Riden culto al metal

Las Pirámides del Sol y la Luna dominaban el horizonte. Y en un instante de la jornada, Tláloc, dios de la lluvia, se hizo presente.

Eso empeoró la complicada situación que se vivió ayer en el primer día del metalero ForceFest. Y es que muchos asistentes se quejaron de la mala organización desde el acceso al recinto, donde el agua hizo que el Club de Golf Teotihuacán se convirtiera en un inmenso fango imposible de transitar por momentos.

Alrededor de las 16:00 cayeron las primeras gotas, luego la lluvia arreció y así se mantuvo por una hora. La tormenta propició la interrupción de los shows por unos 30 minutos, por lo menos en los dos escenarios principales de los seis instalados.

Los organizadores no proporcionaron la cifra de asistentes. Y hasta se interrumpió la entrada al lugar, según Raquel Gamboa, quien esperó casi una hora para ingresar.

"No sé si tenían bien la organización y con el clima todo se descontroló, pero hasta ahorita siento que es muy mala", dijo la chihuahuense, de 33 años.

Aun así, los asistentes se veían dispuestos a seguir la fiesta metalera, que comenzó casi a las 13:00 horas.

Con la lluvia aparecieron los impermeables, y el color negro predominó en los atuendos de hombres, mujeres y niños.

Mojados y con frío, pues la temperatura descendía, la mayoría de los fans no perdió el ánimo, agitó sus cabezas y armó el slam cuando Pop Evil reanudó el festín, seguido de P. O. D.

"¡Tantas buenas bandas! Estamos agradecidos de estar en el escenario y hacer un poco de ruido", dijo Sonny Sandoval, vocalista, antes de interpretar su hit "Alive".

Luzbel emocionó a quienes se apostaron frente al Leyendas del Rock MX Stage, para bandas nacionales.

A la gente no le importó el lodazal: ensució tenis, botas y ropa, se cayó y se levantó; lució "lunares" de tierra en la cara. Subió a la rueda de la fortuna y al kamikaze, visitó la zona de vikingos y el Tianguis del Chopo.

Tampoco dejó de hacer fila en los puestos de cerveza, que consumió incluso con agua del cielo. Y en el Force Bank, donde podía recargar pulseras para comprar productos.

Cayó la noche, llegó más gente y se volvió más difícil circular, sobre todo alrededor del Telcel Stage y Main Stage 2, que tenían zonas preferentes a las cuales muchos querían colarse, lo que causó la molestia de varios, ya que quienes compraron un boleto general debían irse más atrás en la explanada.

Stone Temple Pilots presentó a su nueva voz, Jeff Gutt, quien lleva menos de un año al frente (el vocalista fundador, Scott Weiland, y su sucesor, Chester Bennington, murieron recientemente)

Acampan desde el viernes
Muy pocos festivales en México ofrecen un área de cámping, así que con el ForceFest muchos se animaron a vivir la experiencia.

Y más si viajaron de Querétaro, como Maximiliano Kopca y Yesenia Rangel. Por mil 800 pesos compraron un paquete que incluyó transporte, entrada general y oportunidad de acampar.

"Se nos facilita mucho que haya este tipo de espacios. Cada vez hay más festivales que ofrecen esto, porque la mayoría son de dos días. Es algo diferente", dijo la joven, de 25 años.

Cientos de personas armaron las tiendas de campaña, de diferentes tamaños. Algunos las montaron en minutos, otros batallaban más.

Varios fans llegaron ayer, pero otros pernoctaron desde el viernes.

Éstos padecieron la mala organización del área, pues apenas ayer por la mañana hubo agua en las regaderas... y era fría.

Agua, jugos, refrescos, comida, cobijas, almohadas, artículos de limpieza, bolsas para dormir y hasta colchones inflables. Hubo gente que llegó muy preparada para la situación, mientras que otros ni preocupados estaban en el caso de que alguien quisiera entrar a llevarse algo.

"Creo que la regla es dejar en la casa de campaña lo que estés dispuesto a perder", expresó Yair Martínez, quien acampó desde el viernes.

"Sonará a cliché, pero la comunidad a la que le gusta este tipo de música somos muy respetuosos", señaló Fabiola Escalante.

Y para los menos aventurados hubo una zona de cámping VIP, que costaba hasta 2 mil 400 pesos pero era más reservada; incluía la casa de campaña y tenía baños más cómodos, de cabina y con agua caliente.

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