Mantener a Zlatan Ibrahimovic debe ser prioridad del Galaxy en las vacaciones

Zlatan Ibrahimovic es un personaje que siempre tiene algo que decir; a la gran mayoría de las inquietudes también les tiene una respuesta… y si no la sabe, por lo menos se la inventa para el deleite de los que lo encaran.

Sin embargo, el pasado domingo, el sueco no supo qué decir, no dio la cara - como tampoco la dieron los hermanos Dos Santos, Giovani y Jonathan-.

El onceno angelino tenía todo para clasificar a los playoffs, jugaban en casa y los últimos resultados indicaban que el equipo, ahora bajo el mando del técnico interino Dominic Kinnear, había encontrado el camino.  Además, Real Salt Lake, con quien peleaba el puesto a los playoffs,  perdió su último juego, dejando el camino aún más libre para que el Galaxy se metiera a la fiesta.

El Galaxy solo tenía que ganar y así lo estaban haciendo con una ventaja cómoda de dos goles a favor, de Ola Kamara.  Tenían en frente a un eliminado y débil, por lo menos en el papel, Dynamo de Houston, solo era cuestión de tiempo para esperar la celebración… ya muchos hacían cuenta que un “Clásico Angelino” era posible.  LAFC perdía y lo posicionaba para jugar contra los galácticos. 

Era todo perfecto… hasta que no lo fue.

El Galaxy se acordó que defensivamente no estaba bien y el Dynamo le volteó el marcador.  El StubHub Center enmudeció y extrañamente el árbitro alargó el sufrimiento por nueve minutos más del tiempo regular.

Tras el pitazo final, la cara de confusión, misma que casi se vio en gran parte de la temporada, era el común denominador de los jugadores del Galaxy, cuyas caras pálidas ya hacían juego con su vestimenta.

En muchas ocasiones durante la temporada, después de cada derrota o empate que pudo haber sido a su favor, Ibrahimovic era el centro de las decenas de reporteros que buscaban una explicación a lo que había sucedido y por primera vez en todo el año, él no estuvo ahí para responder.

El sueco llegó al vestuario y rápidamente se retiró.  Al verlo reaccionar a cada infortunio, seguramente estaba frustrado, molesto y confundido.

Los Dos Santos conversaban entre ellos, no dieron declaraciones.  Sebastián Lletget y Romain Alessandrini trataron de explicar lo inexplicable.

Dicen que después de la tormenta llega la calma, pero la realidad es que al Galaxy esa tormenta podría no pasar aún hasta saber si su superestrella, el que anotó 22 veces en 27 partidos, además de 10 asistencias, decida o no volver para su segundo año de contrato con el equipo.

“Sí”, replicó Chris Klein, el presidente del Galaxy, cuando se le preguntó si creía que ‘Ibra’ volvería para la próxima temporada, según el portal de mlssoccer.com. “Queremos pasar por este momento [decepcionante], y definitivamente me sentaré con él y tendremos una conversación para ver en dónde estamos”.

Para el Galaxy, en estas vacaciones tempraneras, su primordial objetivo debe ser asegurar el regreso de Ibrahimovic.  Sobre los cambios que deben ocurrir, él también tiene que estar envuelto.

El impacto de la llegada de Ibrahimovic fue tan grande como la que tuvo David Beckham y perderlo prematuramente sería una gran derrota no solo para el equipo pero también para la MLS.

Él es un competidor y salir de esta manera del Galaxy no es la forma como lo hubiera imaginado, seguramente querrá volver para guiar al equipo a unos playoffs y hacer daño, posiblemente ganarlo. Pero mucho tiene que cambiar para que eso ocurra.

Otro tema que el Galaxy deberá abordar durante la postemporada es qué hacer con los hermanos Dos Santos.  Desde su llagada al Galaxy, Gio tuvo el peor año hasta el momento, nunca encontró su ritmo porque las lesiones no lo dejaron.  Todo indicaba que finalmente había superado sus problemas físicos e incluso hizo parte del plantel de la selección mexicana para el Mundial de Rusia 2018.

Sin embargo, el talentoso jugador no tuvo mucha participación y a su regreso otra vez una lesión lo dejaría marginado de ser consistente. Apenas para el juego ante el Dynamo estuvo disponible, pero aún así entró de cambio.

La calidad de Gio, cuando saludable, no se pone en duda, y con la llegada de Ibrahimovic se pensó que el dúo arrasaría con la liga.

La línea defensiva que actuó en el año, solamente Dave Romney y Ashley Cole estuvieron con el equipo en la pretemporada.  La falta de consistencia y seguridad en la retaguardia le valió al Galaxy perder muchos puntos en casa, además de partidos que tenían la victoria en la mano.

El Galaxy tiene que deshacerse del contrato de $1 millón anuales a Jorgen Skjelvik, realmente el jugador demostró que no lo vale. Si alguien tiene que ser pagado de esa manera, tendría que ser Cole, quien solo gana $721 mil anuales. Michael Ciani gana $620 mil, una compra de pánico después de la repentina salida de Jelle Van Damme.  Finalmente, Rolf Feltscher no representó ser garantía, sea por su lesión del músculo pectoral, hizo $270 mil este año, quizá es el pago más justo para su regular participación.

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