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Roberto Carlos, el hombre que sabe y se hace querer

Roberto Carlos puso a suspirar a su fiel audiencia en el Mandalay Bay Events Center de Las Vegas, Nevada.

Roberto Carlos puso a suspirar a su fiel audiencia en el Mandalay Bay Events Center de Las Vegas, Nevada.

(Cortesía )

Es evidente la comunión que aún ha sabido mantener Roberto Carlos con su público a través del tiempo. La relación es muy fuerte y la noche de este viernes lo pudimos comprobar en la Ciudad del Pecado.

Todavía recuerdo cómo mi madre y mis tías escuchaban los discos de acetato y no paraban de oírlos hasta rayarlos con la aguja del tocadiscos, porque los cassettes los guardaban como sus más grandes tesoros.

Para ese entonces, las canciones del vocalista de la cabellera larga ya comenzaban a formar parte de la banda sonora de sus vidas; y por supuesto, de la mía y la de mis hermanos que también las escuchaban siendo unos niños, aún sin entender la temática de sus canciones cargadas de amor y hasta de sexo, pero con letras acariciadas de elegancia y sutileza.

Eran los años setenta, cuando Roberto Carlos se volvía un cantante más romántico gracias al poeta portugués Manuel Morais. Sus éxitos comenzaban uno a uno a inundar las emisoras de radio, las discotiendas y los hogares, no sólo de Brasil, sino de todo el continente y en nuestra casa de Lima, Perú no era la excepción.

Y hoy cuando hay grandes estrellas de su época que han ido perdiendo su voz y ya no les dá para alcanzar las mismas notas que lograban en sus mejores épocas, la de Roberto Carlos sigue casi intacta, eso sí, con leves matices que el tiempo le cobra de manera natural a una persona de 74 años de edad.

Pero a diferencia de otros que saben que ya no tienen el tono de antes, Roberto Carlos la ha sabido mantener al igual que a su fiel público que anoche lo fue a ver en concierto al Mandalay Bay Events Center, de Las Vegas, Nevada.

“O Rei”, como se le conoce en Brasil, se reencontró con su audiencia, en su mayoría parejas adultas, que lo vieron surgir en un escenario bañado de humo azul a dos dias después de que La Academia lo reconociera como La Persona del Año con un concierto de sus colegas en el marco de las celebraciones del Grammy Latino. “Qué placer estar con vosotros. Vamos a falar (hablar) y cantar en español o portugués”, dijo ante el aplauso de sus fans.

“Estaba en mi apartamento en Copa Cabana y de pronto me dieron la noticia de este premio de Persona del Año y fue maravillo”, agregó emocionado ante su público que se mostraba con ganas de cantar junto a él sus canciones que se incluyen en los más de 120 millones de discos vendidos que en todo el mundo; todo un récord para un cantante latinoamericano.

Roberto Carlos canta “Qué será de tí" en Las Vegas, Nevada

“Qué será de tí" fue el primer éxito que desde temprano puso a vibrar a la audiencia, que lo siguió en los coros, los mismos que continuaron con “Cama y mesa” y “Detalles”, llenando de romanticismo el escenario adornado de luces que simulaban un cielo estrellado.

Con “Desahogo”, el astro canarinho puso a suspirar a las damas que esa noche llegaron del brazo de sus parejas.

“El amor por mi madre siempre fue el más grande”, recordó antes de darle voz a su legendario “Lady Laura” con su banda conformada por que interpretó con la ayuda de violines, chelos, un piano de cola, saxos y guitarras.

La melodía se tornó un poco más bailable minutos después, y al ritmo de las cuerdas de su guitarrista, el cantante entonó a placer su recordado “Mujer pequeña”.

“La verdad que fuí un atrevido al interpretar este tema que lo cantó Paul McCartney”, dijo sobre el legendario “And I love her” de The Beatles que interpretó magistralmente ante el aplauso de sus fans.

También aprovechó para interpretar otros clásicos bailables de su larga trayectória que lo pusieron a él mismo a bailar al son de sus palmas.

Sin embargo, el público le pedía temas como “Concavo y Convexo”, “Amada Amante” y “Amigo”, pero la estrella de la música parecía que las guardaba para el momento indicado.

Entretanto, Roberto Carlos dedicaba sus temas cargados de amor. “Porque siempre le he cantado al amor. Pero en un momento me dí cuenta que habia hablado de todo en el amor, pero me faltaba hablar de algo… de sexo. ", dijo ante la risa de los presentes y luego continuó.

"¿Pero cómo lo iba a hacer?...Pero les confieso que las tres cosas que más me gustan son... en segundo lugar tener sexo, en primer lugar, sexo con amor y en tercero comerme un helado”, dijo ante las carcajadas de los presentes. Pero esas palabras no eran más que la antesala a su interpretación de su éxito “Te propongo”.

Entre pausas, las damas le gritaban “Te amo”, “Hermoso”, pero Roberto Carlos seguía concentrado en lo suyo.

En el momento de darle voz al éxito “El gato en la oscuridad” la audiencia ya se encontraba elevada hasta las nubes y lo acompañaba a viva voz en los coros de este clásico. “Yo la grabé en español y no la entendía. Porque nunca había visto un gato azul”, dijo “Y después que me la tradujeron al portugués, menos que la entendí”, dijo con gracia.

Con el clásico “El día que me quieras”, de Carlos Gardel, Roberto Carlos tiñó de nostalgia el recinto al tiempo que veíamos a algunas parejas de antaño cantar con los ojos cerrados y tomados de la mano. La escena se tornaban mucho más romántica que al principio.

Los coros se acentuaron con “La Distancia”, el mismo con el que combinó el español con su natal portugues.

Las palmas comenzaron a sonar con “Yo te amo” y con el mega éxito de su carrera “Jesús Cristo”, levantó de sus asientos a muchos de la audiencia que le confirmaban a viva voz que “yo estoy aquí".

Las rosas blancas y rojas con un beso estampado en sus petalos, no podían faltar a casi el final de sus concierto. Se tomó casi 10 minutos para repartirlos entre las damas de las primeras filas.

Así se despidió, pero el público quería otra. Y ese fue el momento en el que desembolsilló los temas que le estuvieron pidiendo a gritos a mitad de su espectáculo, “Amada amante” y “Amigo”, dejando en el olvido a “Cóncavo y convexo” que nunca llegó para el pesar de muchos, incluyéndome a mi.

El cierre no pudo ser otro que con un “Un millón de amigos”, el tema que para muchos se ha convertido en el himno a la paz y la amistad, la misma que se mantiene intacta entre él y sus seguidores que esa noche lo despidieron entre aplausos y ovaciones.


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