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Mario Casas, el consentido de Netflix que 'se la juega todo' para seguir los pasos de los monstruos del cine

Ni las series ni las películas de Mario Casas han sido promocionadas en Estados Unidos. Tampoco ha sido modelo de un producto promocionado internacionalmente, o ha asistido a eventos o alfombras rojas en Los Ángeles, Miami o Nueva York para darse a conocer. Sin embargo, su participación en el Festival de Cine de Miami desató reacciones que daban para dudar si había aparecido alguna de las grandes estrellas de Hollywood o hasta algún ídolo juvenil. ¡Así de intensas!

En la sala en Miami Beach, donde se estrenó su película “Bajo la piel del lobo”, su aparición provocó gritos y aplausos de mujeres de todas las edades, que sorprendieron desde los organizadores, hasta al mismo Casas. “No es para tanto”, dijo en sus esfuerzos por calmar a la audiencia, dejando en evidencia la timidez que más de una vez ha asegurado que le caracteriza.

En lo de tímido lleva razón. No, al calificar la reacción de sus fans latinas, que llevan años esperándole tras una sostenida dieta de Mario Casas en Netflix, donde en este momento se pueden ver al menos nueve de sus producciones. Se trata de dos de las series que le hicieron un ídolo de las adolescentes en España “El Internado” y “El Barco”, además de películas como “Eden” uno de sus dos esfuerzos en inglés, además de las exitosas “Palmeras en la nieve”, “Toro” y “Contratiempo” entre otras. Su icónica “Tres metros sobre el suelo”, está en Amazon.

“Esas plataformas Netflix, HBO, Amazon están haciendo cosas fantásticas por los actores”, dijo Casas a Hoy. “Son ventanas que te dan a conocer afuera de mi territorio, que es Europa. Qué han enseñado mi trabajo a los Latinoamericanos y aquí en Estados Unidos”.

Hollywood le interesa, pero no parece deslumbrarle. “Como actor lo que quiero es que mi trabajo sea visto y que llegue a la mayor parte del público”, afirmó y queda claro que nada llega a más gente que una producción estadounidense. “Yo estoy dispuesto a rodar en cualquier parte y en el idioma que haga falta”.

Ya lo ha intentado. En 2015 se estrenaron sus dos películas en inglés: “Los 33”, sobre la historia de los mineros chilenos rescatados tras dos meses bajo tierra, y “Eden”, donde interpretó a un arquero de fútbol. Su físico le habría permitido desarrollar protagónicos sencillos del arquetipo del chico guapo, pero Casas prefiere el desafío a lo conocido. “Yo veo la madurez del actor como un esfuerzo por crear mensajes distintos y no estancarte en un target de público, o un tipo de personaje al que estás acostumbrado”.

Ese esfuerzo ha creado personajes tan impactantes y diferentes como Martinón, el ermitaño alrededor del que director Samu Fuentes tejió la película “Bajo la piel del lobo”. “Me interesaba mucho explorar el tema de la soledad en estos momentos en los que pareciera que nadie está nunca solo, pero que estamos más solos que nunca”, explicó Fuentes a Hoy Los Ángeles.

Para realizar el personaje del cazador que vive prácticamente aislado en la España de los años 30 y se comunica prácticamente a través de gruñidos, Casas engordó unas 30 libras y durante seis semanas de invierno se internó en la provincia de Asturias. Como bien dice el título del filme, se metió en la piel de un hombre traumatizado por su padre y como él mismo dice “a quién no le gustan los seres humanos”.Al terminar el rodaje, la antítesis. Casas debió adelgazar no solo lo que había engordado sino que debió perder la misma cantidad para encarnar al fotógrafo catalán Francesc Boix, quien durante su cautiverio a manos nazi logró capturar los asesinatos en el campo de concentración de Mauthausen. Sus fotografías sirvieron de pruebas contra el III Reich en el juicio de Nuremberg.

Aunque creció viendo las transformaciones de mounstros del cine como Robert de Niro y Al Pacino, el referente de Casas a la hora de construir su carrera es más cercano. “Me voy a casa, como es un Javier Bardem, lo admiro muchísimo. Me parece que es una actor que trabaja muy para afuera, que crea personajes con un carisma que ya te atrapan desde el primer momento”, indicó.

“Me fijo en ese tipo de carreras lo que veo al final es que arriesgan mucho que se juegan, para bien y para mal por que a veces no sale bien, pero es como me quiero desarrollar”, subrayó.

Casas dice haber parado, por ahora, con los altibajos de peso, pero dice estar dispuesto a hacer lo que sea necesario para crear un personaje convincente y expandir su carrera, incluso pasar la incomodidad de exponerse directamente ante el público en festivales como el de Miami. De eso parece que le queda bastante. Ya tiene dos películas más en la parrilla: “The Last Party” y “Altitude” . Se ha rumorado que prepara una tercera con Carlos Saura, pero aunque las publicaciones especializadas lo dan por hecho, Casas lo deja en eso rumores.

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