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No se murió el Grito en El Zócalo

Con Mijares y Emmanuel celebraron El Grito en El Zócalo.

Con Mijares y Emmanuel celebraron El Grito en El Zócalo.

(Agencia Reforma)

Un “Niño Héroe”, enfundado en un atuendo casi idéntico al del Colegio Militar de aquel 1847, bailaba al ritmo de “Bella Señora”, imitando los pasos de Emmanuel. Y una mujer, portando orgullosa un traje de tehuana, acompañaba a Mijares con su voz al interpretar “Bella”.

La bandera, ondeando, con la brisa nocturna, estaba perfecta para la foto, y en la plancha del Zócalo, un ejército de 65 mil mexicanos (según cifras oficiales) con sombreros charros, bigotes falsos, coronas de flores y moños tricolores, se entregaban a la fiesta musical.

Por ahí estaba un Miguel Hidalgo con todo y estandarte de la Virgen de Guadalupe y hasta la Corregidora Josefa Ortiz de Domínguez.

Con Mijares y Emmanuel

Con Mijares y Emmanuel

(Agencia Reforma)

No se trataba de un raro encuentro de cosplayers de personajes patrios, sino la celebración del Grito de Independencia. Y para responder esos “vivas”, los últimos de Enrique Peña Nieto como Presidente del País, más valía abrir garganta con éxitos como “No se Murió el Amor” y “El Rey Azul”.

Los cantantes, que como ensamble han hecho historia sobre los entarimados nacionales, fueron el gran corolario a una jornada artística en la Plaza de la Constitución, que incluyó a Alicia Villarreal y La Sonora Dinamita de Lucho Argain y Elsa López.

Ni la lluvia que cayó en lapsos ligeros, ni el combate de box en Las Vegas de Saúl “Canelo” Álvarez y Gennady Golovkin, parecieron ahuyentar a la gente.

“Hay que celebrar. Nunca hay que dejar de celebrar”, dijo Jonás Pérez, cuando se le preguntó por qué asistir al primer cuadro de la capital en una noche como la de ayer .

Llegar hasta el Zócalo no fue cosa fácil: hubo que sortear estrictos filtros de seguridad en filas de espera de más de 30 minutos y resignarse a celebrar a lo sano, sin alcohol, ni siquiera comida, elementos prohibidos. Pero aun así, el mexicano se sabe enfiestar.

El Grito

El Grito

(Agencia Reforma)

Bastó agua y electrolitos, que repartieron a la entrada, para improvisar brindis y choques de vasos de plástico. Y entonados con la mÚdica, hasta algunos policías y personal de la Cruz Roja se animaron a corear “Soldado del Amor” y “Detenedla Ya”.

Marisela, nacida en Michoacán, pero radicada en Houston, explicó que no acudió por los cantantes: deseaba enseñar a sus sobrinos el amor por el País que la vio nacer.

“Allá (en EU) festejamos el 5 de mayo, pero no es igual”, lamentó.
En cambio, señoras que cantaban y se movían casi como si fueran coristas de Emmanuel o Mijares, asistieron sólo para ver a sus ídolos, tras lo cual se retirarían. Querían dar el Grito en casa, en familia.

La interpretación de Emmanuel y Mijares no pudo haberse dado en cualquier otro foro. El verde y blanco y rojo estaba aquí y allá, en la iluminación del Antiguo Palacio del Ayuntamiento y en Palacio Nacional, así que se pusieron a tono.

Entonaron “México, Lindo y Querido”, “Me Cansé de Rogarle”, “El Rey”, “Serenata Huasteca” y “Cielito Lindo”, al lado del mítico Mariachi Gama Mil.

Unas manos rasgueaban una guitarra con fuerza, acompañándolos. Eran de un niño de unos 6 años, que cargaba como tesoro una réplica del instrumento que aparece en la película Coco.

Desde el Zócalo, acompañado por sus padres, se sentía igual de orgulloso por ser mexicano que los artistas arriba del escenario.


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