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Los otros #EstamosUnidosMexicanos...

Que se vengan para acá·", aconsejó uno de los integrantes del Subterráneo Amarillo -grupo de rock que toca todos los fines de semana en la calle de Filomeno Mata-, luego del aviso en las bocinas del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicación y Contacto Ciudadano de la Ciudad de México (C5).

Que se vengan para acá·", aconsejó uno de los integrantes del Subterráneo Amarillo -grupo de rock que toca todos los fines de semana en la calle de Filomeno Mata-, luego del aviso en las bocinas del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicación y Contacto Ciudadano de la Ciudad de México (C5).

(agencia reforma)

Que se vengan para acá·", aconsejó uno de los integrantes del Subterráneo Amarillo -grupo de rock que toca todos los fines de semana en la calle de Filomeno Mata-, luego del aviso en las bocinas del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicación y Contacto Ciudadano de la Ciudad de México (C5).

“A los asistentes se les informa que ya no hay paso al evento en la Plaza de la Constitución; se encuentra en su máxima capacidad”, se escuchó.

Todavía no anochecía y la mesura de las autoridades capitalinas, luego del sismo del 19 de septiembre, hizo que todos los accesos al Zócalo capitalino se cerraran antes de las 19:00 horas, cuando 170 mil asistentes del concierto “Estamos Unidos Mexicanos” llenaron la recién remodelada plancha.

Las personas por las calles del Centro Histórico se igualaban a quienes vieron ahí a Roger Waters y Paul McCartney, pero las medidas de ProtecciÛn Civil retomaron el significado por el que fueron creadas e hicieron que miles de personas se quedaran a la mitad del camino.

“Muy feo, pesadÌsimo, mala organización”, “ni vimos nada, no se oye, nomás venimos a lo menso”, fueron algunas de las críticas de quienes regresaban a sus hogares entre las calles abarrotadas de personas y cerradas a la circulación del transporte.

Otros tuvieron que bajar de la cornisa de las Telas Junco y el Suburbia de Avenida 20 de Noviembre, donde pudieron ver, por pocos minutos, que sirvió de palco exclusivo, antes de que algunos de los 3 mil policías que vigilaron el entorno los bajaran por amenazar la seguridad de los asistentes.

Pero el Subterráneo Amarillo seguía tocando como todos los viernes, sobados y domingos en uno de los callejones del Centro donde ayer hubo más público que de costumbre.

“Twist and shout” de los Beatles, “Satisfaction” de los Rolling Stones y otras canciones de Época hicieron bailar a muchos que todavía portaban la capa "°de a $10!” y "°de a $20!” para cubrirse de la lluvia que solo espantó unos minutos después de iniciado el concierto.

Otros más decidieron quedarse en la calle República del Salvador bailando al compás de los tambores y panderos que un grupo de jóvenes adoradores de Krishna -representación de un dios hindú˙- tocó en medio de la calle.

Los “breakers” de Motolinía también tuvieron las palmas de los asistentes; los antros y bares de Madero, 16 de Septiembre y 5 de Mayo se llenaron como hace un mes y en las quesadillas de República de Chile hubo fila para sentarse a cenar.

Porque la gente, al menos este domingo, regresó a la vida del Centro Histórico luego del peor sismo en 32 años.

En el Zócalo, se alzó el puño de nuevo para entonar el Himno Nacional y, más allá· de Éste, se celebró la vida y la actividad que representa la Capital del País.


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