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¿Por qué muchos maestros del LAUSD se resisten a un nuevo enfoque de disciplina?

El oficial de policía Henry Anderson en su ronda rutinaria en la escuela de Los Ángeles Robert E. Peary Middle School en Gardena.

El oficial de policía Henry Anderson en su ronda rutinaria en la escuela de Los Ángeles Robert E. Peary Middle School en Gardena.

(Irfan Khan / Los Angeles Times)

Dentro de un salón de clases en el sur de Los Ángeles, un niño molesta a una niña. El maestro lo cambia de lugar a la parte posterior del salón de clases, desde ahí frunce el ceño y hace un avión de papel que lanza en repetidas ocasiones sobre la pared. Otros dos niños pasean alrededor de la clase y casi llegan a los golpes.

“No hables de mi hermana”, le dijo uno de ellos al otro. La maestra se paró entre los dos y cuando intentaba poner orden, uno de los niños le dijo: “púdrete”.

Es otro día de perturbaciones en uno de los planteles del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles, que ha sido aclamado a nivel nacional por la Casa Blanca y por otros por su liderazgo en la promoción de políticas de disciplina de las escuelas, una disciplina más progresista.

El segundo sistema escolar más grande de la nación fue el primero en California en prohibir suspensiones por situaciones de desafío y anunció planes para desplegar una alternativa conocida como justicia restaurativa, que busca resolver los conflictos a través de un círculo o grupo de conversación y métodos que generen confianza.

La modificación ha generado cambios dramáticos: En el pasado ciclo escolar las suspensiones a nivel distrito cayeron a 0.55 %, en comparación con el 8% del 2007- 08, y los días perdidos por suspensión también disminuyeron a 5,024 de 75, 000 en el mismo período, según los datos más recientes.

El distrito decidió prohibir las suspensiones en medio de la preocupación nacional de que esto pone en peligro los logros académicos y que afectan de manera desproporcionada a las minorías, en particular a los afroamericanos.

Pero muchos profesores dicen que sus salones están sufriendo a consecuencia de los estudiantes problemáticos que huyen de las consecuencias de sus actos.

Culpan al distrito por no proporcionar el personal y la capacitación necesaria para cambiar de manera efectiva al nuevo enfoque - y sus quejas son respaldadas por el superintendente escolar del LAUSD Ramón Cortines. Cortines dijo que las nuevas normas de disciplina, que fueron impulsadas a través de la Junta de Educación y del ex superintendente John Deasy a quien él apoya, fueron mal ejecutadas. Comparó la aplicación con el deficiente esfuerzo que se hizo para equipar a los estudiantes y profesores con tabletas de Apple.

“Yo lo compararía con el Ipad”, dijo Cortines.

“No puedes plantear este tipo de cosas y creer que va a tener el impacto que debería tener. No hagan una declaración política para después no tener los medios para respaldarla”.

Alex Caputo- Pearl, presidente de United Teachers Los Angeles/ Maestros Unidos de Los Ángeles, dijo que el sindicato respalda el nuevo enfoque y que maestros con suficiente apoyo lo han utilizado efectivamente en las preparatorias Augustus Hawkins en el sur de Los Ángeles y en Roosevelt en Boyle Heigths. Pero las quejas generalizadas de los maestros sin esa clase de apoyo han impulsado planes sindicales para iniciar su propio entrenamiento”.

“Ahora estamos pagando las consecuencias de ... no tener el suficiente personal para hacer que esto funcione y hay una gran frustración”, dijo Caputo –Pearl.

Los partidarios más enérgicos de la justicia restaurativa en el consejo escolar son Steve Zimmer y Mónica García. Ambos dijeron que el esfuerzo es esencial para mejorar el rendimiento académico, tan importante como las prácticas de enseñanza y la administración de las gestiones financieras.

“Esto literalmente cambia la vida de los niños y su experiencia en la escuela”, dijo Zimmer, presidente actual. “Tenemos que hacer esto correctamente”.

Zimmer cuestionó los informes del deterioro de la disciplina, diciendo que estos problemas existían antes de que la política fuese promulgada hace dos años y eran el resultado de numerosos factores en las escuelas. Pero el consejero Richard Vladovic dijo que una implementación apresurada tenía el potencial para empeorar las cosas.

“No hemos proporcionado todo el entrenamiento que deberíamos, pero ese ha sido un tema histórico en la educación”, dijo. “Se le llama el diablo en los detalles. A veces significa dejar de hacer lo que estás haciendo y después hacerlo bien en algunos lugares, y luego hacerlo bien en todas partes”.

Sólo 307 de las 900 escuelas del distrito han recibido hasta el momento entrenamiento de justicia restaurativa bajo el plan de cinco años del distrito, esto de acuerdo con Earl Perkins, superintendente auxiliar de operaciones escolares. El año pasado, el distrito sólo presupuestó fondos para cinco consejeros de justicia restaurativa, hasta que la presión de la comunidad presionó a los funcionarios para aumentar ese número a 25. Este año, se añadieron otros 20 consejeros, esto es un total de $ 7.2 millones de dólares en gasto. Pero eso cubre menos de un tercio de las 181 escuelas secundarias del distrito, donde los problemas de disciplina son más agudos.

Los grupos comunitarios que monitorean el asunto dicen que no está claro cómo las escuelas están haciendo frente a los estudiantes rebeldes bajo las restricciones de suspensión - en parte debido a que el distrito no ha dado a conocer los datos sobre la cantidad, por ejemplo, se remiten a la oficina administrativa y qué pasa con ellos después. En Manchester Elementary y Markham Middle School en el sur de Los Ángeles, los directores reportaron haber enviado a los alumnos problemáticos a casa sin registrarlos como suspensión, pero Perkins dijo que este año no se han presentado tales informes.

