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Pitbull genera toda clase de ardores al recibir su estrella en Hollywood

Pitbull al lado de Lil Jon en el Paseo de la Fama de Hollywood, donde el primero acaba de recibir una estrella.

Pitbull al lado de Lil Jon en el Paseo de la Fama de Hollywood, donde el primero acaba de recibir una estrella.

(Matt Winkelmeyer / Getty Images)

Esta mañana, el entretenimiento no se limitó al podio en el que Pitbull recibió su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, muy cerca del cruce de Hollywood Blvd. y Vine, más precisamente, en el 6201 de la avenida principal; de hecho, lo que más llamó la atención a los asistentes que llegaron temprano fue un espectáculo aparte.

Ocurre que, a solos unos metros de la locación citada, un agente de la policía intervenía a una persona de muy escasas vestimentas y de aparente tendencia homosexual que llevaba un cartel en el que se leía claramente “Disarm the police” (“Desarmen a la policía”). Pese a la presencia del uniformado y de su respectiva patrulla, el manifestante posaba coquetamente ante las cámaras, mientras el agente le gritaba a los fotógrafos: “¡Por favor, señores!”

Claro que, cuando se inició el acto de la Cámara de Comercio de Hollywood, todos los ojos viraron hacia ese lugar, emplazado en la llamada Celia Cruz Square. Y si bien el cantante homenajeado no hizo referencia alguna a la brutalidad policial en su discurso de agradecimiento, aludió en cambio de manera indirecta al virtual candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, al decir en el único momento en español de la velada que “hay gente que habla m… de los latinos sin saber lo que es venir de nada y luchar por la familia para buscar un futuro mejor” y agregar poco después que esa clase de personas (a las que no nombró) “se tienen que callar la boca”.

Pitbull recibió su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.

Al inicio de su mensaje, Pitbull demostró estar emocionado durante un momento en el que se le quebró la voz y se quedó callado por varios segundos mientras varios de sus fans le gritaban “¡Armando, Armando!” (en referencia a su nombre verdadero, Armando Christian Pérez); pero lo cierto es que, fuera de ello, el artista cubanoamericano parecía estar mal de la garganta, lo que puede ser un problema en vista de que esta noche tiene un concierto compartido en el Honda Center de Anaheim con el neoyorquino de ascendencia dominicana Prince Royce.

En todo caso, más allá de sus agradecimientos a colegas como Shakira, Jennifer López, Marc Anthony y Enrique Iglesias, la dedicatoria principal del vocalista fue para su madre, que en sus palabras le enseñó cómo sobrevivir y que fue de hecho mencionada en los minutos previos por el autor motivacional Tony Robbins, uno de los invitados a hablar antes que el homenajeado.

Además de Robbins, Pitbull estuvo acompañado en el estrado por el productor afroamericano Luther Campbell, exintegrante de 2 Live Crew, quien lo calificó ante la audiencia como “uno de los mejores raperos que he conocido”; y por la estrella del hip-hop Lil Jon, quien recordó el modo en que se conocieron estando en una playa, mientras lo comparaba en el plano del éxito latino con la también cubanoamericana Gloria Estefan.

Tampoco faltó el eterno Leron Gubler, presidente y director general de la Cámara de Comercio de Hollywood, quien más allá de entregarle a Pitbull el típico pergamino de la ciudad que se otorga a todos los que reciben una estrella, le dio una urna de vidrio con un zapato plateado de mujer que, como se explicó entonces, era un obsequio especial de los representantes de Celia Cruz.

Curiosamente, el rapero, que hace música extremadamente comercial pero es capaz de brindar comentarios bastante incisivos durante sus entrevistas, no dijo nada de la situación de Cuba, del terrorismo que azota el mundo ni de los casos de abuso policial que han causado escándalo nacional y que provocaron de hecho la original protesta mencionada al principio de esta nota.

Y aunque el polémico tema de los uniformados sí fue mencionado por Robbins -quien se refirió también a los ataques en San Bernardino, California, y Orlando, Florida-, se hizo con el fin de respaldar a las autoridades y no para cuestionarlas. Algunos podrían decir que hacer algo así es estar completamente desconectado de la realidad, pero nadie duda de que, para bien o para mal, estos señores siguen vendiendo lo que hacen como pan caliente.


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