Maluma lució sus credenciales como superestrella al lado de inesperados invitados de lujo  

Las cifras de sus videos en YouTube y el furor que desata en las redes sociales son una prueba contundente de que el colombiano Maluma es probablemente el astro mayor del género urbano en estos días; y si eso no es suficiente, la mejor muestra de su popularidad en lo que respecta a nuestro territorio se encuentra en el hecho de que ha logrado conseguir no una, sino dos fechas en el Forum de Los Ángeles, uno de los auditorios más grandes y más prestigiosos de esta ciudad.

Ambas forman parte de una gira titulada “F.A.M.E.” que, además de responder al estado actual de su popularidad, ha venido dejando ya huellas históricas, como el ‘sold out’ de hace casi tres semanas en el Madison Square de Nueva York. Este sábado, durante la primera presentación local, el Forum lució completamente lleno, pese a que media hora antes del concierto parecía que eso no iba a suceder.

Sin embargo, lo que hizo realmente que este show fuera único -y ciertamente memorable para muchos de los asistentes- fue la aparición no anunciada de tres artistas sumamente reconocidos que han colaborado con el protagonista de la velada en diferentes momentos, pero que nadie esperaba ver por aquí.

Poco después del inicio del espectáculo, surgió en el tabladillo ni más ni menos que el astro absoluto del pop latino Ricky Martin, para causar una euforia total mientras cantaba y bailaba al lado de Maluma el tema “Vente pa’ cá”, que llevó a los dos vocalistas a ponerse al frente de la plataforma que brotaba del tabladillo con el fin de estar más cerca del público.

Ricky no fue el único invitado de lujo, porque más adelante, llegó con piano y todo el mexico-argentino Noel Schajris, ex integrante de Sin Bandera, quien tocó su instrumento e hizo los coros en dos piezas completamente acústicas: “Kilómetros” y “Vuelo hacia el olvido”. Fue un segmento de baladas completamente alejado de lo urbano que mostró la versatilidad que Maluma quiere obtener y que le resultó posible debido a que canta mejor que varios de sus colegas urbanos, aunque su voz no alcanza los niveles de quienes se especializan en el género romántico.

La misma “Vuelo hacia el olvido”, que Maluma dedicó a las personas que ya no se encuentran entre nosotros, encontró al paisa elevándose literalmente por los aires sobre una plataforma atada a una grúa, lo que fue un acto de lo más grandilocuente pero de todos modos espectacular, ya que mientras lo hacía era iluminado por los flashes de los celulares pertenecientes a la audiencia.

El último participante que nadie esperaba fue el estadounidense de ascendencia dominicana Prince Royce, quien secundó a Maluma no sólo durante la interpretación de “El clavo”, un corte reggaetonero original del bachatero, sino que lo hizo también durante la presentación de “La bicicleta”, que prescindió de sus intérpretes originales, los colombianos Shakira y Carlos Vives. La ausencia de la primera no impidió que se presentaran en otros momentos dos canciones en las que ella misma ha colaborado también con el anfitrión de la velada, “Chantaje” y “Trap", donde fue reemplazada por la corista de la banda.

Por ese lado, hay que señalar que, en lugar de valerse de un DJ y de pistas pregrabadas, Maluma contó con un grupo completo en el que figuraban un baterista real y un encargado de la guitarra eléctrica, quienes le dieron a algunas canciones arranques rockeros -como fue el caso de “El préstamo”-, agregaron toques salseros y vallenateros -a la mitad de "Felices los 4"- y crearon un interludio propio del reggae tradicional -en “Borró cassette”-.

Lo que sucede es que, más allá de su devoción por el reggaetón, Maluma es una estrella del pop, con todo lo que eso conlleva, es decir, puestas en escena marcadas por grandes recursos de producción, composiciones superficiales pero pegajosas, cambios de vestuarios, arengas predecibles (no faltó el grito de “¿dónde están las mujeres solteras?”) y el empleo generoso de recursos destinados a llamar de manera inmediata la atención de sus fans, como los videos en pantalla gigante que se proyectaron, las esculturales bailarinas que estuvieron casi siempre a su lado y los estallidos de fuegos artificiales que se produjeron ocasionalmente.

Tampoco podemos ignorar el instante en el que, plenamente consciente de ser guapo, el cantante sacó a una atractiva asistente de la audiencia y, luego de sentarla en una silla, la abrazó varias veces antes de ‘robarle’ un beso en la boca mientras interpretaba “El perdedor”, es decir, una acción idéntica a la que le vimos hacer a Enrique Iglesias hace algunos años (y que, como pudimos leer, se produjo también en el show de Nueva York).

A fin de cuentas, todo lucía muy planificado y muy seguro, incluso cuando, ya cerca del final, Mulama presentó algunas piezas de ‘trap’ que han causado polémica debido a sus letras, acusadas por algunos de misóginas y machistas. Primero le llegó el turno a un popurrí en el que figuraron “GPS” y “Vitamina”, y luego, para el cierre, le tocó a  “Cuatro babys” [sic], la más controvertida de todas; pero lo cierto es que las partes agresivas se perdieron en medio del ruido, porque si bien el sonido durante casi todo el concierto fue de primer nivel, todo parece indicar que las frecuencias bajas de este estilo saturaron los amplificadores.  

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