Sylvester Wiley, un oficial de policía del LAUSD durante 32 años, dijo que las escuelas están llamando cada vez más a la policía para manejar a los alumnos problemáticos. “Ahora que no pueden suspenderlos, las escuelas quieren tener oficiales para que manejen las cosas, constantemente les digo que no podemos hacer eso”, dijo. “El desafío intencional no es un delito”.

En Los Angeles Academy Middle School en el sur de Los Ángeles, los maestros han solicitado un programa de detención para después de clases, pero no se ha implementado. Dicen que se sienten abrumados por lo que consideran respuestas ineficaces para los estudiantes que empujan, amenazan y maldicen. El estrés de la disciplina dio lugar a que dos profesores tomaran permisos de ausencia en los últimos dos meses.

“Mis maestros han llegado a su límite”, dijo Art López, representante sindical de la escuela, en una carta que escribió al dirigente sindical Colleen Schwab y que fue obtenida por El Times. “Todos los que trabajan aquí están plenamente conscientes de cómo la falta de consecuencias ha afectado al lugar. Los profesores con un alto número de estudiantes con problemas de disciplina caminan en una línea muy fina entre el estrés extremo y el colapso emocional”.

López escribió que muchos profesores sentían que los administradores estaban poniendo toda la carga de la disciplina en los maestros porque ya no pueden suspender a estudiantes indisciplinados y carecen de personal para manejarlos fuera del aula. Associated Administrators of Los Angeles/Administradores Asociados de Los Ángeles, que representan a los directores y a otros, no quisieron hacer comentarios.

Michael Lam, un profesor de matemáticas de octavo grado, dijo que bajo las nuevas normas de disciplina ha visto un aumento de agresividad entre los estudiantes.

“¿En dónde está la justicia para los estudiantes que desean aprender?”, dijo, en una participación en un foro celebrado recientemente como parte del proceso para seleccionar el siguiente superintendente del LAUSD. “Me temo que nuestros estándares están bajando cada día más”.

Cortines, de 83 años, dijo que a finales del año pasado, él interrumpió una pelea entre estudiantes de Markham Middle School, de la cual dijo estaba “fuera de control”.

“Hubo muchos problemas”, y no sólo con la justicia restaurativa, dijo. “Creo que no hemos proporcionado el apoyo adecuado para la administración de las muevas políticas. Creo que no hicimos el seguimiento adecuado”.

Cortines dijo que la situación ha mejorado en Markham. El director, Luis Montoya dijo que el cambio llevará tiempo, pero que el progreso debía cosecharse este año debido a que el distrito ha proporcionado un miembro del personal de tiempo completo para el programa de justicia restaurativa y un maestro ha sido nombrado para ayudar a dirigir los esfuerzos.

Algunos profesores tienen dudas, debido en parte, a la alta rotación de personal que también ha obstaculizado los esfuerzos. Un consejero del programa de justicia restaurativa de gran prestigio fue despedido en enero porque se terminaron los fondos y 10 de los 11 profesores destinados al trabajo de Justicia Restaurativa de la escuela el año pasado abandonaron el plantel.

Sin embargo, las escuelas con suficiente personal y capacitación reportan éxito. En Jordan Middle School en Watts, por ejemplo, a partir de octubre las suspensiones se han reducido a sólo una, en comparación con 22 durante el mismo período del año pasado. La escuela ha puesto en marcha un programa bien atendido, dirigido por un decano y dos consejeros, que se reúnen con los estudiantes con problemas en una habitación designada con carteles que ofrecen consejos sobre la práctica, tales como hablar y escuchar con respeto.

En Gardena High School, la directora Rosie Martínez dijo que la escuela comenzó a utilizar la justicia restaurativa el año pasado y que todos los maestros pidieron mantener los círculos de debate para construir un sentido de comunidad y confianza. Cuando los estudiantes se portan mal, son enviados con la coordinadora Deborah Moore, para que resuelvan sus conflictos.

“Conseguir que todos se suban a abordo es un proceso lento”, dijo Daron Andrade, decano de estudiantes. Sin embargo, agregó que el nuevo enfoque parece haber reducido las discusiones y las peleas.

Los estudiantes que han experimentado las prácticas restaurativas dicen que les ha ayudado.

Nataya Ross, de 17 años, y Maya Smith de 16, fueron referidas a los círculos de justicia restaurativa después de participar en peleas en el plantel escolar. Los estudiantes se turnaron para compartir sus sentimientos sobre el conflicto y de cómo hacer las cosas bien.

“Cuando escuché por primera vez sobre el círculo, pensé que sería inútil”, dijo Nataya. “Ahora creo que es bueno. Mi mejor amigo y yo estamos en él y nos hizo sentirnos bien en dos minutos. Sólo teníamos que sacar un montón de cosas fuera de nuestro pecho”.

Maya también pensaba que el círculo era “tonto” al principio. “Pero realmente ayuda”, dijo. “Me hizo madurar un poco. Creo que estoy mucho mejor de cómo estaba el año pasado”.

Los estudiantes dijeron que algunos profesores creen que el nuevo enfoque ha agravado los problemas de disciplina. Pero también dicen que si están expuestos a ella, la justicia restaurativa tiene el potencial de ayudar a todos los estudiantes.

Conseguir financiamiento total para difundir la práctica en todos los planteles es el objetivo final del distrito, dijo Perkins.

“Tenemos que enseñar a nuestros estudiantes a ser buenos ciudadanos ... no necesitan perder tiempo de clases para que esto suceda”, dijo.

Twitter: @teresawatanabe

Twitter: @howardblume

Traducción Diana Cervantes

Si desea leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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