Anuncio
Share

Mauricio Ochmann revisa los estereotipos en ‘El sexo débil’, mientras se aleja del machismo (y del narco)

Mauricio Ochmann

Mauricio Ochmann

(Ulises Alatriste)
Los Ángeles

Hace unos días, nos encontramos en persona con Mauricio Ochmann para hablar de “El sexo débil”. Y con esto no nos referimos al anticuado término con el que se solía distinguir a las mujeres, sino a una producción televisiva que se presenta actualmente en NBC Universo y que critica justamente esos parámetros desde su primer episodio, en el que los miembros masculinos de la familia Camacho se ven súbitamente abandonados por sus respectivas mujeres.

“Cuestiona el machismo en nuestra sociedad, que es padecido tanto por las mujeres como por los hombres, así como ese feminismo que, al hacerse demasiado exagerado, se convierte en el machismo de las mujeres”, fue lo primero que nos dijo el actor, quien interpreta aquí un papel muy distinto al del implacable narcotraficante “Chema” Venegas de “El señor de los cielos” (el mismo que, dicho sea de paso, no participará del todo en la cuarta temporada de la serie debido a compromisos laborales del mismo intérprete).

Y es que, en este caso, Ochmann hace de Julián, un cirujano estético que, en palabras del entrevistado, es extremadamente materialista, superficial y frívolo. “Maneja su vida a través de sus bajos instintos, porque sólo le interesan las mujeres, el poder, el dinero y las apariencias”, describió el intérprete. “Pero la verdad es con todo esto esconde sus propios miedos e inseguridades, y a la larga se dará cuenta de que la vida no es como la concibe”.

En vista de que nuestro interlocutor ha sido todo un galán de telenovelas, era inevitable preguntarle por sus semejanzas con el personaje. “Bueno, en mi casa el sexo débil soy yo, porque siempre termino diciendo: ‘Amor, lo que tú quieras’”, nos respondió, en evidente alusión al hogar que comparte en Los Ángeles con Aislinn Derbez, la hija -también actriz- del popular Eugenio Derbez. “¡En serio!”

Pero el intérprete no dejó de admitir ciertos parecidos (positivos, claro está). “Me dejaron jugar mucho con el personaje y ponerle mi sentido del humor; hay ciertos aspectos de comedia que le pude meter, y por ese lado, se relacionó también con confrontaciones mías que me resultaron necesarias para crecer”, afirmó.

Según él, esta afirmación no tiene solo que ver con los serios problemas con las drogas que tuvo que enfrentar en algún momento, sino a aspectos personales más profundos que se relacionan al hecho de haber sido un niño adoptado. “Tuve que enfrentar los miedos y los traumas que llevaba encima, buscar la raíz de muchísimas cosas”, reveló.

“Muchas veces no cuestionamos el modo en que nos comportamos; ‘así soy, enojón’, podemos decir”, prosiguió, lo que insinúa la presencia de ataques de rabia en el pasado. “Puede ser, de alguna manera. Pero ahora me aguanto”.

“No hay un solo ser humano en la faz de la Tierra que no tenga problemas”, dijo. “Todos pasamos por etapas difíciles que te marcan. Por muy feliz que hayas sido, siempre hay algo que te generó ciertos obstáculos, y a veces hay que rascar para descubrirlo”.

Lo que no parece haber sido muy traumático para él es actuar en las numerosas escenas eróticas que se presentan en “El sexo débil”, y que involucran en un momento dado un trío. Por ese lado, es razonable esperar que la ya aludida Aislinn no se sienta demasiado feliz si ve esos momentos en la pantalla chica, por más que pertenezcan a las filas de la ficción.

“La verdad es que hice esta serie hace tres años, cuando Aislinn no se encontraba dentro de mi vida”, nos respondió Ochmann con una sonrisa (en esa época, ya estaba también divorciado de María José del Valle, con quien tuvo una hija).

“No sé si Ais [sic] vaya a ver ahora la serie, pero nos tenemos muchísima confianza y los dos somos actores. Estando ya con ella, me ha tocado hacer escenas de ese tipo en diferentes proyectos, y a ella también; e incluso nos tocó compartir una en una película”, comentó, en referencia a la comedia romántica “A la Mala”, que se lanzará en DVD y Blu-ray el 4 de agosto.

“Debido a lo que hacemos, es inevitable que pasen cosas así”, dijo. “Pero los dos sabemos cómo nos comportamos en un set, y eso nos brinda mucha libertad”.

Como ya lo hemos insinuado, “El sexo débil” tiene escenas bastante candentes, en aparente consonancia con el estilo actual de las series provenientes de Latinoamérica, que buscan separarse con ello de la visión mucho más conservadora de las telenovelas del pasado, pese que comparten con ellas más de una semejanza.

“Se está tratando de ofrecer historias con diferentes matices, que no sean la clásica trama de ‘La Cenicienta’ o el trío del bueno, el malo y la heroína”, retomó Ochmann. “Pero yo no tengo problemas con eso de los títulos; cuando me preguntan por ‘El Señor de los Cielos’, yo digo que es una ‘narconovela’, porque aunque las llamen series, tienen todavía el formato de las novela, ya que se transmiten de lunes a viernes o a jueves”.

“Pero la diferencia está en el hecho de que se arriesgan a contar otro tipo de cosas, como es el caso de este programa, donde aparte de mi personaje, que es una máquina sexual a la que le empieza de pronto a fallar la máquina, hay un hermano que es tradicional, otro que es psicólogo y se enfrenta a sus demonios y otro que es gay”, detalló.

Para terminar, no pudimos evitar la tentación de preguntarle si era realmente cierto que los actores no se excitan durante la grabación o la filmación de escenas de alto voltaje que involucran normalmente camas y sábanas.

“La gente piensa que esas escenas son fáciles y divertidas, pero en un set hay cerca de 25 personas alrededor y muchas lámparas; todo está orientado a que las imágenes se vean lo más realistas que sea posible, y la dificultad es mayor porque los actores tienen que sentirse cómodos y la luz tiene que caer en puntos específicos, por lo que hay que cuidar muchas cosas”, precisó.


Anuncio