Mon Laferte y Francisca Valenzuela protagonizaron la noche latina de la Rolling Stone antes del Latin Grammy

La avalancha latina que ha invadido al mundo de la música no ha sido ajena a publicaciones tradicionalmente enfocadas en la cultura anglosajona como la revista Rolling Stone, que la noche anterior a la ceremonia del Latin Grammy llevó a cabo una fiesta en la que reunió a varias de las estrellas que están nominadas en el evento de hoy, así como a otros artistas que han llegado como asistentes.

Hubo una alfombra verde que no estuvo tan nutrida como podría haberse esperado, debido no solo a que esa misma noche se hacía el espectáculo de Persona del Año dedicado a la agrupación mexicana Maná y se desarrollaban otras actividades de alto perfil vinculadas a otros artistas, pero en la que tuvimos de todos modos la oportunidad de entrevistar a figuras como Mon Laferte, Francisca Valenzuela, Diamante Eléctrico y Los Rabanes. Bad Bunny pasó rápidamente por allí con un trago en la mano y uno de sus extravagantes atuendos, y solo se dejó fotografiar.

La verdadera ‘carne’ de la faena en el club Moon del casino Palms fue el concierto íntimo que se plasmó en una tarima colocada al fondo del lugar mientras se repartían bocadillos y bebidas. Debido a su relieve actual y a su nominación en la categoría de Canción del Año por el tema “Antes de ti”, la más esperada en ese estrado era Laferte, que se presentó hace unos días ante una enorme multitud en el festival Tropicália de Long Beach, California.

No sabemos exactamente las razones que la llevaron a ofrecer un set tan corto (ella misma dijo que se encontraba deprimida), pero lo cierto es que la actuación de la chilena se limitó a dos canciones que interpretó con una guitarra acústica. Si se hubiera tratado de otra persona, es probable que la reacción de los presentes hubiera sido menos amable; pero la verdad es que, pese a su brevedad, el acto fue completamente digno de verse, porque esta mujer canta siempre con el corazón en la mano y haciendo gala de una fantástica voz.

La primera pieza fue “Amor completo”, procedente de su “Vol. 1” e incluida regularmente en sus presentaciones; pero lo realmente llamativo fue la segunda, “Funeral”, un bolero de desamor procedente de “Norma”, la placa que lanzó el fin de semana pasado, y que adquirió tonalidades todavía más tristes en el formato empleado. Fue una elección impredecible (y hasta probablemente ‘inapropiada’) para un ambiente que pretendía ser de fiesta, pero se trató a la vez de una gran canción que agradecimos poder escuchar en vivo.

La primera pieza fue “Amor completo”, procedente de su “Vol. 1” e incluida regularmente en sus presentaciones; pero lo realmente llamativo fue la segunda, “Funeral”, un bolero de desamor procedente de “Norma”, la placa que lanzó el fin de semana pasado, y que adquirió tonalidades todavía más tristes en el formato empleado. Fue una elección impredecible (y hasta probablemente ‘inapropiada’) para un ambiente que pretendía ser de fiesta, pero se trató a la vez de una gran canción que agradecimos poder escuchar en vivo.

La cosa se puso mucho más animada con Valenzuela, empezando desde su ‘look’ -estaba enfundada en un apretado y colorido enterizo de colores- y siguiendo por un repertorio más generoso (presentó nueve canciones) que se orientó mucho más hacia el lado movido y la encontró de paso de ánimo jovial no solo mientras se desplazaba  a lo largo del escenario, sino también cuando estaba sentada en el piano y adoptaba posiciones que, salvando las distancias, nos recordaron a Freddie Mercury (¿o sería simplemente porque acababámos de ver “Bohemian Rhapsody”?)

Con referencias o sin ellas, Valenzuela, que es originaria de Chile pero vive desde hace varios años en L.A., es una artista que, además de su evidente carisma, es indudablemente talentosa (como lo dijimos, toca el piano), sabe armar una buena puesta en escena y, por supuesto, cuenta con una gran una voz, como lo demostró desde el inicio del set, cuando le tocó cantar “Los poderosos”.

Pese a su aspecto jovial, la música de la sudamericana es propositiva y tiene letras que han venido hablando de empoderamiento femenino desde mucho antes del surgimiento del movimiento de #MeToo, como lo probó la penúltima pieza, “Buen soldado”, que asume la postura de un hombre para cuestionar las actitudes machistas.

Acompañada por un guitarrista, un tecladista adicional, un baterista y una corista con la que bailó en determinado momento, Valenzuela completó su repertorio con temas del pasado como “Quiero verte más”, “Qué sería”, “Muérdete la lengua” y composiciones nuevas como “Ya no se trata de ti” y “Tómame”, una desafiante propuesta de seducción femenina. Estas dos últimas formarán parte de un disco nuevo que debe salir en el 2019 y que esperamos ya con ansias.

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