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(Opinión) Latinos en el entretenimiento estadounidense del 2017: sus posibilidades

Wagner Moura se convirtió en el intérprete de Pablo Escobar en "Narcos", una serie que, a diferencia de las historias semejantes de las televisoras en español, planteó una propuesta bilingüe y novedosa.

Wagner Moura se convirtió en el intérprete de Pablo Escobar en “Narcos”, una serie que, a diferencia de las historias semejantes de las televisoras en español, planteó una propuesta bilingüe y novedosa.

(Cortesía Netflix)

Si no eres republicano (y esperamos sinceramente que no lo seas), el 2016 no fue precisamente un año para recordar; de hecho, sus maldades se extendieron con generosidad al mundo del entretenimiento, cobrando una multitud de víctimas de las que se habló ya extensamente.

En el mundo latino, el asunto no fue tan grave en términos de gran alcance, porque la única figura realmente vigente que se marchó fue Juan Gabriel; y no hay que olvidar que el calendario mismo se abrió de manera memorable para los cineastas criados en México debido al triunfo superlativo de Alejandro G. Iñárritu y Emmanuel Lubezki en categorías importantes del Oscar gracias a la celebrada cinta “The Revenant”. Este año, en cambio, el panorama luce mucho más desolador.

Y es que ahora, ni los Premios de la Academia ni los Globos de Oro (segundos en importancia dentro de este rubro) tienen en sus filas a una película en la que el talento principal haya sido hispano en lo que respecta a sus apartados principales, aunque, claro está, los mismos Globos, que se entregan el domingo de esta semana, han vuelto a nominar a Gael García Bernal por un papel protagónico en “Mozart in the Jungle” que le dio ya el galardón como Mejor Actor en una Serie de TV Cómica o Musical (lo que fue otro triunfo notorio de los mexicanos en en la industria estadounidense).

Esto demuestra que las victorias de estos personajes, sumadas a las inmediatamente anteriores de Alfonso Cuarón y su “Gravity”, no son parte de un fenómeno creciente, sino que respondieron a circunstancias individuales; además, ninguno de los citados trabajó en historias específicamente latinas, por lo que no se trata tampoco de que Hollywood y los ejecutivos de la pantalla chica anglosajona se encuentren desesperados por contar nuestras experiencias. La mejor prueba de ello es que si bien los Globos han nominado a la cinta chilena “Neruda” en su categoría de Mejor Película en Lengua Extranjera, los Oscar no tendrán esta vez a ninguna competidora latina en su apartado equivalente.

En lo que respecta a la música, el tema es más complicado, porque el hecho de tener un Grammy Latino le da supuestamente una enorme oportunidad de lucimiento a los artistas que cantan en español; pero esa ceremonia es vista esencialmente por nuestra comunidad, y si algún anglosajón se anima a sintonizarla, se verá sometido a una fila interminable de presentaciones comerciales que confirmarán en su mente lo que determinan los clichés. Es algo que no cambiará probablemente en el 2016, del mismo modo en que no se vislumbra hasta ahora un representante hispano que logre realmente impactar a los angloparlantes como lo hicieron hace ya varios años Shakira y Ricky Martin.

En estas condiciones, el medio que parece tener mayores posibilidades de llevar el espíritu latino a la totalidad de la Unión Americana es la televisión; pero no nos referimos a la televisión convencional en español, que seguirá con sus telenovelas, sus narcoseries y su Don Francisco hasta el cansancio, sino a la de pago, sobre todo en lo que se refiere a Netflix, que ha abierto puertas de lo más prometedoras con “Narcos”, una producción cuyos diálogos son mayormente en español, pero que tiene un porcentaje suficiente de inglés como para no espantar a quienes no hablan nuestra lengua. En ese sentido, lo importante aquí es ofrecer propuestas que, en medio de su ‘latinidad’, le dejen al menos un poco de espacio a los ‘gringos’ y, por supuesto, se encuentren muy bien hechas.


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