Anuncio
Share

Maná recibe su Estrella en Hollywood y aprovecha para incentivar el voto hispano

Fher Olvera, Alex Gonzalez, Sergio Vallín y Juan Calleros, de la banda mexicana Maná, asisten a la ceremonia que los honraba con la Estrella del Paseo de la Fama número 2,573 en la ciudad de Hollywood.

Fher Olvera, Alex Gonzalez, Sergio Vallín y Juan Calleros, de la banda mexicana Maná, asisten a la ceremonia que los honraba con la Estrella del Paseo de la Fama número 2,573 en la ciudad de Hollywood.

(Alberto E. Rodriguez / Getty Images)

Antes de que los integrantes de Maná se colocaran frente al micrófono instalado sobre el podio destinado a la ceremonia de esta mañana, en la que la Cámara de Comercio de Hollywood les dio la Estrella del Paseo de la Fama en el 7060 de Hollywood Blvd., las palabras más importantes del evento le correspondieron a Leron Gubler, presidente de la institución, cuando este reveló ante la audiencia un dato realmente interesante: aunque la distinción ha sido ya otorgada a artistas musicales mexicanos como Juan Gabriel, Los Tigres del Norte y Thalía, esta es la primera agrupación de rock en español que la recibe.

En el caso de Maná, lo de “rock” se prestará siempre al debate, claro; pero lo cierto es que se trata de una banda cuya popularidad ha trascendido incluso al mundo latino (aunque casi todos los fans presentes en el Hollywood Blvd. parecían hispanos) y que ha estado involucrada de uno u otro modo en diferentes campañas sociales, como se destacó en los breves discursos de quienes participaron, empezando por la actriz America Ferrera, quien los llamó “pioneros y revolucionarios”, antes de recordar la labor de estos artistas con la fundación Selva Negra, su apoyo a los matrimonios del mismo sexo y al acceso de las mujeres a métodos anticonceptivos, así como la labor que desempeñaron el año pasado durante los Grammy Latinos “contra el odio y la discriminación” al lado de Los Tigres del Norte.

×

Por su lado, el célebre guitarrista Carlos Santana, quien colaboró con los tapatíos en la recordada “Corazón espinado” (y que fue recibido con gritos repetitivos de “¡Carlos, Carlos!” por parte de la audiencia), prefirió inclinar la balanza hacia el lado espiritual cuando le tocó decir algo; pero el concejal José Huizar recurrió a su español masticado para decir que, en medio del debate público actual, estos músicos han ayudado a demostrar “que los mexicanos no somos lo que ellos dicen”.

Se trató de una alusión indirecta al precandidato republicano Donald Trump, quien pudo insertarse también a gusto del cliente en las palabras del vocalista Fher, ya que si bien este empezó su parte con una anécdota entretenida (recordando que casi nadie fue al primer concierto de Maná en Los Ángeles, hace veinte años, y que el empresario les pagó “con chelas, o sea que hubo borrachera, pero no plata”), inmediatamente después enfatizó que, desde esa misma época, “hemos venido luchando para que se respeten los derechos y la dignidad de los latinos en Estados Unidos”.

“Finalmente, la comunidad latina creció, su influencia y su poder son inmensos, y hoy por hoy puede cambiar curso de la historia en este grandioso país”, agregó el cantante, en clara referencia a las elecciones presidenciales que se avecinan. Por su parte, el baterista Álex González, quien nació en Miami, Florida, dijo su parte en inglés (“es el idioma oficial de este país y hay que respetarlo”, exclamó); el guitarrista Sergio Vallín habló de la emoción que le provocaba el reconocimiento; y el bajista Juan Calleros se mostró tan parco como siempre.

De manera inusual a lo que suele suceder en estos casos, los mismos músicos respondieron unas cuantas preguntas de los periodistas presentes. En ese momento, Fher retomó el micro para decir inicialmente que le dedicaba este logro a “mi hijo Dalí; a los tacos, que nos han dado tanto ‘power’… y a Las Chivas”, y retomó luego el tema político para comentar que “hay que votar, porque los que tienen la nacionalidad americana y siguen teniendo el corazón latino pueden ayudar a todo la gente que todavía no consigue sus papeles pero se la raja día a día. [Estas] son reformas que hacen falta; no queremos a gente racista en este país”.

La importante ceremonia coincidió con el anuncio de la nueva gira del grupo, “The Latino Power Tour”, que se iniciará el 9 de septiembre en San Diego y llegará el 24 y el 25 del mismo mes al Forum de L.A.; y esto también mereció algunos comentarios de Vallín. “Ya hemos estado en Estados Unidos, en México, en España y en Centroamérica, pero regresamos en unos meses y no se la van a acabar”, concluyó el guitarrista ante los rugidos de aprobación.

Con los admiradores

A diferencia de otros eventos semejantes, la entrega de la estrella para Maná contó con la presencia de una multitud en la que se veía a varios jovencitos, pero que estaba conformada mayormente por personas un poco mayores, en consonancia con la trayectoria de una banda que se fundó en los ‘80.

Por ese lado, Angélica Velásquez, residente de Sylmar desde hace treinta años, pero nacida en la Ciudad de México, aseguró que sigue a esta banda “desde el inicio” y que su canción favorita es la emotiva “El Reloj Cucú”, de 1995, porque “parece que la hubieran escrito para mi mamá”. La señora estaba ahí con su hijo, de veintitantos años, y había llegado al lugar a las 7 de la mañana tras un viaje en bus y en tren, con el fin de conseguir los brazaletes que le permitieron conseguir un buen lugar en la zona destinada al público regular.

También se encontraba por ahí Juan Carlos Hernández, un oriundo del DF que empezó a escuchar a Maná en Puerto Vallarta, donde pasó 10 años de su vida, y que ahora, radicado en el Sur de California, llevaba entre las manos un aparato de radio fosforescente con el que hacía sonar a todo volumen el tema “Mariposa traicionera”. “No podía faltar a esto”, nos dijo mientras levantaba con orgullo una bandera mexicana.

Claro que también había gente mucho más joven, como Paul Conde, un muchacho de 23 años que nos llamó la atención porque lucía el pelo largo y una camiseta de Motorhead, es decir, un combo de metal que practicaba un estilo muy distinto al de la banda homenajeada. “Mis padres son de Oaxaca, pero yo nací aquí”, nos contó. “Cuando estaba creciendo, mis tíos escuchaban a Black Sabbath y Scorpions, pero también a Maná; y a mí me terminaron gustando los grupos que tienen buenos guitarristas, aunque practiquen estilos diferentes”.


Anuncio