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¿Lo tienen todo? Estrella de las redes sociales narra su infierno y decide renunciar a sus likes y seguidores

En las redes sociales Essena O’Neill fue durante tres años una verdadera reina. Todos los días deleitaba a sus seguidores con fotografías en las que se le veía posando ropa de marca, bikinis y proyectando un estilo de vida que era poco menos que idílico.

Todo esto hasta hace unos cuantos días, cuando decidió que su vida en las redes electrónicas había llegado demasiado lejos y decidió terminar con lo que se le había convertido en una verdadera adicción, en la que los “likes” y los “followers” eran la droga que consumía ansiosamente.

"Todo era falso. Por ejemplo, la fotografía que tome para posar en el bikini, tuve que hacer mas de 100 tomas para poder mostrar un estómago completamente plano", asegura Essena O'Neill en medio del llanto.

“Todo era falso. Por ejemplo, la fotografía que tome para posar en el bikini, tuve que hacer mas de 100 tomas para poder mostrar un estómago completamente plano”, asegura Essena O’Neill en medio del llanto.

(Instagram/Essena O’Neill)

Durante tres años, esta joven modelo australiana de 18 años de edad, se dedico, de día y de noche a construir una vida artificial en las redes sociales. El esfuerzo rindió frutos. Hasta el día en que decidió dar un giro a su vida, había conseguido más de medio millón de seguidores en Instagram; más de 250,000 seguidores en sus cuentas de YouTube y Tumblr, y un promedio de 60,000 visitas a su cuenta de Snapchat.

“La imagen que había construido, estaba completamente alejada de la realidad”, dice O’Neill en un video que se encuentra en su página https://www.letsbegamechangers.com/ en el que confiesa a sus seguidores la verdad acerca de sus fotografías y las cosas que hizo durante ese tiempo para conseguir seguidores.

“Todo era falso. Por ejemplo, la fotografía que tome para posar en el bikini, tuve que hacer mas de 100 tomas para poder mostrar un estómago completamente plano”, asegura O’Neill en medio del llanto. “Ese día apenas si había comido, y le estuve gritando a mi hermana menor que siguiera tomando fotos, hasta que tuviera una que me gustara”.

Los resultados de esa popularidad no se hicieron esperar. En Los Ángeles le llovieron contratos para modelar y cada mes recibía cheques de Youtube, como pago al alto trafico que generaban sus videos.

Pero a cambio de los likes que esperaba ansiosamente, O’Neill empezó a vivir un verdadero infierno. Su afición se convirtió en una adicción que le quito el hambre, el sueño, las amistades y al final, su alegría de vivir.

Al darse cuenta de lo que se había convertido su vida, O’Neill decidió dar un giro radical a su presencia en las redes. Lo primero que hizo fue cambiar el titulo de su página y la bautizo con el nombre de LAS REDES SOCIALES NO SON REALES. Después borro más de 2000 imágenes y después comenzó a reescribir los pies de fotografías, explicando las circunstancias reales en las que se tomaron las fotografías.

En una de las fotos, en las que se le ve en un vestido a rayas, O’Neill explica que le pagaron 400 dólares por posar con ese atuendo. “En ese tiempo tenía alrededor de 150 mil seguidores, pero sabía que con medio millón, podía recibir hasta 2000 dólares por cada post que hiciera. No hay nada de malo con aceptar el dinero de las grandes marcas, pero creo que uno debería de decírselo a sus seguidores. Esta foto no tenía nada importante, no es ético haberlo hecho así (Aunque en ese tiempo no lo sabía). Mi punto ahora es decirles a todos que LAS REDES SOCIALES NO SON REALES. Tengan cuidado con la gente que promueve cosas, pregúntense cuál es la intención que hay detrás de cada foto”.

“Yo creaba esas imágenes con el propósito de que me aceptaran. Las redes sociales me permitían ganar dinero engañando a la gente. Yo había creado una imagen de mí misma que era de una gran perfección, pero todo era artificial”, dijo recientemente. “Hoy quiero que los demás sepan que hay una vida más allá de las redes sociales”.


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