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Despide Francia a su ídolo Johnny Hallyday

El último adiós a Johnny Hallyday dio lugar este sábado a un homenaje fúnebre como no se había visto en Francia desde hacía décadas. El rockero consentido de los franceses que estaba acostumbrado a reunir multitudes en sus conciertos fue despedido en los Campos Elíseos por unas 800 mil personas que entonaron canciones y vitorearon a su ídolo, muerto el pasado miércoles en su residencia de Marnes-la-Coquette, en los alrededores de la capital francesa.

El último adiós a Johnny Hallyday dio lugar este sábado a un homenaje fúnebre como no se había visto en Francia desde hacía décadas. El rockero consentido de los franceses que estaba acostumbrado a reunir multitudes en sus conciertos fue despedido en los Campos Elíseos por unas 800 mil personas que entonaron canciones y vitorearon a su ídolo, muerto el pasado miércoles en su residencia de Marnes-la-Coquette, en los alrededores de la capital francesa.

(agencia reforma)

El último adiós a Johnny Hallyday dio lugar este sábado a un homenaje fúnebre como no se había visto en Francia desde hacía décadas. El rockero consentido de los franceses que estaba acostumbrado a reunir multitudes en sus conciertos fue despedido en los Campos Elíseos por unas 800 mil personas que entonaron canciones y vitorearon a su ídolo, muerto el pasado miércoles en su residencia de Marnes-la-Coquette, en los alrededores de la capital francesa.

“Parece que estamos en uno de sus conciertos. Es la misma gente, todos conocemos las canciones, pero es triste pensar que ya no habrá más conciertos de Johnny, se ha ido parte de nuestra vida”, dijo a Grupo REFORMA la parisina Sandra, que mientras cantaba enjugaba sus lágrimas.

“Yo asistí a 49 conciertos. Y a este homenaje”, señaló por su parte Karine, originaria de Lyon, en el sureste de Francia, que logró subirse a una de las dos fuentes centrales de la Plaza de la Concordia para ver el cortejo.

Escoltado por 700 motociclistas, todos adeptos de Harley-Davidson como el cantante, el cortejo fúnebre recorrió la famosa avenida de los Campos Elíseos. La esposa del cantante, Laeticia, y sus dos hijas adoptivas, Jade y Joy, siguieron a pie la carroza fúnebre pocos metros antes de llegar a la Iglesia de la Madeleine en donde esperaban los dos hijos mayores de Hallyday, David y Laura.

“Me conmovió mucho ver a su familia y los gestos de amistad que nos hizo Laeticia. Ella sabe que para Johnny su público era muy importante”, destacó Sandra.

Explicó que su madre, también fan del rockero, le puso ese nombre porque era el que Johnny y su primera esposa, Sylvie Vartan, habían previsto en caso de que su hijo David hubiera sido niña.

“Y si yo hubiera sido niño, me hubiera llamado David”, precisó Sandra.

A la ceremonia religiosa que duró cerca de dos horas acudió una pléyade de personalidades entre cantantes, actores, y dos ex Presidentes: Nicolas Sarkozy y François Hollande, así como el actual jefe de Estado, Emmanuel Macron.

“Para darle las gracias les propongo que aplaudamos al señor Johnny Hallyday”, dijo Macron en una breve intervención que hizo ante el público, antes de entrar a la iglesia.

La ceremonia, en la que allegados al difunto como el actor Jean Reno o la actriz Marion Cotillard leyeron pasajes bíblicos, comentarios o textos literarios, fue acompañada musicalmente por cuatro guitarristas que formaban parte del equipo de Hallyday pero sin que nadie cantara.

“Me emocionó escuchar la música de sus canciones y luego, cuando espera uno escuchar la voz de Johnny, finalmente no había ninguna voz, ya no teníamos su voz”, dijo Sandra.

Para despedir a Johnny, como lo llaman comúnmente los franceses, el público acudió desde todos los rincones de Francia y llegó muy temprano, a veces desde la noche anterior.

“Teníamos que venir, Johnny nos acompañó toda nuestra vida. Lo sigo desde que tengo 13 años, ya tengo más de 50. Con mis hermanos, con mi marido, siempre fue Johnny. Además, somos motociclistas, amantes de la Harley Davidson como él”, dijo Dominique, jubilada e integrante de un club de Harley Davidson.

Johnny Hallyday, que supo darle un toque francés al rock, también logró una empatía con un público transgeneracional y de distintas clases sociales que se identificó con el artista y con el hombre.

Cody de 23 años tenía un póster de Johnny en su habitación y no dudó en despegarlo para acudir este sábado a los Campos Elíseos y despedir a Johnny.

“Es una leyenda. Mis papás me hicieron descubrir su música; hace dos años los acompañé a un concierto y me encantó. Era el rock francés y algo más, algo muy francés”, dijo.

Simone, una abuelita ex profesora de sociología, que por nada del mundo se hubiera perdido esta despedida, también ve en Johnny a un emblema francés.

“Representaba el alma francesa. Entre su público había gente de todas las clases sociales. Era muy popular, pero también había intelectuales que lo seguían. Unió a los franceses”, opinó.

Si el gobierno dio el calificativo de homenaje popular y no nacional a la ceremonia en honor a Johnny Hallyday, la jornada conmemorativa no se limitó a los Campos Elíseos, pues en toda Francia los aficionados del cantante y los miembros de los clubes de Harley Davidson organizaron homenajes, entonaron sus canciones, vitorearon su nombre y escurrieron lágrimas, en ocasiones frente a pantallas de televisión, para seguir el recorrido de los Campos Elíseos y la ceremonia de la Madeleine.


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