intergeneracional de la pobreza y que la brecha en aprendizaje entre los grupos socioeconómicos más favorecidos y desfavorecidos, persiste.

“La pobreza y las escuelas que no cumplen con las condiciones básicas para que se desarrolle el aprendizaje están siendo cada vez más un factor que determina los varios niveles de logro en los jóvenes”, sostuvo Jorge Hernández, titular de la Unidad de Evaluación del Sistema Educativo Nacional.

Según el informe, entre quienes estudian en escuelas privadas y comunitarias hay una brecha mayor a los 49 puntos porcentuales en los promedios alcanzados.

Mientras que el 25.9 por ciento de los alumnos de escuelas privadas tienen un dominio sobresaliente de Matemáticas, sólo el 7.3 por ciento de los alumnos de escuelas públicas alcanzan el mismo nivel.

Además, dijo Hernández, mientras mayor poder adquisitivo tienen las familias, los alumnos tienen mejores promedios en la prueba.

También hay una diferencia de 64 puntos en Lenguaje y Comunicación entre los alumnos que viven en comunidades de alta y baja marginación.

En todas las escuelas, hay una diferencia a favor de los jóvenes que no son indígenas; en escuelas privadas, la brecha en promedios es de 88 puntos.

Hernández subrayó que ello demuestra la falta de prácticas de adaptación culturales para los estudiantes indígenas en todas las escuelas del país, incluso en las comunitarias, donde son la población objetivo.

Aquellos jóvenes que se dedican al trabajo doméstico, trabajan por su cuentan o ayudan a su familia en su negocio, también presentan promedios más bajos.

“El Instituto (Nacional para la Evaluación de la Educación) está haciendo un llamado de atención para poner el mayor esfuerzo en este tipo de poblaciones”, expresó Hernández.
El reporte plantea que también hay una asociación entre la pobreza y la calidad de la oferta educativa, por lo que señaló que es apremiante mejorar los servicios que se ofrecen a los grupos vulnerables.

Según los resultados de la prueba, al llegar a tercero de secundaria, 64.5 por ciento de los estudiantes mexicanos no sabe resolver problemas con quebrados ni solucionar ecuaciones; 33.8 por ciento de los alumnos tiene dificultades para entender textos literarios complejos, y en dos años, no hubo mejora alguna en los promedios obtenidos.

El INEE consideró normal la falta de resultados significativos en los últimos dos años, al argumentar que empezarían a notarse en una o dos décadas. Sin embargo, destacó el caso de Sonora, que aumentó en 29 puntos su promedio en Lenguaje, y en 27 puntos su promedio en Matemáticas.

Por su parte, las escuelas privadas elevaron sus puntajes promedios en 20 y 16 puntos para Matemáticas y Lenguaje, respectivamente.

En la presentación de Planea 2017 estuvieron también los consejeros del INEE, Eduardo Backhoff, y Gilberto Guevara Niebla.


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