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Aprenden tiendas mexicanas de catástrofes

Tras diversas catástrofes en México, las grandes cadenas comerciales han aprendido a minimizar los daños que pueden causar tanto los desastres naturales como los actos de rapiña.

Tras diversas catástrofes en México, las grandes cadenas comerciales han aprendido a minimizar los daños que pueden causar tanto los desastres naturales como los actos de rapiña.

(agencia reforma)

Tras diversas catástrofes en México, las grandes cadenas comerciales han aprendido a minimizar los daños que pueden causar tanto los desastres naturales como los actos de rapiña.

También, a restablecer la cadena de abasto lo más pronto posible con el fin de garantizar la calma entre la gente, afirma Vicente Yañez,presidente de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales.

A raíz de los destrozos que generó el huracán “Wilma” en 2005, en una de las zonas económicas más importantes del País, el destino turístico de Cancún, las cadenas de tiendas comenzaron a generar protocolos de reacción ante grandes desastres, comentó.

Sostuvo que a raíz de la rapiña que se desató en Cancún después del paso de “Wilma”, las grandes cadenas entendieron que en adelante debían buscar prevenir los daños, principalmente garantizando que la población cuente con los bienes básicos durante la emergencia y en los días siguientes.

“Prácticamente a partir de ese año entre todas las cadenas fuimos armado un protocolo para antes, durante y después de la emergencia”, expuso Yañez en entrevista.

Afirma que las cadenas de tiendas entendieron algo fundamental: la población de una zona que podría ser devastada por un huracán u otro fenómeno anticipable debía sentirse tranquila de que no iban a faltar artículos de primera necesidad ni comida.

Por lo que muchas de las tiendas, aunque no vendieran dichos productos básicos, buscan desde entonces que las ciudades o comunidades tengan el abasto garantizado, incluso a través de donativos propios.

Otro aprendizaje ha sido que cada una de las tiendas debía tener contacto con las autoridades locales, para prevenir cualquier acto de robo o disturbio que pudiera poner en riesgo la operación de dichos establecimientos.

“Después de Wilma hemos tenido afectaciones menores en términos de rapiña, pero una situación crítica se repitió en Los Cabos, con el huracán Odile en 2014, y luego este año en la zona conurbada de la Ciudad de México, con las protestas sociales por el gasolinazo, algo que nunca habíamos visto”, señala.

Recuerda que en el caso de Los Cabos y algunas tiendas en los límites entre la capital del País y el Estado de México, los actos de rapiña de septiembre de 2014 y enero de 2017, respectivamente, generaron que grandes tiendas terminaran totalmente dañadas y fuera imposible restablecer su operación en los siguientes días y semanas.

De hecho, Walmart de México anunció en 2014 que no recuperaría su tienda Sam’s Club en Cabo San Lucas ante las fuertes afectaciones que dejó no sólo el paso del meteoro sino los actos vandálicos.

“Todo lo que hemos aprendido en los años recientes se puso a prueba en septiembre pasado, pues a pesar de los sismos no hubo escasez ni desabasto en las zonas afectadas”, finalizó.


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